domingo, 29 de abril de 2012

Marilyn Monroe y su biblioteca


Tras su  imagen de sex symbol, Marilyn Monroe escondía una faceta intelectual.  Su biblioteca personal albergó una colección de más de 400 títulos… al parecer, más que devoradora de hombres, ¡lo era de libros!

Este año se conmemoran los 50 años  del fallecimiento de Norma Jeane Baker -verdadero nombre de la actriz- por lo que hemos querido indagar un poco más en el perfil lector de esta mítica mujer que ha sido, durante décadas, icono de belleza.   Pocos saben que la Monroe dedicaba mucho tiempo a la lectura, disfrutando la literatura y por sobre todo la poesía. Quizás esto fue lo que la inspiraba a escribir en diarios y libretas una gran cantidad de nostálgicos poemas. Su pasión por las letras era conocida sólo entre sus amigos más cercanos,  tanto así que sólo unos pocos llegaron a conocer algunas de sus aspiraciones literarias, ya que era muy temerosa de las críticas y de las opiniones respecto a esta faceta intelectual.

Todo esto se revela en el libro “Marilyn Monroe: Fragmentos” editado el año 2010 por Bernard Comment y Stanley  Buchthal. Esta obra detalla con especial delicadeza este nuevo cariz  de la actriz, ya que  revela  de sus libretas y diarios personales -escritos entre  1943 y 1962-   toda su ingenua creatividad. El libro la presenta, además, como una mujer de profundos pensamientos  acerca de la vida, la existencia y el amor.  Respecto a sus escritos, llama la atención que Marilyn se atreviese con la poesía ya que este género no es sencillo. Sin embargo leyendo sus poemas (algunos han sido traducidos al español) me doy cuenta que son muy simples, con tendencia al pesimismo, la nostalgia y la tristeza, como éste verso:

“Ahora que lo pienso siempre he estado aterrada de llegar a ser realmente

la esposa de alguien

pues la vida me ha enseñado que nadie puede amar a otro

nunca realmente.

El  dramaturgo y ex esposo de Marilyn  Arthur Miller, señaló, tras su muerte: “fue una poetisa callejera que habría querido recitar sus versos a una multitud ávida de arrancarle la ropa.”

Evidentemente la imagen vana y tontuela de Marilyn era sólo eso: una  imagen que Hollywood vendía, ya que no era muy congruente que la coqueta  actriz fuera una ávida lectora. Y, que ademas de ello, fuese de temperamento reflexivo, nostálgico y depresivo. Después de todo, ¿qué pensamientos pueden nublar  la cabeza de una linda chica rubia a tal punto de llegar a entristecerla?. Es evidente que los ejecutivos de Hollywood  se esmeraron en hacernos ver sólo las curvas  y la ingenua sonrisa de la actriz, puesto que le fueron dando sólo roles de rubia sensual que sólo necesita  caminar coquetamente con un ajustado vestido. Algo que Marilyn se esmeró en hacer muy bien, quizás demasiado porque nunca logró despojarse de esos roles.
Sin embargo la mítica blondie cursó estudios de literatura en  la UCLA y además fue la debilidad durante cinco años del intelectual, escritor y dramaturgo Arthur Miller (autor de la  famosa obra de teatro “La muerte de un vendedor”, entre otras). Su matrimonio con Miller, el intelecto más brillante de la época -vale destacar que ella  idolatraba a los hombres inteligentes- comenzó de manera bastante feliz y los primeros años se cuentan entre los más satisfactorios de Marilyn, quien parecía calzar muy bien en el círculo intelectual de Miller. Me pregunté si habría influido este hombre en los gustos literarios de su mujer, o  si habría la  mirado con desdén al sentirse superior académica e intelectualmente. A poco andar, y leyendo de otras  fuentes, descubrí que era así: Miller se sentía avergonzado de ella frente a sus amigos, algo que Marilyn descubrió en un diario que él solía llevar. La decepción de su esposo la caló hondo y nunca pudo superar este sentimiento de traición de su parte.



La biblioteca de Marilyn

Sea como fuere, los libros eran una debilidad para la dulce Marilyn, y eso queda demostrado por su vasta biblioteca de más de 400 títulos. ¿Sus autores favoritos?  James Joyce, Walt Whitman,  Heinrich Heine, Saul Bellow, Carl Sandburg. Con los norteamericanos Truman Capote e Isak Dinesen llegó, incluso, a forjar una amistad lo cual no es de extrañar ya que en esa época Marilyn frecuentaba la elite social de Nueva York. Sin duda no le costaba desplegar sus encantos en este ambiente, pues  tenía especial predilección por los intelectuales y artistas.
A lo largo de su vida fue coleccionando diversos tipos de libros, no se sabe si regalados, comprados, donados o heredados. Esta colección llegó a ser tan codiciada, que en 1999 Christies clasificó y subastó su biblioteca,  con libros entre los cuales figuraban biografías, literatura americana, antologías, arte, obras clásicas, literatura francesa, obras de Freud, libros de sátira y humor, música, obras de teatro, poesía política, psicología, literatura rusa, literatura de viajes. No sabremos si todos estos libros le pertenecían, o si al menos los leyó, pero si podemos estar seguros de que los libros eran parte de los objetos cotidianos con los que convivía. La lista completa  se encuentra disponible en un foro especialmente dedicado a los libros que Marilyn leía. Vaya detalle de sus fans, ¿no?

Los “paparazzi” tras una ávida lectora

Hay una foto de Marilyn leyendo “Ulises”, la magna obra de James Joyce – un clásico que en la mayoría de las ediciones consta entre  800 y 1.000 páginas- que ella solía leer tranquilamente entre escena y escena. Según leí en un blog, Marilyn señala que la lectura no se le hacía muy fácil, situación que superaba leyendo de a poco y muy lentamente. Cada uno tiene su ritmo, ¿no?.
Sin embargo, independiente de cuánto  tardara en leer,  la afición literaria de Marilyn quedó retratada varias veces. Sam Kashner, periodista de la revista Vanity Fair, relata: “muchos fotógrafos tomaron fotos de Marilyn  durante sus primeros años como actriz que la mostraban leyendo, lo que a ella le  gustaba. Eve Arnold la fotografió para la revista Esquire en un patio en Amaganstt leyendo Ulises, Alfred  la fotografió para Life, usando unos pantaloncillos blancos y una polera negra,  arrodillada en un sofá, leyendo frente a una estantería de libros de su biblioteca personal”

Si algunos fotógrafos pensaban que era divertido que la voluptuosa “dumb blonde” (rubia tonta) más famosa del mundo posara con libros de autores de prestigio, el tema no era broma para ella. Los  diarios y poemas de Marilyn  recientemente publicados revelan a una joven mujer para quien la escritura y la poesía eran vitales como medios para descubrirse a sí misma y para organizar su pensamiento a través de su  tumultuosa vida emocional. Los libros fueron también un refugio para Marilyn durante sus episodios de insomnio, los cuales eran recurrentes y prolongados.
Su amor por los libros era genuino, y al parecer no desperdiciaba oportunidad de ser fotografiada leyendo, lo cual no refleja más que una desesperada necesidad de ser tomada en serio como una mujer inteligente, con algo extra además de sus obvios encantos físicos. El castillo mágico de Hollywood y aún propia imagen se habían vuelto una cárcel y ella hizo lo que tantos encarcelados han hecho para evitar volverse locos: se recogió en el mundo privado de los libros y exploró sus pensamientos y sentimientos a través de sus diarios de vida.
Y,  como sabemos los buenos  lectores,  el mundo nunca es mejor que cuando se está  confortablemente sentado,  perdido en un buen libro. Es así como las preocupaciones se disipan y la imaginación vuela a lugares lejanos. Ciertamente  Marilyn no llegó  a ser una intelectual de tomo y lomo, pero estoy segura que pasó grandes momentos en la honesta compañía de los libros.

Tenía 400 libros. La prestigiosa casa de subastas Christie’s clasificó la biblioteca personal de la rubia platino más icónica del cine. Entre sus favoritos estaban Kerouac (En el camino) y Thomas Mann (Muerte en Venecia). Y, curiosamente, en el rubro teatro, no se ven libros de Arthur Miller, su segundo esposo entre 1956 y 1961, un año antes de su muerte por suicidio.
Joyce, Whitman, Kerouac, Hemingway… Los nombres de ilustres escritores que integran esa biblioteca de 400 volúmenes nos harían pensar, antes que nada, en algún intelectual, un nombre importante de las letras… Pero no. Se trata de la biblioteca personal de Marilyn Monroe, clasificada y ordenada por la casa de subastas Christie’s.
Y si bien uno suele asociar a la rubia platino más icónica de la historia del cine como una mujer más preocupada por cuestiones frívolas, bastará recordar que entre sus tres matrimonios, el segundo ( de 1956 a 1961) fue con el prestigioso dramaturgo Arthur Miller -autor de Muerte de un viajante o Las brujas de Salem, entre otros clásicos del teatro-, para entender su afición por la lectura.

Un repaso de los libros de Marilyn nos permite asomarnos a los gustos literarios de la actriz. Por citar dos que tienen que ver con nuestra lengua, en el catálogo, clasificados con los números 264 y 268, aparecen una antología del gran poeta español Rafael Alberti y el clásico de Federico García Lorca, Poeta en Nueva York.También hay libros de filosofía (Aristóteles y Platón), pasando por los maestros rusos (Dostoievski, Tolstói y Chéjov), los clásicos franceses (Proust, Zola, Stendhal), hasta títulos claves de la literatura contemporánea. En este rubro, se destacan Muerte en Venecia, de Thomas Mann. La última tentación de Cristo, de Nikos Kazantzakis.
O En el camino, de Jack Kerouac, la gran novela de la Beat Generation y el mejor reflejo, sin dudas, de esa costumbre tan norteamericana: dejar el pueblo, salir a la carretera, buscar un destino. No por nada, Hollywood convirtió las “road movies” en un género en sí mismo.
En el rubro “teatro”, se destacan obras de O’Neil, Tennessee Williams y Bernard Shaw, pero curiosamente no se ven títulos de quien fuera su segundo marido, Arthur Miller. Y entre los novelistas contemporáneos, aspirantes a conquistar (escribir) la siempre esquiva Gran Novela Americana, Marilyn leía a Scott Fitzgerald, Hemingway, Faulkner y Carson McCullers.

domingo, 22 de abril de 2012

La encuadernación de libro de poesia Rubaiyat (Ruba`iyyat) de Omar Jayam

Sangorski y Sutcliffe es una firma de encuadernadores establecidas en Londres en 1901. Está considerado como una de las empresas de encuadernación más importantes del siglo 20, famoso por sus lujosas encuadernaciones joyas que utilizan verdadero oro y piedras preciosas en sus cubiertas para libros.


Sangorski y Sutcliffe,  revivieron rápidamente el arte de encuadernaciones de piedras preciosas , la decoración de sus múltiples colores encuadernaciones de cuero suntuosos con incrustaciones de oro y piedras preciosas y semipreciosas. 
Ellos se encargaron de crear un más lujoso libro de poema "Rubaiyat" de Omar Khayyam , la portada de la cual fue adornada con tres pavos reales de oro con colas de piedras preciosas y rodeado por las vides en gran medida repujado y dorado, que viajo en RMS Titanic en 1912. el libro, conocido como el Gran Omar , se hundió con el barco y no se ha recuperado. 
Una segunda copia del Omar Khayyam fue destruido en la Segunda Guerra Mundial  en una caja de seguridad de un banco para su custodia. Una  tercera versión  con el diseño original, este se encuentra ahora en la Biblioteca Británica.






 Rubaiyat (Ruba`iyyat) del poeta Omar Jayam.

El libro  Rubaiyat (Ruba`iyyat) del poeta Omar Jayam. (18 de mayo de 1048 —4 de diciembre de 1131)

Es  corpus llamado Rubaiyat (en persa: رباعیات rubāʿiyāt  o "cuartetas"), series de cuatro versos (ruba'i) escritos en persa. Hay discrepancias sobre los versos que constituyen las Rubaiyat, ya que estas han sido en gran mediada reconstruidas a partir de varias copias diferentes, y es posible que en alguna recopilación haya versos no debidos a la mano del poeta. En lasRubaiyat nos trasmite sus ideas acerca de temas tan diversos como la ciencia y el conocimiento, la moral y el comportamiento personal, religión y teología, cómo ser feliz, la nostalgia por lo vivido, el disfrute de la vida antes de la muerte, de dónde venimos y adónde vamos.
Las Rubaiyyat fueron expurgadas y fijadas por el escritor iraní Sadeq Hedayat (1903-1951), quien nos habla de Jayam desde dos vertientes: como filósofo y como poeta. Del primero nos dice que era un filósofo materialista, pesimista y escéptico. Según Jayam, la naturaleza ciega y sorda continúa el ciclo: el cielo está vacío y no atiende a los gritos de nadie. Su pensamiento está empapado de tristeza, pena, inexistencia y muerte.

Para Jayam, más allá de la materia no existe nada, el mundo está hecho a partir de la unión de partículas que funcionan por mera casualidad. Percibe la naturaleza con una delicadeza y sutileza especiales, acentuadas por la belleza de su lenguaje.

lunes, 16 de abril de 2012

JENOFONTE: Recuerdos de Sócrates (1772)

ΞΕΝΟΦΩΝΤΟΣ

ΑΠΟΜΝΗΜΟΝΕΙΜΑΤΩΝ

ΒΙΒΛΙΑ  Δ’.

Portada y frontispicio grabado por James Mynde (1702-1771)

XENOPHONTIS MEMORABILIUM SOCRATIS DICTORUM, LIBRI IV. Cum Notis H.Stephani, Leunclavii, Æ. Porti & Ernesti.

 Editio Quarta, emendatior. OXONII: E Theatro Sheldoniano. Impenſis  J. et

J. Fletcher, bibliopol. Oxon Et Joannus Rivington,  Lond. MDCCLXXII. 401 pag. ; in octavo. Encuadernación en piel de época, lomo con cinco nervios.

Texto bilingüe griego y latín.

Notas.- Nombre  J.W. Whiteside manuscrito y múltiples anotaciones marginales manuscritas a lápiz.

Jenofonte (401-354 a.C.)

“Dicen que, al encontrarlo en un callejón, Sócrates le extendió su bastón y le impidió pasar, preguntándole en dónde se vendería cada uno de los víveres; y luego de responderle, de nuevo le preguntó dónde se vuelven los hombres bellos y buenos. Y dado que [Jenofonte] no supo, [el filósofo le] dijo, “pues ven y aprende”. Desde entonces fue discípulo de Sócrates. También fue el primero que puso por escrito y entregó a los hombres lo que se decía, al redactar sus Memorables.” (Carolina Olivares Chávez, 2009, pág. 152)

Se considera a Jenofonte una de las fuentes que ha permitido el estudio de Sócrates , el filósofo que no dejó nada escrito, el filósofo ágrafo.

Son muchas las dudas en torno a la pertenencia de Jenofonte a los círculos socráticos y si en realidad fue discípulo o no de Sócrates (ca. 470-399 a.C.), lo que sí parece, según los estudiosos2, es que de alguna manera tuvo contacto con él, que no estuvo presente en el juicio y posterior muerte de Sócrates, y que los escritos en su defensa están basados en testimonios de discípulos del filósofo que estuvieron presentes durante el juicio.

Memorabilia (Memorables) figura junto a Apología, Simposio y Económico como escritos que Jenofonte dedicó a la figura de Sócrates.


Como defensor del filósofo,  Memorables está compuesto por cuatro libros, en los que trata de demostrar su inocencia y mostrar las ideas de Sócrates en relación a la educación, amistad, el esfuerzo, la gratitud, la ociosidad y el trabajo, entre otras.

El libro

Bolton Simpson fue el editor de esta  cuarta edición, en realidad reimpresión, de la segunda edición publicada en 1772.

La primera edición de la obra completa  de Jenofonte fue en 1525 en la imprenta de Aldo Manuzio (Venecia). En 1561, Henri Estienne realizó en Génova, la primera edición de Recuerdos.  En 1564, publica Johan Löwenclau (Leunclavii) una edición en latín, en la que por primera vez se escribe el título de Memorabilia, antes siempre se había llamado Recuerdos (Apomnémoneúmata).3

La presente edición salió de las prensas ubicadas en el Teatro Sheldoniano, que forma parte de la historia de la actual editorial Universitaria Oxford University Press, al haber alojado en los bajos del edificio la primera imprenta de la universidad de Oxford como editorial universitaria.

El edificio se utilizaba a su vez para diversos eventos: graduaciones, conciertos, etc., que obligaban a trasladar los trabajos de imprenta cada vez que se celebraba alguna ceremonia. Se construyó por este motivo, entre 1711 y 1715, el actual edificio Clarendon, que alojó la imprenta de la Universidad hasta que finalmente en 1830 fue trasladada a su ubicación actual en Walton Street.

Teatro sheldoniano (Marca de impresor)

Construido entre 1664 y 1669, el Teatro Sheldoniano fue financiado por Gilbert Sheldon, Rector de la Universidad en aquel momento. El diseño corresponde al arquitecto Christopher Wren y en la actualidad se utiliza para eventos  universitarios y conciertos.

Obra digitalizada→ Memorabilium

(1) OLIVARES CHÁVEZ, Carolina. Jenofonte y su recuerdo de Sócrates: algunos apuntes. En: Nova Tellus, 2009, 27 (2).

(2) SOUTO DELIBES, Fernando. La figura de Sócrates en Jenofonte (Tesis doctoral). Madrid: Universidad Complutense, 2000.

(3) JENOFONTE. Recuerdos de Sócrates: Economíco, Banquete, Apología de Sócrates.  Madrid: Gredos, 1993 (Biblioteca Clásica Gredos, 182).

The History of Oxford University Press: beginnings to 1780. Oxford: Oxford University Press, 2013