martes, 3 de diciembre de 2013

Tsundoku y la Antibiblioteca


Tsundoku.

Definición 

Palabra japonesa que indica el acto de dejar un libro sin leer después de comprarlo, por lo general amontonado junto a otros libros no leídos Una palabra que deberíamos incorporar a nuestro idioma. Y que muestra esa delgada linea que separa la bibliofilia o la acumulación por el amor a los libros de aquél al que gusta leer, y el trastorno obsesivo-compulsivo de acaparar muchos libros o bibliomanía. El incomparable placer de tener una biblioteca de libros no leídos.

Historia

La artista neozelandesa Anjana Iyer ha puesto en marca un curioso proyecto: recoger palabras de otros idiomas que resulten intraducibles o para las que no existe un equivalente parecido en el idioma (inglés, en este caso). El resultado es Found in Translation, una serie que forma parte de la web 100 Days Project, en la que se invita a artistas de todo tipo a pasar cien días creando todo aquello que les guste en esta plataforma.
Found in translation juega a apresar mediante imágenes lo que no puede expresarse con palabras porque no existe un equivalente. Son conceptos que revelan las peculiaridades de una sociedad o país que ha nominado aquello que le resulta relevante.


libros amontonados

Entre esas imágenes encontramos muchas que hacen referencias a términos de la lengua japonesa, pero en Koratai queremos destacar el vocablo tsundoku. Tsundoku se refiere al acto de comprar libros para luego abandonarlos en la pila de “pendientes”. Una especie de Síndrome de Diógenes pero para adictos a la literatura. Muchos lectores compulsivos se sentirán identificados con esta palabra. Porque… ¿quién no ha comprado libros sabiendo que aún tiene pendientes por leer otros muchos.
Según detalla la web openculture.com, el uso de la palabra se remonta al siglo XIX, durante la era Meiji (1868-1912), y nace como un juego de palabras entre “leer un montón”, “acumular” y “leer”. Actualmente nos remite a la compra sin control de libros para amontonarlos a la espera de poder leerlos en algún momento.



ANTI-BIBLIOTECA

UNA “ANTIBIBLIOTECA“ DE LIBROS QUE AGUARDAN COMO SENDEROS INSINUADOS AÚN NO RECORRIDOS: BIBLIÓFILO FETICHISMO Y VOLUPTUOSIDAD MÍSTICA.


El escritor italiano Umberto Eco ha apilado una enorme biblioteca que supera los 30 mil títulos. Según se cuenta, los visitantes ante esta impresionante colección no pueden evitar preguntarle al enciclopédico Eco cuántos de esos libros ha leído. La orgullosa respuesta es que no ha leído la mayoría, pero que esos libros no leídos no son menos valiosos, constituyen un tesoro de investigación, una plétora de posibilidades, una celebración de lo que aún no sabemos (paradójicamente, entre más leemos aumenta exponencialmente el espacio de lo ignoto). Eco llama a esta colección una “antibiblioteca”.
Y aquí crece mi admiración por el semiólogo y novelista italiano que se comprueba un aristócrata de las letras (unos dirían hipster, pero me parece denigrante sólo pensarlo). ¡Qué gran dignidad la de tener una biblioteca de libros no leídos! Una fastuosa compañía de desconocidos-seducidos. Ser, como nombran los japoneses, un tsundoku, un apilador de libros, agente babélico irredento.
Borges se jactaba, más que de los libros que había escrito, de los libros que había leído. Pero nosotros tomemos otro partido, encontremos sosiego en los libros que no hemos leído pero que por fortuna nos hemos agenciado, llenando el jardín de ecos futuros, minando el ocio con abundantes oquedales que nos aguardan extáticos. Presumamos entonces esos libros que no hemos leído. Esas vidas que no hemos vivido pero que son parte ya de nuestro repertorio de lo posible.
El placer de tener una biblioteca de libros aún no leídos se puede equiparar con tener un harén de ninfas o huríes de la mente. El dueño de la colección es como ese mítico emir que dormía cada noche del año con una doncella distinta. Hay un cálido confort en saber que siempre en una habitación contigua del teatro de la memoria hay una fiesta para la que nosotros hemos elegido a los invitados, los cuales nos deleitarán con las viandas más exóticas, leche y miel y miles de ofrendas de sus tierras lejanas, un promiscuo convite de ideas a destapar. Lux et voluptas.
Se produce un regocijo propio del diletante y el procrastinador profesional al contemplar ese multiverso de letras larvarias que nos rodea (la oscilación de una mariposa cósmica). Y uno se anima a acercarse tímida o lujuriosamente y empezar a tocarlos y a hojearlos, deteniéndose por un instante en algún párrafo que llama la atención al revolverlo como una baraja –al utilizar la vista como infatuación primera–, para saborear el sonido de una frase y lo que revela, como un holograma, del contenido total de la obra. Y nos relamemos por dentro de lo que nos aguarda en esa cena con el Logos a la cual hemos sido ya convidados pero nos podemos dar el lujo de posponerla, de extenderla siempre hasta la franja crepuscular, para holgarnos más en su sistema de aperitivos.
O irse a dormir con una selección de nuestra “antibiblioteca” –sin tener que elegir uno solo nunca–, una floresta de letras e imágenes que invitan a los ingrávidos aposentos del sueño. Las portadas, esas “écfrasis al revés”, que apenas vistas se van convirtiendo en postales oníricas, en memorias de lugares a los que no hemos ido, pero los cuales nos llaman en la noche, voces de puertos y barcos y vagos rostros de mujeres que soñamos antes de conocer… Acostarse con voluptuosidad hipnogógica, acariciando los ejemplares y rozando las hojas como pétalos cristalizados, haciendo un largo coqueteo que puede durar años antes de la cópula como la más lenta karezza tántrica. O con devoción religiosa consagrar la virginidad y la pureza al lomo cerrado del libro, de no haberlo conocido bíblicamente. De reservar la concreción del romance para una ocasión especial, cuando nuestras mentes estén perfectamente en sintonía, cuando se pueda cortar la fruta en el Sol. Libros para los que maduramos, que con un secreto telos nos van llevando hasta que estemos listos, como una nodriza invisible encargada de nuestra educación intelectual (leer es una forma de tener sexo con fantasmas) que nos inicia en el misterio de cada estación.

…Y dormir, y dejarse ir, sabiendo que están ahí esos compartimentos de conocimientos, palacios de información… esas ventanas mágicas que literalmente nos dejan ver otras realidades, otros ojos que podemos subir a nuestro cerebro, entre el moho de los muebles o frente a un espejo, suspendidos, como puertas que dan a un jardín fuera del tiempo…
Esos libros que hacen una enramada invisible con nuestra mente en un cielo aún no contemplado, de palabras y estrellas que se mezclan. Libros que, por no haberse leído y no haber colapsado su función de onda, están vivos y muertos y en la noche se mezlcan con el sueño lúcido que es la Literatura toda, con todas las palabras posibles en su arrumaje, como ese libro de arena que se mezclaba con todos los otros libros de la biblioteca, como la ola indiferenciada que se mezcla con todo el océano.

La divinidad de lo inmanifiesto. El sofisticado misticismo del excedente, de lo sobrante, del despilfarro. La perpetua atracción de lo que no ha revelado su secreto. El arte de la insinuación. La preclara dignidad de quien es dueño de su silencio. 
Nada se compara con ese lánguido placer de contemplar nuestra biblioteca y sentir el deseo de fugarse del mundo, en amor libresco (a donde sea que uno pueda estar sin que las insignificancias de la realidad lo interrumpan, con sus libros por siempre, ¡a un trópico lunar!). Libros con los cuales descubrir que el amor a la vida no es el hacer, es sólo el estar juntos.

Comentario

Tener una biblioteca llena de libros que no se van a leer puede parecer vanidad de vanidades. Como tener una cocina repleta de exquisitos platos solo para ser expuestos en vitrinas. Hay que tener en cuenta que si una persona lee una media de un libro a la semana durante setenta años de vida al morir habrá completado la cantidad de 3.120 libros. Y, sin embargo, hay gente que acumula varias veces esa cantidad sin inmutarse siquiera ante la imposibilidad de leerlos todos. Hay gente que se vuelve  loco con los libros, se suele decir en estos casos. Y razón no debe faltarles, porque incluso existe un nombre, tsundoku, para la supuesta enfermedad de acaparar libros como si no hubiera mañana, incluso a sabiendas de que no se van a leer. Ante una biblioteca un dimensiones colosales uno se siente tan insignificante que la única manera que tiene de reafirmarse ante el propietario es preguntarle si los ha leído o los piensa leer todos.

El difunto escritor Umberto Eco se ha tenido que enfrentar a esta pregunta en más de una ocasión su apartamento en ciudad de Milán fue descrito por la periodista Lila Azam Zanganeh en una entrevista para The Paris Review como «un laberinto de pasillos forrados con estanterías que llegan hasta un techo extraordinariamente alto». Entonces surge la pregunta de oro:

 ¿los has leído todos? 

Eco afirmo que suele responder a esta pregunta con una broma: «No, los que tengo reservados para leerlos al final del mes. Los otros los tengo en mi despacho». Por no hablar de los volúmenes que tiene en su casa de vacaciones cerca de Urbino.
Eco es consciente de que ni en muchas vidas podrá leer todos los libros que hay en su biblioteca. Y así, piensa el escritor italiano, es como debe ser, porque una biblioteca personal debe tener la mayor cantidad posible de conocimiento que se desconozca. Generalmente este tipo de concepciones lo aplicamos a bibliotecas públicas o universitarias: lugares que contienen tanto conocimiento que una sola persona solo puede aspirar a poseer una pequeña parte de ellos. Las bibliotecas personales, en cambio, se suelen concebir como testimonios de lo que su propietario ha leído y, por tanto, de lo que sabe. Valoramos más una biblioteca donde se han leído todos sus libros que otra en la que no se ha leído casi nada. Pero si llenamos los estantes de una biblioteca personal de conocimientos desconocidos podemos llegar a convertirla a través de la esperanza de aprender cosas nuevas en un lugar lleno de aspiraciones, consiguiendo que se equipare con una pública.
Es lo que el escritor Nassim Taleb ha llamado la antibiblioteca. Una gigantesca colección de libros que no pretende alimentar el ego de un intelectual sino que son, sin más rodeos, un instrumento de investigación y de conocimiento del mundo. Una colección donde los libros leídos son menos valiosos que los no leídos porque cuanto más se lee más crece el perímetro del conocimiento y más se da cuenta uno de lo que no sabe. Es decir, que cuanto más se lee más aumenta el espacio de lo que se ignora.

¿Cómo elegir entonces libros que no se van a leer para incorporarlos a nuestra biblioteca?

El Escritor Eco aclara que muchos de los libros de su colección están vinculados a su propia historia personal. Además, el hecho de ser coleccionista de libros raros hace que en su biblioteca abunden determinado tipo de libros. «Colecciono libros sobre temas en los que no creo, como la cábala, la alquimia, la magia, los idiomas inventados. Libros que voy encontrando sin saberlo. Tengo a Ptolomeo, pero no a Galileo, porque Galileo dijo la verdad», afirma el semiólogo y novelista italiano.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Los Beatos (códice españoles medievales)


Se denominan Beatos a los distintos códices manuscritos, copias de aquel Comentario al Libro del Apocalipsis (Explanatio in Apocalypsin) de San Juan que en el año 776 realizara Beato de Liébana, abad del monasterio de Santo Toribio, en el valle de Liébana (Cantabria). Es un género librario específicamente hispano.

Principales Beatos conocidos

Hoy día, conservados en diferentes instituciones, existen alrededor de 31 beatos,1 de los que 24 contienen miniaturas. De algunos de ellos solo quedan páginas sueltas, pero por referencias se conoce que formaron parte de beatos completos. Son libros escritos entre los siglos X al XIII, considerándose, a grandes rasgos, prerrománicos a los realizados en los siglos X y principios del XI y puramente románicos a los escritos en los siglos XI (mediados), XII y XIII.

En función de las fechas en que fueron escritos se conocen los siguientes Beatos:

Del siglo X se conservan tres, el de Tábara, Gerona, Escalada y dos hojas del Beato de Zamora.
Del siglo XI se conservan ocho y también una hoja suelta depositada en el Monasterio de Santo Domingo de Silos.
Del siglo XII se conservan nueve.
Del siglo XIII se conservan dos y una hoja suelta depositada en la Colección Ryland (Mánchester).


 
 
 
 

Explicación sobre su supervivencia

El fenómeno de los códices que contienen el "Comentario al Apocalipsis" (Commentarium in Apocalypsin) de Beato de Liébana es único en la Alta Edad Media hispánica. Ninguna otra obra fue copiada tantas veces como para que llegaran a nuestros días más de 25 manuscritos, además de fragmentos de otros, que se han ido descubriendo y que superan ya la decena (de los cuales, uno de Silos con miniatura).
Este fenómeno no se explica tanto por el texto de la obra principal que contienen, sino por sus ilustraciones, que tienen una notable uniformidad pictórica, al contrario que las Biblias y Evangeliarios que no repiten sus iluminaciones.

Veintidós manuscritos de los conservados las tienen. Los beatos más antiguos que conservamos son del siglo X, aunque la producción de copias debió de ser constante desde la publicación del "Comentario". Tanto fue el éxito que tuvieron los 'Beatos' que, al contrario que en zonas italogálicas y anglonormandas, las copias del texto del Apocalipsis que se hicieron en Hispania no tenían miniatura alguna, dada la fuerte atracción de la tradición de los 'Beatos' que las tenían como en exclusiva.

Estructura de los manuscritos

En los códices conservados observamos cómo al texto del "Comentario" de Beato se fueron sumando otros elementos que dan como resultado el actual contenido de un manuscrito 'Beato' tipo:

Genealogías bíblicas. Las complejas ilustraciones de los árboles genealógicos del pueblo judío desde Adán hasta el nacimiento de Cristo solían encabezar las Biblias mozárabes, de donde probablemente pasaron a los Beatos.
Prefacio. Un breve texto en el que se manifiesta el deseo de hacer comprensible el libro bíblico. En él abundan las citas de Isidoro, en especial de su "Contra Iudaeos". En este prefacio se dedica la obra a Eterio, al que se refiere como 'sancte pater', habiendo sido quien solicitara de Beato la obra para instrucción de sus hermanos de religión.
Dos prólogos: el primero trata la vida de San Jerónimo. Se ha atribuido a Prisciliano, aunque en algunos manuscritos está atribuido al propio San Jerónimo. El segundo prólogo es un texto que este santo dedicó a Anatolio en su refundición del "Comentario al Apocalipsis" de Victorino.
Interpretatio: es una explicación resumida del Apocalipsis a partir, al parecer, de Primasio y Ticonio con citas isidorianas y en el que se utiliza un texto bíblico distinto de la Vulgata.
"Comentario al Apocalipsis". Organizado en 12 libros, constituye una nutrida colección de citas bíblicas y comentarios patrísticos. Cada una de las 'storiae' (grupos versículos del Apocalipsis) es seguida de una 'explanatio', más o menos extensa, que a veces da pie a largas digresiones.
Explicit. A modo de colofón se usa un texto de las "Etimologías" de San Isidoro con la explicación de los términos códice, libro, volumen, hoja y página. Parece un añadido de un copista, pero debió de ser de los primeros, dado que está en toda la tracición conservada de los 'Beatos'.
Tratado "De adfinitatibus et gradibus". Se trata de una extraña incorporación de un capítulo de las "Etimologías" de San Isidoro en el que se explican los parentestos y sus grados y donde se ofrece un árbol de consanguinidades.
"Comentario al libro de Daniel". Temprano, en algún momento antes del siglo X, se añadió a las copias de los 'Beatos' un pormenorizado comentario de San Jerónimo a Daniel. Esta parte de los manuscritos también contiene escenas narrativas ilustradas.
Conviene anotar que no todos los 'Beatos' cuentan con todos los elementos se fueron agregando al "Comentario".

La iluminación mozárabe

Se denominan mozárabes los cristianos de la península que vivían o habían vivido bajo la dominación musulmana o en su proximidad en la Edad Media hispánica. Por extensión se llama mozárabe a la dialectología, poesía, cancionero, pintura, urbanismo, liturgia o música de esa sociedad. Los mozárabes que emigraron a los reinos cristianos del norte en los siglos IX y X aportaron una cultura que mostraba la interpenetración de las tres religiones del Libro: cristiana, judaica y musulmana. También el arte de la miniatura de los 'Beatos' suele definirse como mozárabe, aunque el término es bastante controvertido.
Además de la colección de 'Beatos' hay otros manuscritos de arte mozárabe o "de repoblación", como también se le conoce: Biblia de Catedral de León (Ms.6), Biblia de San Isidoro de León (Colegiata, Sign.2), Antifonario de León (Catedral, Ms.8), los "Moralia in Job" de San Gregorio (BN, Vitr. 15-2), los "Conciliarios" Albendense y Emilianense (ambos en El Escorial: d.I.1 y d.I.2) y el "Virginitate Beatae Mariae" de San Ildefonso (conservado en la Biblioteca Laurenciana de Florencia -Ashburhan 17- procedente de Toledo), por citar los ejemplos más sobresalientes.
Lo esencial de la iconografía de los 'Beatos' se debió de formar ya en el siglo VIII con aportaciones bizantinas y persas (aves afrontadas separadas por el árbol de la vida, largas filas de personajes, los grandes ojos de hombres y ángeles, las columnas rellenas de elementos vegetales geometrizados), del Egipto copto (trenzados geométricos, fondos estrellados), de la Europa carolingia (ornamentación de interiores y cortinajes, vestimenta con pliegues) y del arte primitivo hispánico (en la composición, en el movimiento y expresividad de las figuras). Los elementos orientales y norteafricanos originarios fueron enriquecidos sin duda por la aportación mozárabe, dado que los patrones iconográficos muestran el filtro musulmán.

El resultado es una síntesis original de antecedentes y tradiciones con abundantes elementos del mundo occidental y con una concepción de la visión y del mundo que se remontan al siglo VI bizantino, cuando entre Oriente y la Península Ibérica los contactos eran fluidos.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Isaac Newton, el alquimista y su biblioteca


Isaac Newton. 
El alquimista.


Cuando se hizo el inventario de los papeles de Newton, después de la subasta en Sotheby el 14 de julio de  1936, doscientos nueve años después de su muerte, se vio que el mayor número de libros de su biblioteca privada, correspondía a textos de teología, y después de alquimia o de química [1] ; mucho mas que de física. 
Es mas, escribió muchas mas palabras  de Química que de Física [2] , por lo que es mundialmente conocido.
 ¿Por qué ese aspecto del saber de Newton permaneció oculto?
 Sencillamente porque era un alquimista, lo cual en el siglo XVIII, que fue cuando se comenzó a estudiar su obra, estaba muy mal visto [3] 


Newton era no fue un alquimista clásico, pues mezclaba los conocimientos de los sabios griegos, con el lenguaje hermético y simbólico de los alquimistas. Incluso llegó a escribir una recopilación simbólica de las sustancias alquímicas, bastante completa, incorporando para algunos metales símbolos que no encuentran en tratados alquímicos anteriores. Creía en la transmutación de la materia, y por lo tanto tenía una notable interés en conseguir oro a partir de otras sustancias  
Tenía varios libros de cabecera, de alquimia; el libro secreto de Arthefio, la obra de Nicolás Flamel dedicada a la búsqueda de la piedra filosofal, y el Theatrum Chemicum, que era uno de las primeras obras alquímicas y seguía con detenimiento los trabajos de su contemporáneo Boyle, que sin embargo no era alquimista, pero  que Newton pretendía darles una explicación alquimista.
En el Trinity College, montó junto a la capilla, un laboratorio alquímico con hornos y crisoles, donde fundía los metales en su obsesión de trasmutarlos en oro. Para ello tomó un ayudante, Humphrey Newton (no era pariente) [5] . Sus primeros trabajos alquímicos datan de 1668, cuando fue nombrado Fellow del Trinity College [6] , un año después de escribir los Principia.
 Realmente estaba obsesionado con la transmutación de los metales, de forma que recababa información sobre ello a todos los amigos que viajaban a Europa Central [7] . Para Newton, toda la materia estaba formada por átomos y vacío, y que las sustancias eran producidas a partir de agua. Así el agua perdida por destilación se trasmutaba en tierra [8] , y el agua perdida por evaporación en los mares, sería compensada por la atracción gravitatoria de las colas de los cometas [9]

En uno de sus textos aparece una receta para crear la piedra filosofal, objetivo fundamental de todos los alquimistas [10] . Sin embargo el uso de un lenguaje alegórico y hermético propio de los alquimistas, hace que estos escritos sean muy difíciles de comprender. Así habla de “La acción mediadora de las palomas de Diana que se manifiesta cuando se mezcla mercurio con el hermano de éste, el oro filosófico del que recibirá la simiente espiritual…”(Las palomas de Diana hacen referencia a la plata). Emplea igualmente alegorías alquímicas como el león verde para referirse al antimonio, o el águila de Júpiter que no era otra cosa que el mercurio sublimado. Expresiones tales como “He hecho volar a Júpiter sobre su águila” , estaban basadas en que al igual que el águila devora a otras aves, el mercurio destruye al oro, devorándolo. Sus notas de laboratorio dan mensajes extraños: “He encontrado el caduceo de mercurio, hoy en día”, que todavía están sin descodificar.
Newton supone la materia animada, como si tuviera vida. Este hecho fue motivado por la observación del crecimiento de los cristales, en el experimento (uno de sus favoritos), de la obtención de un “árbol de Diana” [11] .
El desarrollo de calor en la mezcla de vitriolo y agua, se explicaba por la unión violenta de las dos sustancias.
En 1692, escribe “De natura acidorum”, obra inconclusa, porque a partir de estas fechas empieza a perder su interés por la alquimia.
En ésta comienza a estudiar las afinidades y las fuerzas químicas.

"La acción de el espíritu del vitriolo sobre la sal y sobre el salitre, mediante el cual se producían espíritus de estas sales, mientras que la parte ácida del vitriolo quedaba detrás, indicaba que el álcali fijo de la sal atrae al espíritu ácido del vitriolo con mas fuerza que a su propio espíritu y no siendo capaz de retener los dos deja ir al suyo propio”. Aquí ya empiezan a aparecer las fuerzas en la materia.


Estas fuerzas son las que emplea para justificar la precipitación de los metales de las disoluciones ácidas por los álcalis, ya que las partículas de los ácidos eran atraídas con más fuerza por los álcalis
Igualmente la disolución de una sal  en el agua era debido a que las partículas del agua atraían a las de la sal con más fuerza que ellas mismas entre sí.
En su Opticks escribe:”La naturaleza es muy consistente consigo misma y muy simple, ejecutando todos los grandes movimientos de los cuerpos celestes mediante la atracción de gravedad que interviene entre aquellos cuerpos, y casi todos los pequeños de sus partículas mediante algunos otros poderes de atracción y repulsión que intervienen entre las partículas”.
En 1693, sufre una enorme crisis mental, posiblemente por un envenenamiento por mercurio [12]
 En 1696, deja Cambridge, porque es nombrado administrador de la casa de la moneda [13] , en Londres, siendo ascendido a director tres años después. Fue elegido presidente de la Royal Society en 1703.
Fallece el 20 de marzo de 1727 a los 84 años de edad, siendo enterrado en la abadía de Westminster el 4 de abril.

NOTAS FINALES

[1]   Tenía 169 libros de alquimia (según Richard Westfall), lo cual en época podía considerarse una de las mejores bibliotecas de Europa.

[2]    Se cree que Newton escribió más de un millón doscientas mil palabras, en 2500 páginas, de Alquimia. El economista Keynes, gran admirador de Newton, fue el que compró el mayor lote, donándolo a la Universidad de Cambridge, a la que volvió. Sin embargo la mayor parte de su obra alquímica se perdió en un incendio causado por su perro “Diamante”.

[3]     En la época de Newton estaba prohibida, la fabricación de oro y de plata, prohibición que databa de 1404. Un equipo de la Universidad de Cambridge estuvo catalogando en 1872, durante 17 años la obra de Newton, sin embargo no repararon o no quisieron reparar en su obra alquímica, que aparentemente “se perdió” en un incendio en 1891.

[4]     Ya mayor escribió un relato con sus “pecados”, confesando que de niño había querido incendiar la rectoría con su madre y su padrastro dentro.

[5]   Humphrey es el que cuenta que el fuego del laboratorio apenas se apagaba ni de día ni de noche

[6]    Es realmente curioso que estando en el Trinity College, sin embargo no creía en la Trinidad.

[7]   Cuando su amigo Aston, viajó a Europa central, le recomendó que tomara nota de todas las trasmutaciones que llegaran a su conocimiento y que “tratara de descubrir si en el Schemnitium de Hungría se transformaba hierro en cobre por disolución con agua vitriolada

[8]    “Las partes primitivas del agua se transformaban en partes primitivas de tierra”.

[9]    Está en los Principia III y XLI.

10 [10] Receta para preparar el  mercurio sófico, que disuelve el oro y permite al metal precioso vegetar y madurar hasta convertirse en piedra filosofal:“Marry  Image: Alchemy symbol sulphur [sulfur] with Image: Alchemy symbol sulphur , that is our  Image: Alchemy symbol Mercury [mercury] which is impregnated with  Image: Alchemy symbol sulphur must be espoused with our gold then hast thou two sulphurs married & two  Image: Alchemy symbol mercury s of one of[f]spring whose father is the  Image: Alchemy symbol gold [gold] &  Image: Alchemy symbol silver [silver] the mother.”


[11]   Ver en esta misma web, en la sección de Química a la gota, la serie de árboles químicos (QG30 y QG31)

[12]   El análisis de cabello de Newton, indicó que sufría envenenamiento por mercurio, cuyos vapores habría inhalado en sus experiencias de laboratorio. Este envenenamiento es debido a la interferencia del mercurio en el metabolismo de la glucosa en el paso clave o sea la formación del acetil coenzima A, por transferencia del grupo acetilo de dicho coenzima. Dicha transferencia se efectúa con la intervención de un derivado del ácido lipoico, ácido orgánico con un núcleo base formado por un heterociclo pentagonal de carbonos con dos azufres.  El mercurio se une a los azufres debido a la estabilidad del enlace S-Hg, rompiendo el anillo y formando un complejo. De esta manera se inhibe la transferencia del acetilo, se altera el metabolismo y se produce un temblequeo característico.

[13]  Se dijo que su nombramiento estuvo vinculado a su interés alquimista para la obtención de oro, con el que hacían las monedas que se acuñaban. Además el cargo estaba asociado al control de  las reservas de oro de Inglaterra.

Biblioteca.

Grabado de Newton 

Cuando Newton murió en 1727, tenia una biblioteca de unos 2.100 volúmenes. Esto fue en gran parte una colección de libros considerados por él,  como un conjunto de herramientas de trabajo - varios de los elementos que sobreviven manoseado son prueba de ello. 
Los libros de Newton propiedad son de considerable interés e importancia, principalmente para los estudiosos de Newton y para los historiadores de la ciencia, así como a los libreros, bibliotecarios y coleccionistas 
La biblioteca se mantuvo prácticamente intacta hasta 1920, cuando más de la mitad de los volúmenes fueron subastados y, posteriormente, se dispersaron. Los estudiosos han tenido hasta el momento de confiar en la Lista de Huggins publicado (1727) y Musgrave Catálogo (c. 1766), o en su menos de transcripción satisfactorio emitido en 1931. 
John Harrison ha subsanado esta deficiencia mediante la compilación de un catálogo completo y exhaustivo de Newton biblioteca.

La colección de Newton, en la biblioteca nacional de Israel.


Cuando la biblioteca y apuntes de Isaac Newton, fue donada a la universidad de oxford, los libros y apuntes no científicos fueron rechazada por la universidad, por lo que fueron  subastado por la casa
de remates  Sotheby en Londres en 1936.
La casualidad quiso que otra casa de subastas principal de Londres - Christie - estaba vendiendo una colección de arte impresionista el mismo día que atrajo mucha más atención.
Sólo dos compradores serios llegaron para la recogida Newton ese día. El primero fue reconocido economista británico John Maynard Keynes, quien compró los manuscritos alquímicos de Newton.
El segundo fue Abraham Shalom Yahuda - un estudiosos judío Estudios Orientales  - que consiguió escritos teológicos de Newton. Colección del Sr. Yahuda fue legada a la Biblioteca Nacional de Israel en 1969, algunos años después de su muerte.
La colección contiene cientos de páginas de la escritura que fluye de Newton sobre el deshilachado en pergamino del siglo 18. Dos versiones en tipografía moderna también están disponibles para facilitar la lectura.
A uno 'diplomática' incluye cambios y correcciones Newton hizo en el manuscrito original, y una versión "limpia" incorpora las correcciones.
Todos los trabajos están relacionados con el Proyecto Newton, que es organizada por la Universidad de Sussex, e incluye otras colecciones de escritos de Newton.
La biblioteca israelí dice que los manuscritos ayudan a iluminar la ciencia de Newton y así como su personaje.
'En lo que se refiere a Newton, su enfoque era que la historia era tanto una ciencia como la física. Su visión del mundo era que su "laboratorio" para la comprensión de la historia fueron los libros sagrados ', dijo Levy-Rubin.
"Su fe no era menos importante para él que su ciencia. '

Libro de biblioteca de Newton.
Libro de colección.
El descubrimiento de un libro perdido hace mucho tiempo en la biblioteca de Sir Isaac Newton en el Cardiff Rare Books Collection

Cuando me puse a aprender más acerca de la procedencia de uno de nuestros libros raros , no podría haber predicho las vueltas y revueltas que llevarían directamente a la biblioteca de uno de los más grandes científicos del mundo. Nuestra copia de John Browne Myographia nova, o Una descripción gráfica de todos los músculos del cuerpo humano se publicó en Londres en 1698. Cuando apareció en mi escritorio para catalogar lo que esperaba encontrar algunos interesantes (y sangrientos) grabados anatómicos y no mucho más. Abrí el libro para revelar un ex libris inusual teniendo sólo un lema en latín, "Philosophemur", sin indicar el nombre del dueño anterior.
El examen más detenido, era evidente que este ex libris se había pegado directamente sobre una anterior, libris más pequeño, oscureciendo por completo. Había dos shelfmarks escritas a mano, uno en la parte superior izquierda de la página, "732_24", y el otro a los pies de la ex libris que dice "Caso VE7. Barnsley ".


El ex libris "Philosophemur" con  la firma de
 Barnsley Park

Intrigado por esta misteriosa procedencia, me propuse hacer un trabajo de detective con la esperanza de identificar algunos de estos propietarios anteriores. Después de un poco de búsqueda yo era capaz de determinar que el ex libris "Philosophemur", originalmente perteneció a un doctor James Musgrave, Rector de Chinnor, cerca de Thame, en Oxfordshire. A su muerte, dejó su biblioteca a su hijo, el octavo barón Musgrave y dueño de Barnsley Park, Gloucestershire, y los libros fueron retirados de la biblioteca allí en 1778. Baronet Musgrave, evidentemente, no se sentía la necesidad de colocar a sus propios ex libris, pero los libros fueron recatalogued a la llegada y la signatura Barnsley añade a cada volumen.


El texto de la libris Huggins es sólo visible a través de la placa de Musgrave
Más trabajo de detective reveló que James Musgrave compró originalmente su biblioteca de su predecesor en Chinnor, un hombre llamado Charles Huggins, y es su ex libris que es apenas visible debajo de Musgrave. Aunque la placa está cubierto, las palabras "... en Com. Oxon "puede ser hecha y Charles Huggins es conocido por haber utilizado un ex libris que muestra el escudo de armas Huggins con" Rvdo. Villancicos. Huggins, Rector Chinner en Com. Oxon "debajo. Huggins recibió sus libros de su padre, John Huggins, alcaide de la prisión de la flota, que a su vez compró la biblioteca de la finca de su vecino, Sir Isaac Newton .


Retrato de Godfrey Kneller Isaac Newton en 1689
Al parecer, cuando Sir Isaac Newton murió en 1727, se olvidó de dejar un testamento detrás de su casa y todas sus pertenencias, incluyendo su extensa biblioteca, fueron puestas a la subasta . John Huggins compró los libros de £ 300 y una lista se hizo referencia a 969 libros por nombre, con otros agrupados bajo encabezamientos diversos (un inventario de la casa de Newton registró un total de 1.896 volúmenes en la biblioteca). La biblioteca Musgrave fue catalogado en 1760 y nuestro libro hace una aparición como "Browne en los músculos , con Cutts, 1698 ". Presencia en la lista Huggins se toma comúnmente como prueba de que un libro perteneció a Newton. El catálogo Musgrave se considera menos fiable, ya que también incluye libros posteriores añadidos por la familia, sin embargo, la existencia tanto de los ex libris Huggins y Musgrave y los dos shelfmarks puede, de acuerdo con (1976) el consejo de John Harrison en la identificación, se tomará como una fuerte evidencia que nuestro libro una vez estuvo en los estantes de Newton.


Ex libris
 Barnsley Park

La historia posterior de la biblioteca de Newton es una extraordinaria. Todavía en 1775 se sabía que Musgrave poseía libros de Newton, ya que los visitantes escribieron acerca de viajar a ver la biblioteca, pero después de 1778, cuando Musgrave murió y los libros fueron trasladados a Barnsley Park, la conexión con el científico parece haberse perdido. Hasta 1920 se pensaba que la biblioteca de Newton simplemente había desaparecido. En ese año la familia Musgrave decidió vender su casa en Thame Park, y los libros "Philosophemur" se envía a través de Barnsley Park para ser incluidos en la venta. Libros de Newton se vendieron en paquetes sin indicación de su importancia y por una fracción de su valor real. Desde hace tiempo se cree que muchos de estos libros terminaron en los Estados Unidos, aunque se temía que muchos más fueron enviados a las fábricas para la fabricación de pasta, y muchos todavía están en paradero desconocido.


Newton en la edad adulta, por James Thornhill
Afortunadamente, no todos los libros de Newton fueron esparcidos y perdieron en 1920. Después de la subasta otros 858 volúmenes de la biblioteca del gran científico fueron descubiertos en Barnsley Park, secretadas por toda la casa en armarios y closets.
 Esta vez, la procedencia se estableció firmemente por Richard de Villamil y en 1943 los libros restantes fueron adquiridos por la Biblioteca Wren en el Trinity College de Cambridge, donde Newton hizo gran parte de su notable labor.

Referencias:
De Villamil, R. "La tragedia de la biblioteca de Sir Isaac Newton," The Bookman , marzo, 1927, 303-304
Harrison, John. "La biblioteca de Newton: La identificación de los libros",  Harvard Library Boletín , Volumen XXIV, octubre de 1976. N º 4, 395-406

Shakespeare y colegio de heraldos en Londres

El escudo de armas tiene la siguiente descripción heráldica o blasón (ENG blazon): Gould, on a Bend, Sables, a Speare of the first Steeled Argent. And for his creast or cognizaunce a falcon, his winges dispplayed Argent standing on a wreath of his coullers.Lo traduzco así:De oro, una banda de sable cargada de una lanza de plata fustada de oro. Por cimera, un halcón de plata sobre bonete en sus colores.


Shakespeare, el único, era  gentilhombre y lo obsesionaba serlo, Lo dice una investigación heráldica; confirman que el autor y el actor eran el mismo.

La  biografía de Shakespeare siempre ha estado rodeada de un puñado de fascinantes misterios.
¿Era protestante o era católico en secreto? ¿Homosexual o heterosexual? ¿Amoroso con su esposa o fríamente despectivo?

Ayuda poco que el hombre no haya dejado una sola carta ni esbozo autobiográfico, así que los relatos sobre su vida por lo general han descansado en una pizca de hechos y una cantidad intolerable de suposiciones. Durante los últimos cien años, se ha descubierto poquísimo material nuevo sobre Shakespeare cuando estaba vivo. Pero una reciente investigación acaba de descubrir casi una docena de registros que no se conocían y que echan luz sobre otro muy debatido costado del autor: su arribismo social.
Los documentos fueron descubiertos por Heather Wolfe, curadora de manuscritos de la Folger Shakespeare Library de Washington, y se refieren al escudo de armas que le fue otorgado al padre de Shakespeare en 1596, consagrándolos gentilhombre a él y a su hijo.
Wolfe dice que el nuevo material parece subrayar la atención que el autor le dedicó a obtener ese reconocimiento -una rareza para un hombre de teatro- y cómo se involucró personalmente en las luchas burocráticas que amenazaban con despojarlo de su título. La nueva evidencia "nos muestra un Shakespeare que forma su reputación deliberadamente."
James Shapiro, experto en Shakespeare de la Universidad de Columbia, dice que el hallazgo ayuda a entender lo que él consideraba importante. "Todo aquello que nos permita reemplazar una especulación por un hecho sólido es un avance significativo."


Shapiro también agrega que los nuevos documentos vienen con bonus track: refuta claramente a los escépticos que sostienen -para exasperación de la mayoría de los expertos- que William Shakespeare de Stratford-upon-Avon no es el verdadero autor de las obras que se le atribuyen."Siempre estuvo claro que el Shakespeare de Avon y el Shakespeare actor eran la misma persona", dice Shapiro. "Pero los documentos que descubrió Wolfe son la evidencia incontrastable."
El hallazgo de Wolfe comenzó en los archivos del Colegio de Armas de Londres, máxima autoridad heráldica de Gran Bretaña y sede de 10 heraldos que aún hoy son los encargados de investigar y atribuir escudos de armas, una tierra incógnita que muchos expertos literarios no se atreven a pisar. "Revisar las minutas del Colegio de Armas es casi insoportable, incluso para un estudioso de Shakespeare", dice Shapiro. "La verdad es que tenemos una deuda de gratitud con Heather, por atreverse."
Wolfe dice que empezó a preguntarse si no habría material desconocido por descubrir, tras revisar un libro editado por Nigel Ramsay, un historiador de la University College London con quien ella cocuró una muestra de heráldica en la biblioteca Folger en 2014. En una de las páginas, Wolfe se sorprendió al descubrir algo que nadie parecía haber visto: un boceto de escudo de armas con las palabras "Shakespeare el actor", que data de alrededor del 1600.

Una imagen similar con la misma leyenda -una copia de alrededor del 1700- ya era conocida por los expertos, así como por los escépticos de la autoría de sus obras, quienes suelen rechazar cualquier evidencia fechada con posterioridad a la muerte del autor, en 1616. Pero este nuevo escudo, extraído del Colegio de Armas, parece haber pasado desapercibido.
Wolfe empezó a hurgar ahí y en otros archivos, y en los libros de referencia de heráldica, llamados "armoriales", encontró hasta el momento una docena de dibujos olvidados o desconocidos del escudo de armas de Shakespeare. "De pronto, lo empecé a encontrar en todas partes", dice Wolfe.
Los expertos saben desde hace tiempo que Shakespeare padre, John, un comerciante y juez de paz de Stratford, empezó a tramitar su escudo de armas alrededor de 1575. Creen que William redobló los esfuerzos en nombre de su padre hacia 1596. Las nuevas ilustraciones que reunió Wolfe datan todas del siglo XVII. Más de la mitad remiten el escudo a "Shakespeare el actor" o a William, no a John.
Como señala irónicamente Wolfe, este nuevo material no sólo demuestra "que Shakespeare era Shakespeare", sino que también establece sin lugar a dudas hasta qué punto para los contemporáneos de Shakespeare, ese escudo era de William.

jueves, 28 de noviembre de 2013

biblioteca de Isaac Newton


Biografía.

 Sir Isaac Newton fue un físico, matemático, filósofo, científico y alquimista inglés que nació el 4 de enero de 1643 y murió el 31 de marzo de 1727. Es considerado como unos de los más grandes genios de la ciencia por el establecimiento de la ley de gravitación universal y las bases de la mecánica clásica por medio de las famosas Leyes de Newton. Además, realizó importantes trabajos en el estudio de la naturaleza de la composición de la luz y la óptica, en el desarrollo de los cálculos matemáticos, especialmente en el cálculo integral y diferencial, y en el de la teoría del binomio.
La infancia de Newton fue dura. Su padre murió cuando tenía sólo tres meses, y a sus dos años, su madre se casó con otro hombre y lo envió a vivir con una abuela anciana en una granja. A los doce años se incorporó a la Escuela del Rey donde vivió con un boticario amigo de la familia. Durante los cuatro años de estadía aprovechó para nutrirse de conocimiento científico por medio de los libros del dueño de casa y de las sustancias químicas que éste disponía por su profesión.
En 1659 murió su padrastro por lo que regresó a la casa de su madre para colaborar con las tareas agrícolas, sin embargo, Newton se dio cuenta que esa no es la vida que desea llevar y volvió a los estudios, ahora en el Colegio de la Trinidad de Cambridge. Fue allí donde, gracias al maestro Barrow, Newton comenzó a potenciar todas sus capacidades. Empezó a familiarizarse con la geometría algebraica de Descartes, los principios de la óptica establecidos por Kepler y la refracción de la luz, entre muchas otras áreas de su interés.
Producto de la peste bubónica la Universidad de Cambridge cerró sus puertas por alrededor de un año y medio. El científico volvió a su casa en Woolsthorpe. Fue allí donde realizó importantes descubrimientos. Elaboró el teorema del binomio y el cálculo diferencial, luego el cálculo integral y el método para calcular las superficies encerradas en curvas como la hipérbole, y los volúmenes y de los sólidos. En este mismo período estableció los principios de la Teoría de la Gravitación y trabajó en el ámbito de la óptica y de la refracción de la luz.
Luego de ser nombrado miembro de la Sociedad Real de Londres, Newton, a sus 30 años, volvió a Universidad de Cambridge para dedicarse completamente a la ciencia. En 1664 comenzó a escribir los ‘Principia’ donde plasma sus tres leyes del movimiento, trata la problemática del movimiento de los cuerpos en medios resistentes y aborda el tema de la fuerza de gravedad en el Universo y la Naturaleza.
Luego de la publicación de su libro, Newton fue elegido miembro del parlamento de Cambridge y, más tarde, se le señaló como director de la Casa de Moneda de Inglaterra. En 1703 se le nombró presidente de la Sociedad Real de Londres y dos años más tarde la Reina Ana lo investir como "Caballero"   por sus trabajos científicos. Así pasó a ser Sir Isaac Newton.
Los aportes realizados por Newton en el área de las ciencias siguen estando completamente vigentes. Las tres leyes del movimiento, conocidas como las Leyes de Newton, son requisito básico en toda cátedra de física y sus descubrimientos son materia obligada para los conocedores de las ciencias naturales.




Escudo de armas de Issac Newton
Biblioteca Privada de Isacc Newton.



Tras su muerte en 1727, sus biblioteca y sus documentos personales, fueron heredados por una sobrina suya llamada Catherine Barton. La mayor parte de sus trabajos teológicos nunca fueron publicados ni en vida de Newton, ni tras su muerte. Algunos porque fueron escritos como parte de su estudio personal, otros no fueron publicados para proteger su reputación, ya que su publicación hubiera condenado sin duda a su autor por hereje, sobre todo por aquello de la dogma Santa Trinidad, ciertos temas de alquimia, las interpretaciones del Apocalipsis, en las que llegó a identificar a la Iglesia católica con la Bestia del Apocalipsis y otros no vieron la luz hasta muy tarde.
De hecho en los años posteriores a su muerte se publicaron las partes consideradas útiles y el resto, la mayor parte de los documentos, fueron olvidados ya que se consideró que podrían manchar el buen nombre y la fama intachable del gran sabio. Los documentos científicos de newton pasaron en 1872 a ser parte de la biblioteca de La Universidad de Cambridge, el resto lo subastó Sotheby´s, sin mucha publicidad ni interés en 1936, quedando desperdigado por el mundo.
Pero gran parte de estos escritos menos conocidos, sobre todo los alquímicos, los adquirió en esta subasta el gran economista John Maynard Keynes, quien tras estudiarlos los donó al Kings College de Cambridge, universidad a la que perteneció Isaac Newton. Multitud de otros manuscritos se encuentran en diferentes bibliotecas de Inglaterra y Estados Unidos, y los de temática teológica, muy denostados, se localizan principalmente en Israel, ya que fueron adquiridos por el erudito A.S. Yahuda quien los cedió, después del rechazo a hacerse cargo de ellos por parte de varias universidades norteamericanas, a la Universidad de Jerusalén.

Documentos personales y biblioteca.

Un análisis de todo lo que escribió Newton revela que de unas 3.600.000 palabras solo 1.000.000 se dedicaron a las ciencias, mientras que unas 1.400.000 tuvieron que ver con teología.
De el total de volúmenes de su biblioteca personal, solamente el 31% por ciento son libros de ciencia, siendo el 27 % volúmenes de teología, 8% literatura, y dentro de los científicos se cuentan ciento treinta y ocho libros exclusivamente sobre alquimia, con la que pretendía explicar como toda la materia se relaciona con el lenguaje físico de las fuerzas.

Las colección teológica y ciencias ocultas.  

Un año después de la muerte de Galileo, veía la luz otro grande de las ciencias: "Isaac Newton, quién ha sido  considerado una de las más grandes mentes de todos los tiempos, por su aportación a la astronomía y por explicar matemáticamente todos los entresijos del universo."

Newton no era sino un hombre de su tiempo, estudiaba la naturaleza muchas veces a través de los ojos de la religiosidad, identificando Dios y naturaleza. Para el la verdadera religión se encontraba corrompida por el tiempo y los hombres y solo podía volver a encontrarse explorando el mundo de la antigüedad, incluyendo en esta búsqueda de la fe original las investigaciones de la naturaleza. Tenía acceso a la biblioteca privada de Isaac Barlow, su predecesor en la Cátedra Lucasian, y a todas las bibliotecas de la Universidad de Cambridge, que contenían gran número de libros de ciencia. Puede ser este el motivo de que la biblioteca privada de Newton estuviera centrada en libros no científicos.

Newton alquimista.

La dedicación al estudio de la alquimia y a la teología ya no pueden tenerse hoy día como algo menor, o la otra cara de la vida de Newton. El estudio de sus manuscritos nos revela que el verdadero Newton es el alquimista y teólogo ya que de estas disciplinas nacieron los métodos y motivaciones que luego utilizó para producir los Principia. Newton dedicó grandes esfuerzos a la alquimia, como medio para entender y explorar el mundo natural y descubrir los entresijos del proyecto cósmico divino dejado por Dios y como llave para unir ciencia y religión. Esta inclinación por la alquimia formaba parte de la convicción de Newton de la existencia de un plan maestro en la naturaleza, pensando que la vía alquímica defendida por los rosacruces podía conducirle a desvelarlo, utilizó para ello muchos de los conceptos del Themis Aurea del adepto rosacruz Michael Mayar.
El mismo copió personalmente multitud de textos alquímicos antiguos, entre los que destaca el Theatrum Chemicum Britannicum de Ashmole y el ideario hermético John Dee. En los manuscritos guardados en el Museo Británico se puede ver que la dedicación de Newton a la alquimia fue muy grande, muy poco compatible con lo que hoy día llamamos ciencia. Su propio descubrimiento de la fuerza de la gravedad no constituía para el una explicación final, buscaba mas allá, siempre mas allá, causas y efectos, y por eso no se conformaba con una sola vía de investigación.
 Por medio de la alquimia buscaba la iluminación para descubrir las fuerzas que gobiernan a todos los cuerpos, mayores y menores. Newton estaba seguro de que Dios había guardado la llave de la sabiduría que da a conocer los secretos de la naturaleza en textos antiguos, pero ese conocimiento se había perdido con el paso de los milenios guardandose solo rastros y restos en las tradiciones y mitos del pasado. Era pues necesario buscar los mensajes y sabidurías ocultas. Su método para volver a recuperar el antiguo saber perdido se basaba en la experimentación y a la vez en el análisis de textos de la antigüedad, tanto alquímicos como teológicos.
Al menos desde 1675, toda la investigación de Isaac Newton se basó en un esfuerzo por integrar el conocimiento alquímico en la filosofía mecanicista. De sus papeles personales se desprende que tuvo su propio atanor, en el que trabajaba con asiduidad e incluso practicaba ritos propiciatorios en los equinoccios y los solsticios.

Newton téologo.

Una de esas doctrinas, fue el asunto de la Santisima Trinidad, doctrina contra la que escribió, tal como lo hiciera un siglo antes el martirizado Miguel Servét. Solo que Newton tuvo la precaución de no hacer público sus escritos relacionados con el tema, una de las razones es que desde 1667 fue elegido catedrático suplente en el Trinity College, y uno de los juramentos de ingreso obligaban a aceptar dicho dogma, así paradójicamente uno de los alumnos aventajados de la famosa escuela era un ferviente opositor a la doctrina trinitaria. 
Newton incluso viajó a Londres para pedirle al rey Carlos II que lo dispensara de tomar las órdenes sagradas, lo que incluía el juramento de fe en la doctrina, para evitar un choque de conciencia y al parecer su solicitud le fue concedida, por ello pudo acceder a ser catedrático en dicha universidad.
Pero nunca renunció a sus creencias, aunque estas las llevase casi secretamente, por estos motivos se entiende por qué eligió firmar con una frase al final en sus más secretos manuscritos alquímicos: como Jehová Sanctus Unus: Jehová Único Dios. Lo hizo así para evitar colocar su nombre en ellos, teniendo en cuenta que la alquimia se consideraba algo ilegal y prohibido en aquel tiempo, pero también porque de alguna manera quería dejar constancia de sus creencias. 
Y no fue por tener contactos con los unitarios, como llegó a rechazar la trinidad, el como ya vimos fue un total autodidacta. Con respecto a esta doctrina, descubrió por si mismo que no se expresaba de ninguna manera en las escrituras, la definición del dogma trinitario, no aparecía en ningún texto bíblico. Los cristianos primitivos no entendían nada ni escribieron sobre la idea de una sola substancia de Dios y Cristo, aquella idea había nacido en Nicea y se estableció definitivamente en Constantinopla en el 381, donde se añadió al Espíritu Santo.
Una de su obras mas importantes de carácter teológico fue "An Historical Account of Two Notable Corruption of Scriptures" (Una deuda histórica de dos notables corrupciones de las Escrituras), en la que denunció la manipulación que se había introducido en las escrituras sagradas al insertar textos expúreos, sobre todo en las versiones latinas, donde se cambiaron palabras y expresiones para apoyar la doctrina trinitaria. 
Newton negaba con clara contundencia el dogma de la trinidad, tomaba a Cristo como enviado de Dios pero no consustancial con el. Llegó a esta conclusión al estudiar la evolución del cristianismo en el Bajo Imperio Romano. La creencia trinitaria y la consubstancialidad de Cristo con la divinidad como ya consideramos se estableció en el año 325 d.C. en el Concilio de Nicea, convocado por el emperador Constantino. Atanasio asistió al concilio, y años después, siendo Obispo de Alejandría luchó contra la creencia de Arrio que sostenía que Jesús no era consustancial con Dios. Las creencias arrianas estaban muy extendidas y Atanasio las declaró heréticas bajo pena de muerte, cometiéndose muchas atrocidades por ello y casi eliminando de la historia a los no trinitarias. 
Se conserva incluso un manuscrito suyo para el proyecto de un libro en contra de Atanasio por sus atrocidades contra los seguidores de Arrio. Naturalmente estas creencias las mantuvo en lo mas profundo de su ser sin comentarlas mas que con unas pocas personas de confianza como en sus cartas con John Locke.
Por ello, como segunda razón para rechazar la enseñanza de la Trinidad, Newton declaró: "La homoousion, la famosa tesis de que el Hijo es de la misma sustancia que el Padre es ininteligible. No se entendió en el Concilio de Nicea, ni desde entonces. Lo que no se puede entender no es objeto de creencia."(Sir Isaac Newton Theological Manuscripts, pág. 17)

Newton y las profecías.

Pero no se limitó a tratar sobre el asunto de la trinidad, también tuvo fijación en los asuntos proféticos, escribió mucho sobre la interpretación de estas, sobre todo de libros proféticos, como Daniel o el Apocalipsis, pero a diferencia de grupos como los muggletonianos, el no veía su cumplimiento en su época, sino pensaba que dadas las circunstancias de su tiempo, faltaba todavía mucho para ello. 


Manuscrito perteneciente a Newton en el que hacía cálculos para el día del Fin.

En realidad Newton, tenía el convencimiento de que el tiempo del fin culminaría en una nueva era de paz y prosperidad mundial bajo el gobierno milenario del Reino de Dios. Y afirmaba que se cumplirían entonces las profecías de Miqueas 4:3 y de Isaías 2:4: "Tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra". Pero tal como defiende en otro documento suyo Chronology of Ancient Kingdoms Atended y Observations upon the Prophecies, Newton realizó varios cálculos sobre el "Día del Juicio Final", llegando a la conclusión de que este no sería antes del año 2060
Sus estudios científicos, alquímicos y teológicos, le hicieron apreciar la creación y el sentido que veía en todo, de tal manera que mezcló sus estudios científicos con los teológicos, pues no veía diferencia entre entender el funcionamiento de las cosas, sea grandes o pequeñas, sean leyes físicas, matemáticas, o elementos, reacciones químicas, funcionamiento natural, en todo el veía la mano de Dios. Pero no encontró en las religiones de su tiempo ninguna que cuadrara en su forma de pensar, las veía a todas como alejadas del verdadero conocimiento de Dios.
En otro texto en latín, Theologiae gentilis origines philosophicae, Newton explicaba los rasgos principales de la fe en la que el creía. Afirmó que en la antigüedad todos los pueblos adoraron muchos dioses pero que todos se podían resumir en doce, con diferentes nombres, identificados con elementos, planetas o antepasados, siendo realmente los descendientes de Noé divinizados. La fe inicial en un solo Dios creador había sido corrompida por la tendencia a la idolatría de los hombres. Newton consideraba al pueblo hebreo como al elegido por Dios para volver al monoteísmo, enviando a Moisés. 
Pero volviendo a caer de nuevo en la idolatría fue necesario un nuevo enviado, Jesucristo, quién fue creado por Dios pero de ninguna manera consustancial con Dios. Así, el estudio de los documentos escritos dejados por las antiguas culturas serviría para definir la fe original y restaurarla. Su estudio se centralizó no solo en la Biblia, sino en todos los textos sagrados que pudo encontrar, ya fueran hebreos, egipcios o babilonios.

Newton y el Templo de Salomón


El estudio de los antiguos templos era en tiempos de Newton un tema de gran importancia. Sobre todo fueron los templos egipcios y de oriente los que llamaron mas la atención, por su función como encarnaciones del cosmos o lugares reservados solo a la elite sacerdotal, centros de los misterios religiosos. Eran tenidos por ser lugares de contacto con dios, centros de la creación o puntos de descanso para la divinidad. Ademas solían representar en su interior las concepciones sobre la estructura del universo de la cultura que los construía.
 En Jerusalén , ideado por el Rey David y construido por Salomón, se erigía el templo que mas interesó a Newton y a muchos estudiosos de los siglos XVII Y XVIII y que incluso en la actualidad continúa siendo motivo de sesudos y, generalmente, muy densos discursos. Este templo realmente se construyó mas por motivos políticos que religiosos, queriendo legitimar a Jerusalén como centro religioso de Israel, porque políticamente y económicamente ya era la capital. Era un lugar de misterio, el pueblo solamente podía acceder al patio exterior y en su interior se celebraban los rituales por la elite sacerdotal.
 La roca sobre la que se erigía el Templo se consideraba el punto central a partir del que Dios había creado el mundo, la piedra de la fundación. Se construyó en el siglo X a.C. , Primer templo, destruido posteriormente por Nabuconodosor y reconstruido cerca del año 500 a.C., Segundo Templo, nuevamente destruido y vuelto a reconstruir por Herodes el Grande en el siglo I a.C. Finalmente este Tercer Templo fue arrasado en el 70 d.C. por los legionarios romanos. Actualmente el lugar se encuentra ocupado por la mezquita de la Cúpula de la Roca.
El interés de Newton por el Templo de Salomón surgió en la década de 1680 de sus análisis de las profecías bíblicas. Consideró a partir de entonces al Templo como una pieza fundamental de la historia sagrada y fuente de iluminación para comprender el plan de Dios. Preparó diferentes escritos, que nunca fueron publicados ya que hubieran sido considerados heréticos , en los que analizó minuciosamente la geometría y medidas del templo. En uno de estos textos utiliza multitud de fuentes, bíblicas e históricas, para mediante análisis filológicos y cálculos matemáticos descubrir las verdaderas funciones olvidadas del templo y sus medidas exactas, descripciones, planos y comentarios históricos.

El abismo de la memoria.


Las certidumbres religiosas de Newton no influyeron grandemente en el desarrollo y estructura del minucioso trabajo científico de los Principia, aunque sí lo alentaron. A partir de la Ilustración se comenzó a considerar a Newton como el mas grande de los genios de la ciencia, tomando por aberrante cualquiera de sus otras facetas, con lo que sus posiciones teológicas y alquímicas se olvidaron. Gran parte de este olvido lo motivó la reserva del sabio sobre sus opiniones, haberlo comentado libremente hubiera significado su expulsión segura de las instituciones académicas y posiblemente perjuicios mayores.
Existe en los últimos tiempos, de redescubrimiento de la personalidad oculta de Newton, una tendencia a explicar su compulsivo ansia de conocer culpando de ello a ser hijo póstumo. Su padre murió meses antes de su nacimiento y en su niñez se vio obligado a llamar padre a un odiado padrastro. La búsqueda del padre, divino en este caso, quién sabe si impulsó su interés por las antiguas cronologías, la alquímia, el mundo natural y su amor por la verdad, donde quiera que esta se encontrara.

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