jueves, 29 de noviembre de 2012

El Codex Gigas



(Del latín"libro grande"), también conocido como Códice Gigas, Códice del Diablo o Códice de Satanás, es un antiguo manuscrito medieval en pergamino creado a principios del siglo XIII y escrito en latín presuntamente por el monje German el Recluso del monasterio de Podlažice (en Chrudim, centro de la actual República Checa). 
Fue considerado en su época como la "octava maravilla del mundo" debido a su impresionante tamaño (92 × 50,5 × 22 cm, el manuscrito medieval más grande conocido), su grosor de 624 páginas y su peso de 75 kg. Está iluminado con tintas roja, azul, amarilla, verde y oro, tanto en mayúsculas capitales como en otras páginas, en las que la miniatura puede ocupar la página completa. Se encuentra en un excelente estado de conservación.

Contenido

El Codex contiene la Biblia (la versión de la Vulgata, excepto los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, que provienen de una versión anterior), el texto completo de la Chronica Boemorum (Crónica checa) de Cosmas de Praga, curas medicinales, encantamientos mágicos, dos trabajos del historiador judío Flavio Josefo (las Antigüedades judías y La guerra de los judíos), las Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla, varios tratados sobre medicina del médico Constantino el Africano, un calendario, una lista necrológica de personas fallecidas y otros textos.
Tal combinación de textos no existe en ninguna otra parte, calificado por Christopher de Hamel, profesor de la Universidad de Cambridge como "un objeto de lo más peculiar, extraño, fascinante, raro e inexplicable". Es de un precio incalculable, ha sido robado gran cantidad de veces y fue guardado en secreto por un emperador del Sacro Imperio Germano.

Leyenda

La leyenda señala que el autor del Codex Gigas fue un monje Benedictino condenado a ser emparedado vivo por un grave crimen y para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental que honraría al monasterio, un códice que contendría la Biblia y todo el conocimiento del mundo. El tiempo estipulado por el mismo monje fue de una noche.
La tarea del monje era sobrehumana, por lo que se cuenta que solicitó la ayuda del mismo Satanás, el cual aceptó crear el libro en una noche poniendo como condición aparecer su imagen en una de las páginas. Ciertamente no se trata más que de una leyenda muy posterior a su creación; no obstante, es indudable que fue escrito por un solo hombre.


Origen

Una nota sobre la primera hoja del Codex Gigas establece a un monasterio benedictino en Bohemia Podlažice, cerca de Chrudim, como primer propietario conocido del manuscrito. Es poco probable que este enorme libro haya sido escrito en Podlažice. El monasterio era demasiado pequeño y demasiado pobre para llevar a cabo tal empresa avanzada, que requiere enormes recursos humanos y materiales. Hasta donde sabemos, ningún otro manuscrito medieval se conserva del monasterio. 
El nombre del escriba del Codex Gigas no se conoce, pero se ha conjeturado que era el monje Herman, cuyo nombre y apodo inclusus Hermanus monachus(Herman, monje recluido) aparece el 10 de noviembre en la necrológica. El epíteto inclusus estaba vinculado con la leyenda del libro, se cree que el monje se auto aisló del mundo por penitencia, y se dedicó a escribir el libro como parte de su castigo, pues entonces transcribir un texto sagrado era considerado una forma de redimirse.

Historia

1204-1230: Se cree que el libro fue creado en estas fechas, esto se fundamenta en la inclusión del santo bohemio San Procopio, canonizado en 1204 en el calendario; y en la omisión del rey Ottokar I de la necrología, pues murió en 1230.
1295: Con el monasterio en graves condiciones financieras, los benedictinos de Podlažice, venden el manuscrito a los cistercienses de Sedlec, a instancias del obispo Gregorio de Praga. El manuscrito, incluso entonces, era considerado como una de las maravillas del mundo. No está claro si esta compra se llevó a cabo en 1295, ya que Gregorio fue elegido obispo de Praga sólo en 1296. Es posible que el escriba escribió por error 1296 en lugar de 1295.
1500-1594: El Codex perteneció a los llamados "monjes negros", luego de un tiempo estos monjes cayeron en una crisis financiera, tuvieron que vender el Codex a los llamados "monjes blancos" y que de ahí cuando comenzaba una guerra el emperador Rodolfo II de Habsburgo tomó como botín el Codex y lo llevó a su palacio.
1594: El emperador Rodolfo II rescató el manuscrito gigante de la oscura celda monacal de Broumov, incorporándolo a sus espléndidas colecciones de objetos raros.
1648: Al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el Codex Gigas fue tomada como botín de guerra por las tropas del general sueco Konigsmark, junto a otros objetos de arte de la célebre Kunstkammer de Prague del emperador Rodolfo II de Habsburgo (1552-1612). Los soldados también se llevaron el Codex Argenteus, compuesto de letras de plata y oro y creado hacia el año 750, y que actualmente se encuentra en Upsala (centro de Suecia).
Desde el siglo XVII, el Codex Gigas salió del territorio sueco en dos ocasiones.

1970: El Codex Gigas sale de Suecia para ir al Metropolitan Museum de Nueva York.
2007: El 24 de septiembre de 2007, después de 359 años, el Codex Gigas regresó a Praga como préstamo de Suecia hasta enero de 2008 (exhibido en la Biblioteca Nacional Checa), protegido por una tapa de madera, fue expuesto al mismo tiempo que otros documentos relacionados con la Edad Media.3

sábado, 24 de noviembre de 2012

El Libro de Kells

 Trinity College de Dublín

(Book of Kells en inglés; Leabhar Cheanannais en irlandés), también conocido como Gran Evangeliario de San Columba, es un manuscrito ilustrado con motivos ornamentales, realizado por monjes celtas hacia el año 800 en Kells, un pueblo de Irlanda.

El libro –considerado la pieza principal del cristianismo celta y del arte hiberno-sajón– es, a pesar de estar inconcluso, uno de los más suntuosos manuscritos iluminados que han sobrevivido a la Edad Media. Debido a su gran belleza y a la excelente técnica de su acabado, muchos especialistas lo consideran uno de los más importantes vestigios del arte religioso medieval. Escrito en latín, el Libro de Kells contiene los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, además de notas preliminares y explicativas, y numerosas ilustraciones y miniaturas coloreadas. En la actualidad el manuscrito está expuesto permanentemente en la biblioteca del Trinity College de Dublín (Irlanda), bajo la referencia MS 58.

Historia

El Libro de Kells es el más ilustre representante de un grupo de manuscritos realizados entre finales del siglo VI y principios del IX, en monasterios de Irlanda, Escocia y el norte de Inglaterra. Se cuenta entre ellos el Cathach de San Columba, la Ambrosiana Orosius o el Libro de Durrow, pertenecientes todos al siglo VII. A principios del siglo VIII se realizan los Evangelios de Durham, los Evangelios de Echternach, los Evangelios de Lindisfarne y los Evangelios de Lichfield. Todos estos manuscritos presentan similitudes desde el punto de vista del estilo artístico, de la escritura y de las tradiciones escritas, lo cual ha permitido reagruparlos en la misma familia. El estilo plenamente conseguido de las coloraciones sitúa el Libro de Kells entre las obras más tardías de esta serie, hacia finales del siglo VIII o principios del IX, o sea en la misma época que el Libro de Armagh. La obra respeta la mayoría de las normas iconográficas y estilísticas presentes en estos escritos más antiguos: por ejemplo, la forma de las letras decoradas que inician cada uno de los cuatro Evangelios es asombrosamente regular entre todos los manuscritos de las Islas Británicas compuestos en esta época. Para convencerse de ello, basta con examinar las páginas introductorias al Evangelio de Mateo en los Evangelios de Lindisfarne (aquí) y compararlas con las del Libro de Kells.
El Libro de Kells debe su nombre a la abadía de Kells, situada en Kells en el condado de Meath, en Irlanda. La abadía, donde se conservó el manuscrito por un largo periodo de la Edad Media, fue fundada a principios del siglo IX, en la época de las invasiones vikingas. Los monjes procedían del monasterio de Iona, una isla de las Hébridas situada frente a la costa oeste de Escocia. Iona albergaba una de las comunidades monásticas más importantes de la región desde que san Columba, el gran evangelizador de Escocia, la hubiera designado su principal centro de irradiación en el siglo VI. Cuando la isla de Iona se tornó demasiado peligrosa debido a la multiplicación de las incursiones vikingas, la mayoría de los monjes partieron hacia Kells, que se convirtió así en el nuevo centro de las comunidades fundadas por Columba.
La determinación exacta del lugar y de la fecha de realización del manuscrito se ha prestado a multitud de debates. Según la tradición, el libro habría sido redactado en la época de san Columba, quizá incluso por él mismo. Sin embargo, estudios paleográficos han demostrado la falsedad de esta hipótesis, puesto que el estilo caligráfico usado en el Libro de Kells se desarrolló con posterioridad a la muerte de Columba.





















Se cuenta con al menos cinco teorías diferentes acerca del origen geográfico del manuscrito. En primer lugar, el libro podría haber sido escrito en Iona y trasladado urgentemente a Kells, lo que explicaría que nunca hubiera sido terminado. Por el contrario, su redacción podría haberse iniciado en Iona antes de ser continuada en Kells, donde habría sido interrumpida por alguna razón desconocida. Otros investigadores aventuran que el manuscrito bien podría haber sido totalmente escrito en el scriptorium de Kells. Una cuarta hipótesis sitúa la creación original de la obra en el norte de Inglaterra, posiblemente en Lindisfarne, antes de su traslado a Iona y luego a Kells. El Libro de Kells, finalmente, podría haber sido la realización de un monasterio indeterminado en Escocia. Aunque esta cuestión probablemente no llegue a resolverse nunca de manera satisfactoria, la segunda teoría basada en el doble origen de Kells e Iona es generalmente la más aceptada. Por otra parte, más allá de determinar la hipótesis correcta, está firmemente establecido que el Libro de Kells fue realizado por monjes pertenecientes a una de las comunidades de san Columba, que mantenía estrechas relaciones, si no más, con la Abadía de Iona.


Fuera cual fuera el lugar en que fue redactado, los historiadores están totalmente seguros de la presencia del Libro de Kells en la abadía del mismo nombre como mínimo a partir del siglo XII, o incluso a principios del XI. Un pasaje de los Anales de Ulster, sobre el año 1006, informa en efecto que «el gran Evangelio de Columcille [i.e Columba], principal reliquia del mundo occidental, fue sustraído subrepticiamente en plena noche de una sacristía de la gran iglesia de piedra de Cenannas [i.e Kells] debido a su precioso estuche». El manuscrito fue encontrado meses más tarde «bajo un montón de tierra», aligerado de su cobertura decorada con oro y piedras preciosas. Si se asume, como generalmente se hace, que el manuscrito en cuestión es el Libro de Kells, se trata entonces de la primera fecha en la que se puede ubicar con certeza la obra en Kells.
El arranque violento de la cobertura explicaría, además, la pérdida de algunas hojas del principio y el final de la obra.

En el siglo XII, se copiaron ciertos documentos referentes a tierras propiedad de la abadía de Kells sobre algunas hojas en blanco del Libro de Kells, lo que proporciona una nueva confirmación de la presencia de la obra en este establecimiento monástico. Debido a la escasez de papel en la Edad Media, la copia de documentos en obras tan importantes como el Libro de Kells era una práctica habitual.
Un escritor del siglo XII, Giraldus Cambrensis (Gerardo de Gales), describe en un célebre pasaje de su Topographia Hibernica un gran libro evangélico que habría admirado en Kildare, cerca de Kells, y que se supone sería el Libro de Kells. La descripción, en todo caso, parece concordar:

«Este libro contiene la armonía de los cuatro evangelistas buscada por Jerónimo, con diferentes ilustraciones casi en cada página que se distinguen por variados colores. Aquí podéis ver el rostro de majestad, divinamente dibujado, aquí los símbolos místicos de los evangelistas, cada uno con sus alas, a veces seis, a veces cuatro, a veces dos; aquí el águila, allí el toro, allá el hombre y acullá el león, y otras formas casi infinitas. Observadlas superficialmente con una mirada ordinaria, y pensaréis que no son más que esbozos, y no un trabajo cuidadoso. La más refinada habilidad está toda ella alrededor vuestro, pero podríais no percibirla. Mirad con más atención y penetraréis en el corazón mismo del arte. Discerniréis complejidades tan delicadas y sutiles, tan llenas de nudos y de vínculos, con colores tan frescos y vivaces, que podríais deducir que todo esto es obra de un ángel, y no de un hombre.»

Dado que Gerardo informa haber visto este libro en Kildare, podría ser que se tratara de otra obra igual en calidad pero hoy perdida. Más probablemente, Gerardo podría simplemente haber confundido Kells y Kildare.
La abadía de Kells fue disuelta tras las reformas eclesiásticas del siglo XII. La iglesia de la abadía fue transformada entonces en iglesia parroquial, aunque conservó el Libro de Kells.
El Libro de Kells permaneció en Kells hasta 1654. Ese año, la caballería de Oliver Cromwell estableció una guarnición en la iglesia local, y el gobernador de la villa envió el manuscrito a Dublín para mayor seguridad. El libro fue presentado a los universitarios del Trinity College en 1661 por un tal Henry Jones, quien se convertiría en obispo de Meath bajo el reinado de Carlos II. Salvo contadas ocasiones como exposiciones temporales, el Libro de Kells nunca más ha abandonado el Trinity College. Desde el siglo XIX es objeto de una exposición permanente y abierta al público en la Vieja Biblioteca (Old Library) de la universidad.

En el siglo XVI, los números de capítulo de los Evangelios, establecidos oficialmente en el siglo XIII por el Arzobispo de Canterbury, Stephen Langton, fueron añadidos en los márgenes de las páginas en números romanos. En 1621, las hojas fueron numeradas por el obispo de Meath, James Ussher. En 1849, la reina Victoria y el príncipe Alberto fueron invitados a firmar el libro: en realidad firmaron sobre una hoja añadida posteriormente, y que se creía auténtica. Esta hoja fue retirada cuando se reencuadernó el libro en 1953.
El manuscrito se ha reencuadernado varias veces a lo largo de los siglos. En una de estas ocasiones, en el siglo XVIII, las páginas fueron mutiladas sin consideración, comportando la pérdida de una pequeña parte de las ilustraciones. En 1895 se realizó una nueva encuadernación, pero se deterioró muy rápidamente. Sobre el final de los años 1920, se conservaban separadas del manuscrito varias hojas sueltas. Finalmente, en 1953, la obra fue reencuadernada en cuatro volúmenes por Roger Powell, quien se ocupó asimismo de alisar con delicadeza algunas páginas que se habían deformado.

Descripción


El Libro de Kells contiene los cuatro Evangelios constitutivos del cristianismo, precedidos de prólogos, resúmenes y transiciones entre ciertos pasajes. Está redactado en mayúsculas con un estilo caligráfico típicamente insular, con tinta negra, roja, malva y amarilla. El manuscrito consta actualmente de 340 hojas en pergamino, llamadas folios. La mayoría de estos folios eran en realidad parte de hojas más grandes, los bifolios, que se doblaron en dos para formar dos folios. Varios de estos bifolios fueron agrupados y cosidos para obtener los cuadernos. Puede suceder que un folio no forme parte de un bifolio y sea una simple hoja suelta insertada en un cuaderno.

Se estima que se han perdido una treintena de páginas: desde 1621, el examen de la obra que realizó James Ussher contabilizaba sólo 344 páginas. Las hojas existentes están agrupadas en treinta y ocho cuadernos, cada uno de ellos contiene de cuatro a doce hojas (es decir, de dos a seis bifolios); lo más habitual es encontrar cuadernos de diez hojas. Las páginas más decoradas se corresponden a menudo con hojas sueltas. Por otra parte, parece que se habían trazado líneas sobre los folios, a veces por los dos lados, para facilitar el trabajo de escritura de los monjes: los orificios de aguja y los trazos pueden aún apreciarse en ciertos lugares. El pergamino es de gran calidad, aunque está trabajado de manera desigual: algunas hojas tienen un espesor parecido al del cuero, mientras que otras son de una delgadez casi translúcida. El manuscrito tiene 33 cm de largo por 25 cm de ancho, siendo éste un tamaño estándar, aunque estas dimensiones no se alcanzaron hasta el siglo XVIII, época en la cual se recortaron un poco las hojas. La zona de texto cubre aproximadamente 25 cm de largo por 17 de ancho, y cada página de texto contiene entre dieciséis y dieciocho líneas. Sin embargo, el libro parece inconcluso, en la medida en que algunas ilustraciones parecen simples esbozos.

Contenido


En su estado actual, el Libro de Kells ofrece, después de algunos escritos introductorios, el texto integral de los Evangelios según Mateo, según Marcos y según Lucas. El Evangelio según Juan está reproducido hasta el versículo 17:13. El resto de este Evangelio, así como una parte de escritos preliminares, son imposibles de encontrar; probablemente se perdieron a causa del robo del manuscrito en el siglo IX. Lo que queda de los escritos preliminares consta de dos fragmentos de listas de nombres hebreos contenidos en los Evangelios, los Breves causae y los Argumenta de los cuatro Evangelios y, finalmente, las tablas canónicas de Eusebio de Cesarea. Es bastante probable, como en el caso de los Evangelios de Lindisfarne o del Libro de Durrow, que una parte de los textos perdidos incluyera la carta de San Jerónimo al papa Dámaso I, llamada Novum opus, en la que Jerónimo justificaba la traducción de la Biblia al latín. Puede suponerse también, aunque con mucha más cautela, que los textos contenían la carta de Eusebio llamada Plures fuisse, donde el teólogo enseña el uso correcto de las tablas canónicas.

Se cuenta entonces con dos fragmentos de listas conteniendo nombres hebreos: uno se encuentra en el anverso del primer folio, y el otro, en el folio 26, está de momento al final de los textos de introducción al Evangelio de Juan. El primer fragmento contiene el final de la lista destinada al Evangelio según Mateo, habida cuenta de que el principio de la lista debía ocupar otras dos hojas, hoy perdidas. El segundo fragmento muestra la cuarta parte de la lista para el Evangelio de Lucas; seguramente las tres cuartas partes restantes debían ocupar otras tres hojas. Ahora bien, la estructura del cuaderno en cuestión hace altamente improbable la idea de que puedan faltar tres hojas entre los folios 26 y 27, lo que induce a pensar que el segundo fragmento no está en su sitio original. No queda ningún rastro de las listas de los Evangelios de Marcos y Juan.

Al primer fragmento de lista le siguen las tablas canónicas de Eusebio de Cesarea. Estas tablas, anteriores a la traducción de la Biblia en lengua latina (la Vulgata), se crearon para comparar y cruzar los cuatro Evangelios. Eusebio procedió a la división de los Evangelios en capítulos y creó las tablas, que debían permitir al lector situar un episodio dado de la vida de Cristo en cada uno de los cuatro textos. Se extendió la costumbre de incluir las tablas canónicas en los textos preliminares de la mayoría de las copias medievales de la Vulgata. Sin embargo, las tablas del Libro de Kells se revelan inútiles puesto que el amanuense las condensó hasta el punto de hacer un amasijo confuso. Además, los números de los capítulos nunca se consignaron en los márgenes del texto, lo que vuelve imposible encontrar las secciones a las cuales las tablas hacen referencia. Los motivos de este olvido permanecen oscuros: puede ser que los monjes hubieran decidido no insertar los números hasta que las ilustraciones estuvieran terminadas, con lo cual la no finalización del manuscrito tuvo como consecuencia posponer sine die esta operación. La omisión bien pudiera haber sido deliberada, a fin de no alterar la belleza de la obra.

Las Breves causae y los Argumenta pertenecen a una tradición manuscrita anterior a la Vulgata. Las Breves causae son, de hecho, resúmenes de antiguas traducciones de los Evangelios en latín, y se dividen en capítulos numerados. Esta numeración, como en el caso de las tablas canónicas, no se usa en el cuerpo del manuscrito. Se trata esta vez de una elección muy comprensible, en la medida en que los números de los capítulos correspondientes a viejas traducciones hubieran sido difíciles de armonizar con el texto de la Vulgata. En cuanto a los Argumenta, son colecciones de leyendas dedicadas a los cuatro Evangelistas. El conjunto de estos escritos está dispuesto en un orden extraño: en primer lugar se encuentran las Breves causae y los Argumenta sobre Mateo, seguidos de los de Marcos. Llegan entonces, de manera bastante inesperada, los Argumenta de Lucas y Juan, seguidos a continuación de las Breves causae de estos dos apóstoles. Este inhabitual orden es el mismo que el adoptado en el Libro de Durrow. En otros manuscritos insulares, como los Evangelios de Lindisfarne, el Libro de Armagh o los Evangelios de Echternach, cada Evangelio se trata separadamente y se precede de todos sus escritos introductorios. Esta repetición fiel del esquema del Libro de Durrow ha llevado al investigador T. K. Abbot a concluir que el amanuense de Kells debía tener entre las manos el manuscrito en cuestión, o al menos un esquema común.

Texto y escritura

El Libro de Kells contiene el texto de los cuatro Evangelios en latín según la Vulgata, sin ser una copia exacta de esta última: se encuentran numerosas variantes con respecto a la Vulgata, principalmente cuando se usan traducciones latinas más antiguas en vez del texto de San Jerónimo.
 Estas variantes se encuentran sistemáticamente en todos los manuscritos medievales de Gran Bretaña, y presentan diferencias de una obra a otra. En efecto, los monjes, a falta de un ejemplar preexistente, debían trabajar sin duda de memoria.
El manuscrito está escrito en letras mayúsculas, excepto algunas minúsculas, mayoritariamente las c o las s. La historiadora de arte Françoise Henry ha identificado como mínimo tres amanuenses que contribuyeron a la obra, a los que ha llamado «Mano A», «Mano B» y «Mano C».
La Mano A habría realizado principalmente los folios 1 a 19º y 276º a 289º, antes de retomar su trabajo desde el folio 307º hasta el fin del manuscrito. El amanuense Mano A utiliza a menudo una tinta de color marrón bastante habitual en Europa, y escribe entre dieciocho y diecinueve líneas por página.
La Mano B se reconoce desde el folio 19º al 26º y del 124º hasta el 128º; tiende a utilizar letras minúsculas, prefiere una tinta roja, malva o negra y escribe un número más variable de líneas en cada página.
A la Mano C, finalmente, se le atribuye el resto del manuscrito y ha contribuido a la obra de una manera bastante dispersa: tiene tendencia a usar más minúsculas que Mano A; sin embargo usa la misma tinta marrón y escribe casi siempre diecisiete líneas por página.

Errores

Existen varias diferencias entre el texto del Libro de Kells y el normalmente aceptado por los Evangelios, por ejemplo:

En la genealogía de Jesús, que empieza en Lucas 3, 23, Kells nombra erróneamente un antepasado adicional.
En Mateo 10, 34b, debería leerse "non veni pacem mittere, sed gladium" (no he venido a traer la paz, sino la espada). Sin embargo, en vez de "gladium" ("espada"), en el manuscrito de Kells se ha escrito "gaudium" ("alegría"); así, la traducción queda no he venido a traer la paz, sino la alegría. Probable distracción del copista.

Decoración

El manuscrito contiene páginas totalmente llenas de motivos ornamentales de una complejidad extraordinaria, así como pequeñas ilustraciones que acompañan a las páginas de texto. El Libro de Kells utiliza una rica paleta de colores, con malva, rojo, rosa, verde y amarillo entre los más usados. A título comparativo, las ilustraciones del Libro de Durrow están realizadas sólo con cuatro colores. De forma totalmente sorprendente, y a pesar del prestigio con el cual los monjes han querido rodear la obra, no hicieron uso de pan de oro o plata para adornar el manuscrito. Los pigmentos necesarios para las ilustraciones fueron importados de todos los rincones de Europa, y fueron objeto de profundos estudios: el negro se obtuvo de las velas, el rojo brillante del rejalgar, el amarillo del oropimente y el verde esmeralda de la malaquita pulverizada. El costosísimo lapislázuli, de coloración azul, procede del noreste de Afganistán.
Las miniaturas son más ricas y numerosas que en cualquier otro manuscrito bíblico de Gran Bretaña. Se cuentan diez páginas llenas de miniaturas que han sobrevivido a la prueba del tiempo, además de dos retratos de evangelistas, tres representaciones de los cuatro símbolos de los evangelistas, una página cuyos motivos recuerdan un tapiz, una miniatura de la Virgen y el Niño, otra miniatura de Cristo en el trono y, finalmente, dos últimas miniaturas dedicadas al juicio y a la tentación de Jesús. Por otro lado, existen otras trece páginas repletas de miniaturas acompañadas en esta ocasión por un breve texto: en particular, es el caso del inicio de cada Evangelio. Ocho de las diez páginas dedicadas a las tablas canónicas de Eusebio de Cesárea están también ricamente ilustradas. Además de todas estas páginas, se contabiliza en el conjunto de la obra un gran número de decoraciones más pequeñas o de iniciales iluminadas.

El manuscrito, en su estado actual, empieza con un fragmento de la lista de nombres hebreos, que ocupa la primera columna del anverso del folio 1. La otra columna de este folio está ocupada por una miniatura de los cuatro símbolos de los evangelistas, hoy levemente borrada. La miniatura está orientada de tal manera que el libro debe girarse 90 grados para examinarla. El tema de los cuatro símbolos de los evangelistas está presente del inicio al fin de la obra: casi siempre se los representa juntos, con el objetivo de subrayar y afirmar la unidad del mensaje de los cuatro evangelios.
La unidad de los Evangelios se ve más reforzada si cabe por la decoración de las tablas canónicas de Eusebio de Cesárea. Estas tablas fueron concebidas para establecer la unidad de los cuatro textos, permitiendo al lector identificar los pasajes equivalentes en cada Evangelio, y normalmente ocupan doce páginas. Los copistas del Libro de Kells ya habían reservado doce páginas con este fin (folios 1º a 7º) pero, por motivos desconocidos, acabaron por condensar las tablas en diez páginas solamente, dejando así dos páginas en blanco (los folios 6º y 7º). Este reajuste convirtió las tablas en confusas e inutilizables. La decoración de las ocho primeras páginas de las tablas canónicas parece fuertemente influenciada por manuscritos más antiguos de la región mediterránea, donde la costumbre era insertar las tablas en el dibujo de un arco. Los monjes que trabajaron en el Libro de Kells emplearon este estilo, pero aportando su propia idiosincrasia: los arcos no están tratados como elementos arquitectónicos sino como motivos geométricos, decorados con motivos ornamentales típicamente insulares. Los cuatro símbolos de los evangelistas ocupan el espacio existente arriba y abajo de los arcos. Las dos últimas páginas representan las tablas en una verja, lo cual es más conforme a la tradición de los manuscritos insulares, como en el Libro de Durrow.

El resto del libro, aparte de las tablas canónicas, se divide en secciones, estando cada inicio de sección indicado por miniaturas y páginas llenas de texto decorado. En particular, cada uno de los Evangelios es introducido con miniaturas meticulosamente preparadas. Los textos preliminares están tratados como una sección de pleno derecho, recibiendo entonces una decoración suntuosa. Además de los Evangelios y los textos preliminares, el «segundo inicio» del Evangelio según Mateo tiene derecho él mismo a su propia decoración introductoria.
Los textos preliminares están introducidos por una imagen en icono de la Virgen y el Niño (folio 7º). Esta miniatura es la representación más antigua de la Virgen de entre todos los manuscritos del mundo occidental. María aparece en una rara mezcla entre una pose de frente y de tres cuartos. El estilo iconográfico de la miniatura podría proceder de un modelo ortodoxo o copto.
La miniatura de la Virgen y el Niño está en la primera página de texto, y resulta un preliminar apropiado para el inicio de las Breves causae de Mateo, que empieza por un Nativitas Christi in Bethlem (« el nacimiento de Cristo en Belén »). La primera página de las Breves causae (folio 8º) está decorada y rodeada de un elegante marco. La combinación entre la miniatura a la izquierda y el texto a la derecha constituye asimismo una introducción muy viva y colorista a los textos preliminares. Las primeras líneas de las otras secciones de los textos preliminares fueron igualmente objeto de cuidados particulares, pero sin alcanzar el mismo nivel que el inicio de las Breves causae de Mateo.

El Libro de Kells fue concebido para que cada Evangelio dispusiera de decoraciones introductorias altamente elaboradas. Originalmente, cada uno de los cuatro textos estaba precedido de una miniatura a toda página que contenía los cuatro símbolos de los evangelistas, seguida de una página en blanco. Acto seguido aparece, frente a las primeras líneas ricamente decoradas del texto, el retrato del evangelista correspondiente. El Evangelio según Mateo ha conservado el retrato de su evangelista (folio 28º) y su página de símbolos evangélicos (véase más arriba el folio 27º). En el Evangelio según Marcos falta el retrato del evangelista, pero su página de símbolos ha perdurado hasta nuestros días (folio 129º). Desafortunadamente, el Evangelio según Lucas no ha conservado ninguno de los dos. Finalmente, el Evangelio según Juan, como el de Mateo, ha conservado a la vez el retrato de Juan (véase aquí al lado el folio 291º) y su página de símbolos (folio 290º). Probablemente, las páginas que faltan existieron pero se han perdido. En cualquier caso, el uso sistemático de todos los símbolos de los evangelistas al principio de cada Evangelio es tremendamente sorprendente, haciendo un fuerte hincapié en la unidad del mensaje evangélico.

La decoración de las primeras palabras de cada Evangelio está primorosamente trabajada. Las páginas correspondientes, de hecho, parecen tapices: las ilustraciones son tan elaboradas que el texto se torna ilegible. La página de inicio del Evangelio según Mateo (véase arriba el folio 29º), es un ejemplo: sólo tiene dos palabras, «Liber generationis» («el libro de la generación»). El lib de Liber se ha desarrollado en un monograma gigante que domina toda la página. El er de Liber está representado por un entrelazado de ornamentos con la b del monograma lib. La palabra Generationis se extiende por tres líneas diferentes insertándose en un marco sofisticado a la derecha inferior de la página. Todo el conjunto está agrupado por un elegante ribete. Este ribete y las mismas letras están además decoradas con espirales y nudos, a menudo zoomorfos. Las primeras palabras del Evangelio de Marcos, Initium evangelii («Principio del Evangelio», véase al lado) y del de Juan, «In principio erat verbum» («En el principio era el Verbo»), fueron objeto de tratamientos similares. Estas ornamentaciones, aunque particularmente trabajadas en el Libro de Kells, se encuentran sin embargo en todos los evangeliarios de las islas británicas.
El Evangelio según Mateo, como marca la norma, empieza con una genealogía de Jesús: el relato propiamente dicho de la vida de Cristo no empieza hasta el versículo 1:18, que se lo considera por este motivo como el «segundo inicio» de este Evangelio. El Libro de Kells trata este segundo inicio con un énfasis digno de un texto aparte. Esta parte del Evangelio de Mateo empieza por la palabra «Cristo», que los manuscritos medievales tenían por costumbre abreviar con las letras griegas Xi y Ro.

Este "monograma Xi Ro", más conocido como "monograma de la Encarnación", fue objeto de un cuidado especial en el Libro de Kells, hasta invadir el folio 34º en su totalidad. La letra Xi domina la página, con uno de sus brazos extendiéndose por una gran superficie de la hoja. La letra Ro está acurrucada bajo las formas de Xi. Ambas letras están divididas en compartimentos lujosamente decorados con entrelazados y otros motivos. Incluso el fondo del diseño está desbordado de ilustraciones entrelazadas unas con otras. Entre esta masa de ornamentos se ocultan toda clase de animales, incluyendo insectos. Finalmente, de uno de los brazos de Xi surgen tres ángeles. Esta miniatura, en el cenit de una tradición iniciada con el Libro de Durrow, se muestra como la más formidable y más cuidada de los monogramas de la Encarnación de entre todos los manuscritos bíblicos de las islas británicas. Según Claude Médiavilla, especialista en caligrafía, el monograma de la Encarnación sería probablemente «la pieza de iluminación más compleja nunca realizada [...] Ha debido exigir muchas semanas, quizá meses, de un trabajo arduo para el cuerpo y la vista».
El libro de Kells contiene otras dos miniaturas de página entera, que ilustran episodios de la Pasión de Cristo. La primera (folio 114º) está dedicada a su detención: Jesús, inmovilizado por dos personajes claramente más pequeños que él, está representado bajo un arco estilizado. La segunda miniatura (folio 202º) está consagrada a la Tentación de Cristo: Jesús, de quien no se ve más que el busto, está en la cúspide del Templo, con una muchedumbre a su derecha que posiblemente representa a sus discípulos. Debajo de él se adivina la figura tenebrosa de Satanás, mientras que dos ángeles vuelan por el cielo.
La decoración de la obra no se limita a los pasajes principales. Todas las páginas, a excepción de dos de ellas, contienen en efecto un mínimo de ornamentos. A lo largo de todo el manuscrito encontramos aquí y allá iniciales decoradas, así como pequeños personajes humanos o zoomorfos, a menudo enredados en complicados nudos. Es el arte de los entrelazos, de figuras animales y de laberintos microscópicos que se inspira entre otros en la tradición celta. El texto de las Beatitudes en el Evangelio de Mateo, por ejemplo, (folio 40º) se acompaña por todo lo largo del margen de una gran miniatura, en la que las letras B que empiezan cada línea se entrelazan mediante una cadena. De la misma manera, la genealogía de Cristo en el Evangelio de Lucas (folio 200º) aprovecha la repetición de la palabra Quien al inicio de cada línea para dibujar una cadena. A la derecha de las páginas se representan pequeños animales para colmar los vacíos ocasionados por las líneas que se desvían de su trayectoria, o simplemente para ocupar el espacio a la derecha de las líneas. No hay un motivo idéntico a otro, y ningún manuscrito anterior puede rivalizar con tal profusión de ornamentos.
Todas las ilustraciones son de gran calidad, y su complejidad sigue siendo objeto de fascinación. El examen de una de ellas, que no ocupa más que unos 2,5 cm², ha permitido contabilizar no menos de 158 entrelazos de cintas blancas ribeteadas de negro por cada lado. La sutilidad de algunas filigranas no puede apreciarse sin la ayuda de cristales de aumento, y esto teniendo en cuenta que no se ha podido disponer de los cristales de la potencia necesaria hasta varios siglos después de la realización de la obra. Estas complicadas operaciones de entrelazado fueron realizadas asimismo en el mismo periodo sobre metal o piedra, y han conocido una notable longevidad: muchos de estos motivos se usan en la actualidad, por ejemplo en joyas o en tatuajes.

Uso 

El Libro de Kells tenía un fin sacramental y no educativo. Un evangeliario tan grande y lujoso debía dejarse en el altar mayor de la iglesia, y usarse solamente para leer pasajes de los Evangelios en la misa. Aunque es probable que el sacerdote oficiante no leyera realmente el manuscrito, sino que recitara de memoria. A este respecto, es interesante remarcar que el robo de la obra en el siglo XI, según los Anales de Ulster, haya tenido lugar en la sacristía, donde se guardaban las copas y otros accesorios litúrgicos, y no en la biblioteca de la abadía. La elaboración del libro parece haber integrado esta dimensión, haciendo del manuscrito un objeto muy bello pero muy poco práctico. Por otra parte, el texto contiene numerosos errores no corregidos, y otros indicios dan testimonio del ligero compromiso con la exactitud del contenido: líneas demasiado grandes a menudo se continúan en los espacios libres por encima o por debajo, y los números de capítulo necesarios para poder usar las tablas canónicas no se insertaron. En general, no se hizo nada que hubiera podido perturbar la belleza formal de las páginas: lo estético se ha priorizado por encima de la utilidad.

Los libros mas importante del mundo (II)

Mujeres leyendo
Une saison en enfer (Una temporada en el infierno) 


Es único por Ser un largo poema en prosa escrito alrededor de 1873 por el poeta francés Arthur Rimbaud. Es la única obra publicada por Rimbaud personalmente, ya que, de hecho, la escribió para sí. Recurrió a un impresor inglés para que le publicara cien copias de las cuales repartió unas seis entre sus amigos y el resto fueron dejadas en el sótano de la editorial. El resto de la edición fue encontrado a principios del S. XX por un crítico francés. 
Precio  Se subasto una primera edición en 644.000 dólares 
Se encuentra en  colección privada 


Tamerlan and Other Poems 



Es único por  Ser la primera obra de Edgar Allan Poe, publicada en 1827, y firmada como bostoniano, pese a vivir en Richmond, porque había nacido en Boston. Se cree que pudo haberlo hecho para despistar, ya que su padre adoptivo no deseaba que se dedicase a la literatura.
El libro constaba de 40 páginas. El autor tenía 18 años en el momento de su publicación. El poeta pagó la publicación de su bolsillo, y tan sólo se imprimieron 50 copias (solo quedan 12) en la primera tirada. Al principio del prólogo, colocó una advertencia llamándose «principiante», como excusándose por su bisoñez, al afirmar que la mayoría de las composiciones habían sido compuestas antes de los 14 años. Tamerlán no recibió atención alguna por parte de la crítica. 
Precio  662.500 dólares 
Se encuentra en  Colección privada.

Die Traumdeutung 

Es único por  Ser la primera edición de la obra de Sigmund Freud fue publicada inicialmente en alemán en noviembre de 1899, aunque fue fechada posteriormente en 1900 por el editor.La publicación inauguró la teoría freudiana del análisis de los sueños, cuya actividad describiría Freud. 
Freud plantea que los sueños son una realización alucinatoria de deseos y por consecuencia, una vía privilegiada de acceso al inconsciente, mediante el empleo del método interpretativo fundado en la asociación libre de los símbolos más importantes del sueño. El texto es importante ya que Freud expone de forma sistemática su primera teoría sobre el aparato psíquico 
Precio  Una primera edición en Abebooks.com por 245.000 dólares 
Se encuentra en  Library of Congress, EU. 


The Birds of America 




Es único por  Ser un libro del naturalista y pintor John James Audubon que contiene ilustraciones de una gran variedad de aves de América del Norte. Cada impresión fue pintada a mano por Audubon, y representa una especie de ave en sus dimensiones naturales. Esta opción de usar la escala 1:1 obligó a representar las especies más grandes en posiciones extrañas. 
La primera edición fue realizada en un esquema de fascículos entregadas por suscripciones al largo de doce años. A pesar del precio exorbitante, la obra fue muy popular en la sociedad vitoriana, apasionada por el mundo natural. El rey Jorge IV del Reino Unido fue un de los subscriptores y un fan incondicional del arte de Audubon.Incluye imágenes de seis aves ahora extintas. 
Precio  valor estimado de entre 4,8 y 7,2 millones de euros. 
Se encuentra en  colección privada 

Códice Leicester o Códice Hammer 




Es único por Ser una compilación de textos y dibujos realizados por Leonardo Da Vinci y recopilados entre 1508 y 1510. Trata una amplia variedad de temas que incluyen Astronomía, Meteorología, Hidráulica, Cosmología, Geología, Paleontología, y otros temas técnicos y científicos, con algunos escritos autobiográficos y relatos de viajes, todo apoyado por magníficas ilustraciones y dibujos. El nombre de Hammer proviene del hecho de que este documento de enorme valor artístico e histórico perteneció a una familia con ese apellido por muchos años. 
Precio  30.802.500 dólares 
Se encuentra en  Propiedad de Bill Gates.

Drevnosti rossiskago gosudartva conocido como Antiquities of the Russian State 


Es único por  ser un ejemplo perfecto de la oferta y la demanda. Es similar al "Birds of America" ​​de Audubon en que se trata de una colección de pinturas de Fyodor Solntsev. En lugar de pájaros, Solntsev pintado viejas armaduras, arquitectura, iconos religiosos, la ropa y los trajes usados ​​por los nobles y otros tesoros rusos de importancia cultural. Las pinturas fueron luego recogidos y publicados como un conjunto en 1844 de siete volúmenes. Sólo se hicieron 600 conjuntos . 
La rareza de la obra y exuberancia de las pinturas solo hacen de este libro valioso, pero en los últimos años, la aristocracia rusa ha crecido bastante. Ese nuevo flujo de caja ha aumentado la demanda de los pocos juegos completos. 
Precio  En 2006, un conjunto completo se vendió por 748.000 dólares 
Se encuentra en  Kremli, Rusia 

Los libros mas importante del mundo (I)

mujer leyendo un libro
En mi opinión estos son los libros mas bizarros "rareza o extravagancia" dado que ya sea por su precio alto, los pocos ejemplares, su contenido o por su historia detrás de ellos. 


Venetus A 




Es único por  Ser el más famoso manuscrito de la ' Ilíada de Homero , considerado por algunos como el texto más fiel a la lectura original del poema. Además del texto de la ' Ilíada , el Venetus A conserva muchos niveles de anotaciones, glosas y comentarios conocidos como Scholia A , y un resumen del ciclo troyano , que es la fuente más importante dictada en relación con las epopeyas griegas perdidas. Tiene 645 paginas están frágil que puede dañarse casi al tacto, no se le puede exponer al sol ni a la humedad. 
Se encuentra en Biblioteca Nazionale Marciana, Italia.

Mein Kampf (Mi lucha) 

Es único por ser un libro escrito por Adolf Hitler, combinando elementos autobiográficos con una exposición de ideas propias de la ideología política del nacionalsocialismo. La primera edición fue lanzada el 18 de julio de 1925.Y es uno de los libros más demonizados de la historia debido  impacto que tuvo en los acontecimientos del siglo XX. 

Precio: En Los Ángeles se subasto por 64.850 dólares dos copias de la famosa obra de Hitler, firmadas por el dictador en los años 1925 y 1926. Uno de los ejemplares es la primera edición del segundo volumen del libro y ambas están dedicadas a uno de los primeros miembros del partido nazi, Josef Bauer, al que el futuro Führer le desea una feliz Navidad. 
Está en una colección privada 

The Canterbury tales 1ra. edición 




Es único por  Ser una de las obras más importantes de la literatura inglesa y una de las más influyentes de la Edad Media. De ella se conservan bastantes manuscritos, aunque ninguno de ellos es anterior a 1400. La versión de la obra que prevalece hoy en día procede de dos manuscritos ingleses diferentes: el Ellesmere y los manuscritos Hengwrt. Tras la primera edición de Caxton (William Caxton, el primer impresor inglés fue el responsable de la impresión de la primera edición de "Los cuentos de Canterbury", la cual fue publicada en los años 1478 y solo se conservan 12), la obra tuvo una enorme difusión por toda Europa. La colección de cuentos se ordena alrededor de una peregrinación a Canterbury. La estructura de la obra es lineal, un cuento detrás de otro. Las peripecias del viaje matizan los relatos de los peregrinos, y sirven para reforzar el hilo conductor de la historia. Desfilan por sus páginas temas tales como la nobleza, la religión, las ciencias, el amor, el matrimonio, la riqueza, temas que son tratados con el talento de un creador que supo dotar a sus historias de ingenio, humor y originalidad. 
Precio 1ra. Edición 7 mdd (Christie´s subastas 1998) 
Se encuentra en  Biblioteca Brítanica 


La divina comedia manuscrito 





Es único por  Contener el texto completo del Inferno, Purgatorio y Paradiso, fue copiado por la mano de Giovanni Boccaccio y es uno de los manuscritos más espléndidos de la colección de la Biblioteca Riccardiana. Boccaccio ilustró el manuscrito con cinco dibujos a pluma en el margen inferior de una serie de hojas del Infierno. El dibujo más completo muestra a Dante en conversación con Virgilio en medio de un paisaje de árboles y montañas, poblado por un león, un leopardo y un lobo. Todo esto sugiere que el tema de la obra es el «reino pacífico». Según Ciardi Duprè, las imágenes concuerdan con otras obras que se sabe que son de Boccaccio. El texto también incluye una breve introducción a cada una de las tres partes del poema. En el siglo XV, el manuscrito perteneció a Bartolomeo di Benedetto Fortini (1402-1470), un próspero ciudadano de Florencia: en la hoja final hay una inscripción de puño y letra de Bartolomeo que indica que el manuscrito fue de su propiedad. Aunque es más conocido por su obra maestra de ficción, Il Decameron (el Decamerón), Boccaccio fue uno de los primeros intérpretes importantes de Dante. En 1373 ofreció una serie de conferencias sobre el poeta que dieron lugar a un importante comentario: Esposizioni sopra la Commedia di Dante. Boccaccio fue quien aplicó por primera vez el epíteto de «divina» al poema de Dante, que Dante había nombrado simplemente Comedia. 
Se encuentra en Asiatic Society Library, en India 

Codex Sinaiticus 



Es único por Ser un manuscrito uncial del siglo IV de la versión griega de la Biblia, escrito en scriptio continua entre los años 330 y 350. Originalmente contenía la totalidad de ambos Testamentos, pero solo han llegado hasta nuestros días trozos de la Septuaginta, la totalidad del Nuevo Testamento, la Epístola de Bernabé y fragmentos de El Pastor de Hermas (lo que sugiere que estos últimos dos textos podrían haber sido considerados parte del canon bíblico por los editores del codex). es uno de los manuscritos de mayor valor para la crítica textual del Nuevo Testamento en su versión griega. En la mayor parte del Nuevo Testamento, el Codex Sinaiticus está de acuerdo con el Codex Vaticanus y con el Codex Ephraemi Rescriptus. 

El codex se encuentra dividido en cuatro trozos desiguales: 347 hojas en la Biblioteca Británica en Londres, 12 hojas y 14 fragmentos en el Monasterio Santa Catalina del Sinaí, 43 hojas en la Biblioteca de la Universidad de Leipzig, y fragmentos de 3 hojas en la Biblioteca Nacional Rusa de San Petersburgo. y en codexsinaiticus.org- versión completa digital por parte de las universidades.

Codex Vaticanus 



Es único por  Ser uno de los más antiguos manuscritos conservados de la Biblia, ligeramente anterior al Codex Sinaiticus, y probablemente copiado, durante el siglo IV. Está escrito en griego, en pergamino, con letras unciales en formato scriptio continua. Se llama Códice Vaticano, como es evidente por el lugar en que se conserva, aunque nadie sabe como llegó allí. Contenía originalmente una copia completa de la Biblia de los Setenta y del Nuevo Testamento, pero las páginas 1519 - 1536 (desde Hebreos 9,14 hasta el Apocalipsis) se perdieron y fueron reemplazadas por un minúsculo suplemento del siglo XV (No. 1957). Consta de 759 hojas. Faltan una parte importante del Génesis y algunos Salmos. 
El estilo de la escritura es sencillo y elegante. El pergamino es muy fino y delgado; posiblemente se realizó en piel de antílope.El texto griego de este códice es una representación del tipo textual alejandrino. Kurt Aland lo ubicó en la Categoría I 
Se encuentra en Biblioteca Apostólica Vaticana 

El Coran de Utman 

Es único por  Ser la versión mas extendida del Coran se compone tras la muerte del Califa Uthman. Contiene 114 Suras, 86 compuestas en Meca y 28 en Medina. Pero no fue fácil, hubo que afrontar el cisma y la violencia.
 Fue una labor que necesitó de unos 12 años, entre el 644 y el 656, y para ello hubo que contar con los pocos “memoriones” que conocieron al Profeta y que quedaron vivos tras la batalla que, en el año 633. 
Fue una reliquia de gran importancia para los musulmanes, y su tenencia fue muy codiciada tras salir de la mezquita cordobesa en el siglo XII. Viajó al lado de importantes soberanos almohades y benimerines en diversas batallas. Estuvo en la mítica batalla del Salado ganada por las tropas cristianas en 1340, y desde allí fue llevado por los vencedores a Portugal, donde pudo posteriormente comprarlo el rey de Tremecén. 

Se encuentra en The Muslin Board, Uzbekistan 

Cosmographia 



Es único por  Ser el primer atlas impreso de la historia realizado por Claudio Ptolomeo. La edición de Bolonia de Ptolomeo es el primero en ser ilustrada con mapas, y tuvo un fuerte impacto en los cartógrafos. Ptolomeo no sólo indica que la tierra es esférica sino que también demuestra el uso de un sistema de coordenadas basado en esa forma, y propone tres proyecciones para representar la tierra esférica sobre una superficie plana. Sus mapas eran inexactos, porque sus mediciones eran erróneas, pero siempre se utilizo como el modelo para todos los cartógrafos futuros. Se produjeron 500 copias de las cuales solo quedan 31 
Precio  Sotheby´s subastó una copia por 4 mdd  Se encuentra en  colección privada 

Codex Gigas 

Es único por  Ser un antiguo manuscrito medieval en pergamino creado a principios del siglo XIII y escrito en latín por un monje del monasterio de Podlažice, República Checa, ha pasado a través de cientas de personas, desde los dueños del monasterio hasta llegar a su actual localización en Estocolmo, Suecia. 
A lo largo de los siglos, el Codex, fue portador de una supuestas maldición que lo llevó a cambiar de 'residencia' durante mucho tiempo hasta ser recogido por los invasores al gobierno de emperador  Rodolfo II del Sacro Imperio Romano Germanico, invasores que provenían de Suecia, y que entregaron el presente a su reina Cristina. El libro fue hecho en el siglo XIII por un monje del monasterio de Podlažice. 
Se calcula que fue escrito en aproximadamente treinta años por una única persona. Sin embargo, surgió una leyenda que contaba la escritura del libro por medio de un pacto con el Diablo. Sin embargo, su fecha exacta de publicación, sigue siendo un misterio para los expertos hoy en día. Luego de que el libro se escribiese, aquellos que poseyeran el libro, eran 'perseguidos' por una maldición que los acompañaba de desastres inminentes. 
De igual forma, sufrían los embates de la Iglesia católica, que calificaba tales obras como herejes, sacrilégicas y hechas por el Diablo.
Desde que la Biblia llegó a Suecia sólo salió de allí para algunas exposiciones en otros países e investigaciones por partes de expertos. 

Historia

El Codex Gigas (traducido “libro grande”), también conocido como Código del Diablo o Código de Satanás, es uno de los objetos más fascinantes del medievo y que ha llegado a nuestros días en un excelente estado de conservación. Es una obra tan monumental en sí misma que fue considerada durante mucho tiempo como la “octava maravilla del mundo”.
Es el manuscrito medieval más grande conocido. Sus dimensiones son gigantescas, ya que mide 92x50’5x22 cms y pesa unos 75 kgs.  Consta de 624 páginas de pergamino manuscritas, en latín, iluminadas con tintas rojas, azules, amarillas, verdes y oro, y entre los textos existen numerosas ilustraciones magistralmente realizadas. Esta perfectamente encuadernado con tapas de piel y al estilo de la época.
 Tan impresionante como sus dimensiones físicas es la gran cantidad de textos que reúne el Codex Gigas: la Biblia (en su versión Vulgata), el texto completo de la “Chronica Boemorum” de Cosmas de Praga, dos textos del historiador judío Flavio Josefo, las “Etimologías” de San Isidoro de Sevilla, varios tratados de medicina de Constantino el Africano, un calendario, curas medicinales, encantamientos mágicos, una lista necrológica de personas fallecidas, entre otros textos. Tal compilación no existe en ninguna otra obra.

Su valor no sólo radica en el testimonio histórico que aporta, ni en su incalculable valor monetario, el Codex Gigas es uno de los objetos de poder más deseados a lo largo de los siglos y siempre ha estado rodeado de un halo de misterio que generó numerosas creencias y leyendas en torno a él, lo que ha llevado a ser robado en gran cantidad de ocasiones ya que se creía que poseía un poder sobrenatural inimaginable.
La leyenda comienza en 1230, en un monasterio benedictino de Podlazine (actual Rep. Checa), donde un joven monje, conocido como Herman el Recluso, había sido condenado a muerte por sus terribles pecados. La naturaleza de estos pecados nunca fue revelada por ser considerados demasiado horribles para dejar constancia escrita de ello.
Estos monjes eran conocidos como monjes negros, ya que simbolizaban la muerte terrenal. Por tal motivo, la vida de estos monjes era muy severa, sus normas eran muy duras y los votos monásticos eran rígidamente cumplidos, y, lógicamente, cualquier infracción era firmemente castigada. 
Cuando un monje era condenado a muerte el castigo aplicado era acorde a la visión que la orden tenía del mundo, por lo que al amanecer el condenado era emparedado vivo y dejado a su suerte para que sufriera una muerte lenta y muy dolorosa.
Sabiendo lo que le esperaba, Herman el Recluso, en un intento desesperado de salvar su vida, propone un trato imposible. El monje se comprometía a hacer un libro que contendría toda la sabiduría del mundo y, tan magnifico, que sería un orgullo y motivo de honra para la orden y el monasterio, y lo más importante, realizaría tan magna obra en una sola noche.
Nadie creía que fuera capaz de hacerlo, por lo que aceptaron el trato y fue emplazado a entregar el libro completamente terminado al amanecer. El monje fue encerrado junto con todo lo necesario para completar la obra.
A medianoche, el monje desesperado, sabiendo que no podría cumplir con el plazo, invocó al Diablo para suplicar ayuda y poder terminar el trabajo encomendado. La leyenda cuenta que el Diablo acudió en ayuda del monje, y propuso un trato: el monje le entregaría su alma como pago y él terminaría el libro pero puso una condición, que como señal de su pacto, el Diablo estaría representado en todo su esplendor.
A la mañana siguiente, el monje entregó el libro terminado y era tan extraordinario como había prometido. Nadie podía creerlo y muchos vieron la mano del Diablo en ello, por lo que los rumores sobre su origen infernal empezaron a circular rápidamente dando origen a la leyenda.

Lo curioso de esta obra es que, estudios posteriores, han visto una gran coherencia a toda la obra y lo uniforme de la caligrafía puede deberse a que un sólo escriba fue el autor del Codex Gigas, pero, en este supuesto, es dificil de estimar cuantos años necesitó para completar dicha obra. Se ha llegado a estimar que fue escrito entre el 1204 y el 1230, basándose en los datos que el propio Codex contiene.
Hay expertos que afirman que el Código fue escrito por un escriba no demasiado experto, argumentan que las ilustraciones, aunque son ricas y abundantes, no tienen la maestría que otros textos de la época.
También hay quien afirma se escribió por alguien que intentaba hacer algún tipo de exorcismo ya que en varios pasajes se llaman a diversos demonios por su nombre, y en la página 290 hay conjuros para curar enfermedades venenosas y una especie de guia para que el sacerdote ,junto con la cruz, pueda llamar al mal por su nombre y sacarlo del enfermo. Existen diversos pasajes, donde el texto parece cifrado y ha sido objeto de numerosos estudios para descifrarlos a lo largo de la historia, y que en la leyenda que rodea el manuscrito afirma que se encuentra la esencia de su poder.
Tras su creación, el Codex Gigas estuvo poco tiempo en el monasterio de Podlazice.
En la década de 1290 el monasterio sufrió una grave crisis financiera y se vieron obligados a vender el manuscrito a los "monjes blancos" los monjes cistercienses de Sedlec a petición del obispo Gregorio de Praga. Ya entonces era considerado la octava maravilla del mundo por su impresionante manufactura y su fama se extendía como la polvora.
En 1594 el Codex Gigas fue rescatado del olvido en el que había caído en el monasterio de Broumov por Rodolfo II de Habsburgo. Rodolfo II lo incorporó a su colección de objetos raros y lo exhibía en su palacio como una de sus posesiones más valiosas. Rodolfo II había estado obsesionado con el Codex Gigas desde que el profeta Nostradamus predijo la muerte de su padre, su ascensión al trono y el renacimiento del Sacro Imperio Romano.
Rodolfo II se obsesionó tanto con el manuscrito, intentando descifrar los mensajes ocultos en los textos, que se volvió tan persona errática y paranoica que fue perdiendo la confianza y el apoyo de su pueblo y de su propia familia, siendo destronado y confinado solo hasta su muerte.
En 1648, al finalizar la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el Codex Gigas, junto con el Codex Argentaus y otros objetos de valor, es tomado como botín de guerra y llevado a Suecia, país que sólo abandona posteriormente en dos ocasiones, en 1970, para ser exhibido el Metropolitan Museum de Nueva York, y, en 2007, donde regresa a Praga temporalmente para ser exhibido en la Biblioteca Nacional Checa.
Cuando el Codex llega a Suecia es entregado como ofrenda a la reina Cristina de Suecia, que pese a ser mujer había hecho juramento como hombre por expreso deseo de su padre. Ella lo incluye en la biblioteca real y es tenido como un valioso tesoro. Pero desde la llegada del manuscrito empezaron a ocurrir extraños sucesos en la Corte y en el reino, y se culpó a la extraña influencia del Codex. En menos de diez años, Cristina de Suecia abdicó y se convirtió al catolicismo, su fervor era tal que se autoexilió en Roma llevándose consigo numerosas y valiosisimas Biblias pero, extrañamente, no se llevó el Codex Gigas.
Los sucesos misteriosos y oscuros seguían sucediéndose alrededor del Codex. En 1697, a la muerte de Carlos XI y con su cuerpo aún en el palacio real, este se ve consumido por un fortísimo incendio producido por una misteriosa explosión. La familia real no pudo hacer otra cosa que huir, junto con la servidumbre, e intentar salvar lo máximo posible. Pocas cosas se pudieron recuperar, pero, milagrosamente, uno de los sirvientes había vuelto al palacio en mitad del incendio y consiguio sacar el Codex a tiempo.
Durante todo este tiempo, el Codex Gigas ha sido objeto de numerosos robos, y en todo este peregrinar se han perdido varias páginas que fueron arrancadas por sus poseedores y que se han perdido para siempre.

Para aquellos que les gustaría saber algo más sobre este fascinante manuscrito, os recomiendo que disfruteis el documental que sobre el tema ha realizado el National Geographic.


Manuscrito Voynich 





Es único por  Ser un libro ilustrado, de contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible, el denominado voynichés. 
El manuscrito ha sido objeto de intensos estudios por numerosos criptógrafos profesionales destacados especialistas estadounidenses y británicos en descifradores de la Segunda Guerra Mundial. Hasta febrero de 2014 ninguno había conseguido descifrar una sola palabra. 
Esta sucesión de fracasos ha convertido al manuscrito en el Santo Grial de la criptografía histórica, pero a la vez ha alimentado la teoría de que el libro no es más que un elaborado engaño, una secuencia de símbolos al azar sin sentido alguno. 
En febrero de 2014, Stephen Bax, profesor de la Universidad de Bedfordshire (Reino Unido), anunció haber descifrado el manuscrito en forma parcial. Sin embargo, el que cumpla la ley de Zipf (que establece que en todas las lenguas humanas la palabra más frecuente en una gran cantidad de texto aparece el doble de veces que la segunda más frecuente, el triple que la tercera más frecuente, el cuádruple que la cuarta, etcétera) hace pensar que se trata no sólo de un texto redactado en un lenguaje concreto, sino también que ese lenguaje se basa en alguna lengua natural, ya que los lenguajes artificiales, como los élficos de Tolkien o el klingon de Star Trek, no cumplen esta regla. 
Es prácticamente imposible que el autor del manuscrito Voynich conociera dicha ley, enunciada varios siglos después, y que por tanto la aplicase a una lengua inventada por él. 
El nombre del manuscrito se debe al especialista en libros antiguos Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912.Investigaciones de la Universidad de Arizona (EE.UU.) demostraron, que el pergamino del manuscrito podía datarse entre 1404 y 1438.2 3 Por otra parte, el McCrone Research Institute de Chicago demostró que la tinta fue aplicada no mucho después, confirmando así que el manuscrito es un auténtico documento medieval.Sobre el lugar en que pudo haberse escrito, existen pocas pistas. 

En una de sus ilustraciones aparece una ciudad amurallada de un estilo estético que, más tarde, en el Renacimiento, se popularizó por toda Europa, pero que en el momento en que se supone que se elaboró el manuscrito, según los últimos estudios de la Universidad de Arizona, solo se podía encontrar en el norte de Italia.Según el botánico Arthur Tucker, el origen del manuscrito podría ser mesoamericano. Dada la similitud de algunas plantas ilustradas en el manuscrito con sus contrapartes americanas y en el hecho de que el estilo con el que están realizadas dichas ilustraciones concuerda con el estilo usado en ilustraciones botánicas del siglo XVI en México.

Se encuentra en Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.

Sarajevo Haggadah 



Es único por Haber sobrevivido a las guerras de los últimos seis siglos. Los historiadores creen que fue sacado de España tras la expulsión de los sefarditas por los Reyes Católicos en 1492. Estuvo en Italia en el siglo XVI. En 1892 fue vendido al Museo Nacional de Sarajevo en 1894 por un hombre llamado Joseph Kohen.Durante la II Guerra Mundial el librero jefe del museo, Dervis Korkut, salvó el manuscrito de los nazis arriesgando su propia vida para llevarlo fuera de Sarajevo. Korkut se lo entregó a un clérigo musulmán de Zenica, quien lo escondió bajo las tablas del suelo de su mezquita.El Haggadah de Sarajevo está manuscrito sobre piel de becerro blanqueada, e iluminado en oro y cobre. Se abre con 34 páginas de ilustraciones de las escenas clave de la Biblia, desde la Creación hasta la muerte de Moisés. Sus páginas están manchadas de vino, evidencia de su uso ceremonial. Está considerado el manuscrito judío más hermoso del mundo y también uno de los libros más valiosos existentes. 
Precio  Tasado en 700 millones de dólares 
Se encuentra en Museo Nacional de Bosnia Herzegovina. 

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