jueves, 16 de mayo de 2013

La Divina Comedia de Dante Alighieri.(I)

Introducción 

La Divina Comedia (en italiano: Divina Commedia) es un poema épico escrito por Dante Alighieri. Se desconoce la fecha exacta en que fue escrito aunque las opiniones más reconocidas aseguran que el Infierno pudo ser compuesto entre años 1304 y 1307 o 1308, el Purgatorio de 1307 o 1308 a 1313 o 1314 y por último, el Paraíso de 1313 o 1314 a 1321, fecha del fallecimiento del poeta. 
Se considera por tanto que la redacción de la primera parte habría sido alternada con la redacción del Convivium y De Vulgari Eloquentia, mientras que De Monarchia pertenecería a la época de la segunda o tercera etapa, a la última de las cuales hay que atribuir sin duda la de dos obras de menor empeño: la Cuestión del agua y la tierra y las dos églogas escritas en respuesta a sendos poemas de Giovanni del Virgilio.
Características.




Dante Alighieri llamó sencillamente Commedia a su libro, pues, de acuerdo con el esquema clásico, no podía ser una tragedia, ya que su final es feliz. Se ha añadido el adjetivo "divina" en publicaciones sucesivas, después del año 1500.
El libro suele presentarse actualmente con un gran cuerpo de notas que ayudan a entender quiénes eran los personajes mencionados. Estos comentarios incluyen interpretaciones de las alegorías o significados místicos que contendría el texto, que otros prefieren leer como un relato literal. Esta tendencia se acentuó en el siglo XX entre los exégetas y críticos de la Divina comedia, muchos de los cuales sostienen que Dante narró una historia en el mundo material de ultratumba tal como se lo concebía en su tiempo. Miguel Asín Palacios, por otra parte, destacó la importancia de la escatología musulmana en la estructura del Infierno dantesco.
La Divina Comedia se considera una de las obras maestras de la literatura italiana y universal. Numerosos artistas de todos los tiempos crearon ilustraciones sobre ella; destacan entre ellas las de Botticelli, Gustave Doré, Dalí, William Adolphe Bouguereau y recientemente Miquel Barceló. Dante Alighieri la escribió en dialecto toscano, matriz del italiano actual el cual se usó entre los siglos XI y XII.

Estructura.


Cada una de sus partes, o cánticas (Infierno, Purgatorio y Paraíso), está dividida en cantos, a su vez compuestos de tercetos.
El poema se ordena en función del simbolismo del número tres, que evoca la Trinidad Sagrada, el Padre, el Hijo y Espíritu Santo, el equilibrio y la estabilidad, y el triángulo. El poema cuenta con tres personajes principales, Dante, que personifica a la humanidad, Beatriz, que personifica la Fe, y Virgilio, que hace otro tanto con la razón.
 La estrofa por su parte está compuesta por tres versos, y cada una de las cánticas cuenta con treinta y tres cantos, excepto el Infierno que tiene treinta y cuatro, de manera que la obra completa se compone de cien cantos. Se usa un tipo de rima original, la "terza rima":

Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura,
ché la diritta via era smarrita.
Ahi quanto a dir qual era è cosa dura
esta selva selvaggia e aspra e forte
che nel pensier rinova la paura!

Dante también utiliza el número diez como cabalístico como número pitagórico, que vemos en los cien cantos de la comedia, compuestos por los treinta y tres de cada reino, más el de introducción. También se puede apreciar la importancia decimal en los diez niveles del infierno, que son nueve círculos más el anteinfierno, donde se encuentran los ignavi, es decir, los indiferentes.
La estructura matemática de la Divina comedia, por otra parte, es mucho más compleja de lo que aquí se esboza. El poema puede leerse según los cuatro significados que se atribuyen a los textos sagrados: literal, moral, alegórico y anagógico. En este poema, Dante hace gala además de un gran poder de síntesis que es característico de los grandes poetas.
La estructura también afecta a los registros lingüísticos: en el infierno se utiliza un lenguaje vulgar, el texto del "Purgatorio" está lleno de citas bíblicas y el del "Paraíso", de himnos y cantos litúrgicos.
Antes de emprender el viaje hacia los tres mundos, Dante despierta en una selva oscura sin saber por qué llego ahí. Cuando hablamos de selva oscura nos referimos a algo malo, a lo contrario a Dios, esa selva era oscura, era mala. En esa selva se describe un paisaje inicial en el cual vemos el sol, las estrellas, la playa y la colina.
El sol en representación de la divinidad, de Dios, la colina es el camino que debe subir para llegar a Dios, Dante no puede llegar a esa luz porque en el camino se encuentra con 3 fieras que son obstáculos para él. Cada fiera representa un pecado... Ahí se encuentra con Virgilio y después de una conversación con éste, comienza su viaje.


El Infierno.


1
2
3
4
5
6
El Infierno (en italiano Inferno) es la primera de las tres cánticas de La Divina Comedia del poeta florentino Dante Alighieri. Los sucesivos cantos son el Purgatorio y el Paraíso. Está formada por 33 cantos, más uno de introducción, y cada canto está subdividida en tercetos y la rima está unida
. De hecho, su estructura doctrinal hace un uso constante del número 3: los condenados son de hecho repartidos en tres categorías, cada una localizada en una sección decreciente de la cavidad subterránea. El orden de las penas, como dice Virgilio en el canto XI, depende de la Ética Nicomaquea de Aristóteles, y prefigura una jerarquía del mal basada en el uso de la razón.
 La elección de las penas sigue la "ley del contrapaso", que castiga los pecadores mediante el contrario de sus pecados o por analogía a ella. En ese sentido, los pecadores más "cercanos" a Dios y la luz, es decir puestos en los primeros círculos, son los incontinentes, es decir aquellos que usaron el menor uso de la razón en pecar. Siguen los violentos, que fueron cegados por la pasión, si bien a un nivel de inteligencia mayor que los primeros. Los últimos son los fraudulentos y los traidores, que quisieron y realizaron el mal concientemente.
 Entre los traidores hay cuatro categorías: de quien se tiene confianza, de la patria, de los hospedantes y de las instituciones. Todos los pecadores del Infierno tienen una característica en común: sienten la lejanía de Dios como el mayor castigo.


Vestíbulo del Infierno.

El poema comienza el día antes del Viernes Santo, en 1300. El narrador, Dante Alighieri, tiene treinta y cinco años, y por ende se encuentra "a mitad del camino de la vida" (Nel mezzo del cammin di nostra vita) —mitad de la expectativa de vida de setenta años según la Biblia (Salmo 90:10). el poeta se encuentra perdido en un bosque, siendo asaltado por tres bestias (un león, un leopardo, y una loba) a los cuales no puede evadir, y siendo incapaz de encontrar la "senda verdadera" (diritta via) —también traducible como "verdadero camino"— a la salvación. Consciente de que él mismo se está haciendo daño y de que está cayendo en un "profundo lugar" (basso loco) donde el sol es silente (l sol tace), Dante es finalmente rescatado por el poeta romano Virgilio, y los dos comienzan un viaje al mundo de ultratumba (Canto I).
 Cada castigo en el Infierno es por contrapaso, una representación de la justicia poética; por ejemplo, los adivinos deberán caminar con sus cabezas al revés, incapaces de ver lo que está enfrente, resultado de tratar de ver siempre el futuro.

Dante pasa a través de la puerta del infierno, la cual tiene un inscripción, de cuyo texto dice "Es por mi que se va a la ciudad del llanto, es por mi que se va al dolor eterno y el lugar donde sufre la raza condenada, yo fui creado por el poder divino, la suprema sabiduría y el primer amor, y no hubo nada que existiera antes que yo, abandona la esperanza si entras aquí" novena y última línea procede la famosa frase "Lasciate ogne speranza, voi ch'intrate", o "abandona la esperanza si entras aquí".
Antes de entrar completamente al infierno, Dante y su guía ven a aquellos que nunca se comprometieron, las almas de aquellos que jamás hicieron algo bueno o malo (entre ellos, Dante reconoce a Celestino V o a Poncio Pilatos; el texto es ambiguo). Con ellos están los exiliados que no tomaron parte en la rebelión de los ángeles. Estas almas no están ni en el Infierno ni fuera de este, pero residen en las orillas del Aqueronte. Su castigo es el de perseguir eternamente una bandera mientras son atacados por abejas y avispas que continuamente los pican mientras gusanos y otros insectos succionan su sangre y lágrimas.
 Esto simboliza el aguijón de sus conciencias y la repugnancia del pecado. Como el Purgatorio y el Paraíso, el Infierno tiene una estructura de 9+1=10, pues cuenta con un "vestíbulo" de diferente naturaleza de los otros nueve círculos que los componen, de los cuáles lo separa el Aqueronte.
Tras franquear el "vestíbulo", Dante y Virgilio llegan a la barca que les permitirá cruzar el Aqueronte y llegar al infierno propiamente dicho. Quien conduce la embarcación es Caronte, quien al saber que Dante procede del mundo de los vivos, se niega a dejarlo pasar. Virgilio, sin embargo, lo obliga a acceder pronunciando la célebre frase Vuolsi così colà ove si puote, que traduce "así se dispuso allí donde se tiene la autoridad", indicando que el viaje de Dante es deseado por Dios.
 Las protestas y blasfemias de las almas condenadas llenan la atmósfera (Canto III). Sin embargo, el poeta pierde el conocimiento y en su poema no se describe el cruce del río propiamente dicho (Canto IV).
A continuación, Virgilio guía a Dante por los nueve círculos del Infierno, que son concéntricos, representando la progresión de la gravedad del pecado castigado, y culmina en el centro de la tierra, donde Satán es prisionero. Los pecadores de cada círculo son castigados con penas eternas, pero aquellos que se arrepintieron y oraron antes de fallecer se encuentran en el Purgatorio, donde deben expiar sus culpas.
En el Infierno se encuentran quienes justificaron sus pecados y no se arrepintieron.
En un sentido alegórico, las tres bestias representan los tres tipos de pecados: la autoindulgencia, la violencia, y la perversidad, lo cual es de importancia pues determina la estructura del lugar, de modo que el alto Infierno (los primeros cinco círculos) corresponden a los pecados de autoindulgencia; el sexto y el séptimo a los caracterizados por la violencia; y el octavo y el noveno a los marcados por la perversidad.

Los nueve círculos del Infierno.

Primer círculo (Limbo) 

En el Limbo se encuentran los no bautizados y los paganos virtuosos, quienes, pese a no ser pecadores, no conocieron a Cristo. Estos pecadores no son efectivamente atormentados, pero aun así están condenados ya que están separados de Dios, sin esperanza de reconciliarse con Él.
 El Limbo comparte muchas características con los prados asfódelos griegos; "un lugar neutral, ni bueno ni malo, donde esta gente estará eternamente siempre deseando a Dios pero sin poder tenerlo nunca."
El Limbo incluye prados verdes y un castillo, el lugar donde están los hombres más sabios de la antigüedad, incluyendo al mismo Virgilio, así como filósofos islámicos como Averroes y Avicena. En este castillo Dante conoce a los poetas Homero, Horacio, Ovidio, y Lucano, la reina amazona Pentesilea, al matemático Euclides, los filósofos Sócrates y Aristóteles, y muchos otros, incluyendo a César en su rol de general de Roma ("César en armas, de ojos rapaces").
Curiosamente, Dante también se encuentra con Saladino en el Limbo (Canto IV). Dante da a entender que todos los no Cristianos virtuosos se encuentran en ese lugar, aunque luego se encuentra a dos (Catón de Útica y Estacio) en el Purgatorio y otros dos (Trajano y Rifeo) en el Paraíso.
Después de este primer círculo, todos los condenados por pecados "activos", es decir, que deliberadamente han pecado dañando a alguien, son juzgados por Minos, quien sentencia cada alma y le asigna su lugar, enrollando su cola sobre sí mismo tantas vueltas como círculos debe descender. Los círculos más profundos están estructurados de acuerdo a la concepción clásica (Aristotélica) del vicio y la virtud. Están agrupados de acuerdo a los pecados de incontinencia, violencia y fraude (que, según diversos comentaristas, están representados por el leopardo, el león, y la loba, respectivamente).
Los pecados de incontinencia, es decir, la incapacidad de controlar los deseos e instintos propios, son castigados en un primer lugar, mientras que la violencia y el fraude aparecen después.

Segundo círculo (Lujuria) 

En el segundo círculo del Infierno, se encuentran aquellos que han pecado de lujuria. Dante condena a estos "malefactores carnales" por dejar que sus apetitos sobrepasaran su razón. Ellos son los primeros en ser verdaderamente castigados en el Infierno. Estas almas están condenadas a ser impelidas por un fuerte viento, que las embiste contra suelo y paredes, las agita y las hace chocar entre ellas sin descanso, de la misma forma que en vida se dejaron llevar por los vientos de la pasión.
En este círculo, Dante ve a Semiramis, Dido, Cleopatra, Helena, Aquiles, Paris, Tristán, y muchos otros que no controlaron el amor sensual durante su vida. Francesca de Rimini le dice a Dante como ella y su cuñado Paolo cometieron adulterio, y después murieron de manera violenta, en el nombre del Amor, en las manos de su esposo, Gianciotto Malatesta. Francesca le cuenta a Dante que su acto de adulterio fue inspirado por la historia de Lancelot y Ginebra (un episodio esculpido por Auguste Rodin en El Beso).
 Sin embargo, ella cree que su esposo será castigado por su fratricidio en Caina, en el Noveno Círculo (Canto V).

Tercer círculo (Gula) 

En el tercer círculo se castiga a los glotones. Yaciendo en el barro y bajo una inclemente lluvia de granizo, son ensordecidos por los terribles ladridos de Cerbero, que los persigue y desgarra atrozmente con uñas y dientes.
Los glotones son condenados a vivir toda la eternidad bajo el ladrido de Cerbero que los despedaza con sus uñas, en un lugar donde el granizo y la lluvia helada no cesan (Virgilio pasó seguro más allá del monstruo, llenando su boca con tierra y barro). En sus notas sobre este círculo, Dorothy L. Sayers escribe que "la renuncia al pecado, que comenzó con la indulgencia mutua conduce por una degradación imperceptible para aislamiento auto-indulgencia."
Los glotones se encuentran aquí sin vista y sin hacer caso de sus vecinos, que simboliza el frío, la sensualidad egoísta, y vacío de sus vidas. Al igual que la lujuria ha revelado su verdadera naturaleza en los vientos del círculo anterior, aquí el fango revela la verdadera naturaleza de la sensualidad - que incluye no sólo excesos en la bebida y los alimentos, sino también otros tipos de adicción.
En este círculo, Dante conversa con un florentino contemporáneo identificado como Ciacco, que significa "cerdo". Un personaje con el mismo apodo aparece más tarde en El Decamerón de Giovanni Boccaccio.6 Ciacco habla a Dante en relación con las luchas en Florencia entre el "Blanco" y "Negro" güelfos.
 En uno de una serie de profecías en el poema, Ciacco "predice" la expulsión del partido blanco, a la que Dante pertenecía, y que llevó al propio Dante al exilio y la muerte. Este evento ocurrió en 1302, después de la fecha en la que se establece en el poema, pero antes de que el poema fuera escrito (Canto VI).

Cuarto círculo (Avaricia y Prodigalidad)

Aquellos cuya actitud hacia los bienes materiales se desvió de la media adecuada son castigados en el cuarto círculo. Aquí están condenados los avaros, que acumularon posesiones, y los pródigos, que las derrocharon. Ambos grupos empujan grandes pesos a lo largo del círculo, pero cada uno en dirección opuesta.
Cuando se encuentran, chocando, se injurian. Unos reprochan: "¿Porqué acaparas?", mientras que los otros: "¿Porqué derrochas?". A continuación cada grupo da la vuelta para recorrer el círculo en sentido contrario, hasta chocar de nuevo con el otro.
El contraste entre estos dos grupos, Virgilio conduce al discurso sobre la naturaleza de la fortuna, que resucita a las naciones a la grandeza, y luego los sume en la pobreza, como ella cambia "esos productos vacíos de nación á nación, clan a clan.", expresión llena lo que de otro modo sería una brecha en el poema, ya que ambos grupos están tan absortos en su actividad que Virgilio le dice a Dante que sería inútil tratar de hablar con ellos - de hecho, han perdido su individualidad, y se conviertan en "irreconocible" (Canto VII).

Quinto círculo (Ira y Pereza)

Las almas de los iracundos están encenagadas en la pantanosa laguna Estigia. Rabiosas, se golpean entre ellas, y se despedazan a mordiscos. Bajo el agua y hundidos en el lodo, están las almas de los acidiosos. De mala gana, Flegias transporta a Dante y a Virgilio través del Estigia en su barco. En el camino un condenado les habla, Filippo Argenti, güelfo negro de una prominente familia. Cuando Dante responde "con el llorar y con el luto quédate, espíritu maldito," Virgilio entonces lo besa. Literalmente, esto muestra el hecho que las almas en el Infierno están eternamente fijadas en el estado que eligieron, pero alegóricamente, refleja como Dante se "contagia" del pecado de la ira8 (Cantos VII y VIII).
Las partes más bajas del Infierno se encuentran dentro de los confines de la ciudad de Dite, que a su vez está rodeada por la laguna estigia. Los castigados dentro de Dite son pecadores activos (no pasivos). Los muros de Dite están custodiados por ángeles caídos. Virgilio no logra convencerlos de que lo dejen pasar con Dante y las Erinias y Medusa amenazan a Dante.
 Un ángel mandado del Cielo les deja entrar, abriendo la puerta al ser tocada por una vara. Alegóricamente, esto revela el hecho de que el poema está empezando a tratar con pecados que ni la filosofía ni el humanismo pueden comprender del todo8 (Cantos VIII y IX).

Sexto círculo (Herejía) 

En el sexto círculo, los epicúreos, los cuales negaron en vida la inmortalidad del alma, están condenados a yacer en flamígeros sepulcros destapados. Dante habla con un epicúreo florentino: Farinata degli Uberti, un gibelino (condenado póstumo por herejía en el 1283); y Cavalcante dei Cavalcanti, un güelfo, quien era el padre del amigo de Dante y poeta Guido Cavalcanti. Las afilaciones políticas de estos dos hombres crean una discusión sobre la política florentina (Canto X).
En respuesta a una pregunta de Dante sobre la profecía que recibió, Farinata explica que el alma en el Infierno puede ver el futuro pero no el presente. En consecuencia, cuando "se aproximan o son", es todo en vano su intelecto.
Hay una pausa antes de descender y pasar al séptimo círculo, donde Virgilio explica la geografía y la razón de ser del Bajo Infierno, en donde los pecadores de violencia y malicia son castigados. En esta explicación él se refiere a la Ética Nicomaquea y a la Física de Aristóteles (Canto XI). En particular, él afirma que solo hay dos legítimas fuentes de riqueza: los recursos naturales ("naturaleza) y la actividad humana ("arte"). La usura, que será castigada en el próximo círculo, es una ofensa a las dos:


"De estos dos, si traes a tu mente
la Génesis del principio, conviene
concordar su vida y avanzar la gente.
Y como el usurero otro camino sigue,
a la natura en sí, y a su secuaz
desprecia, pone así en otra parte su esperanza."

Séptimo círculo (Violencia)

En el séptimo círculo se encuentran los violentos. Su entrada es vigilada por el Minotauro, y se divide en tres anillos:

Anillo exterior:

Esta ronda alberga a los violentos contra la gente y la propiedad. Están inmersos en el Flegetonte, un río de sangre hirviente, hundidos según la gravedad del pecados: Alejandro Magno está inmerso hasta las cejas. Los centauros, liderados por Quirón, patrullan el lugar disparando flechas a quienes intentan escapar.
 El centauro Neso guía a los poetas a través del Flegetonte (Canto XII). Este pasaje estuvo quizás influenciado por la obra medioeval Visio Karoli Grossi.

Anillo del medio:

En éste anillo están los suicidas (los violentos contra sí mismos), los cuales, transformados en nudosos árboles, son picoteados y desgarrados por Harpías que allí anidan. Llegado el día del Juicio Final, esta clase de almas, en vez de revestirse con sus cuerpos al recobrarlos, los colgarán de sus ramas, pues sería injusto volver a tener lo que uno se ha quitado voluntariamente. Dante, al romper una rama y comenzar a sangrar, oye una voz, la de Pier della Vigna, quien se suicidó después de perder la confianza de Federico II (su presencia aquí, indica que Dante cree que la acusación hacia él es falsa ).
 Los árboles son metáfora del estado de la mente del suicida. Los otros residentes del anillo son los derrochadores, quienes destruyeron sus vidas destruyendo lo que tenían de valor (por ejemplo: el dinero y las propiedades). Ellos están perpetuamente perseguidos y mordidos por perras (Canto XIII).


Anillo interior:


 Aquí están los violentos contra Dios ( blasfemadores) y los violentos contra naturaleza (sodomitas y, como se explicó en el sexto círculo, los usureros) todos los cuales están en un desierto ardiente de arena con una lluvia de llamas.
Los blasfemadores están echados en la arena, los usureros sentados, y los sodomitas deambulan en grupos. Dante conversa con dos florentinos sodomitas de diferentes grupos. Uno de ellos es el mentor de Dante, Brunetto Latini. Dante está muy sorprendido y tocado por el encuentro y muestra gran respeto por su "maestro" ("me enseñabais cómo se inmortaliza el hombre: / y cuanta gratitud de ello guardo, mientras viva, / es necesario que mi lengua lo discierna." ), esto refuta la idea de que Dante solo pone a sus enemigos en el Infierno.
 Los otros sodomitas son Jacopo Rusticucci, político, que culpa a su esposa por su destino. Los castigados por usura incluyen a los florentinos Catello di Rosso Gianfigliazzi, Ciappo Ubriachi, y Giovanni di Buiamonte; a los paduanos Reginaldo degli Scrovegni y Vitaliano di Iacopo Vitaliani. Están identificados no por el nombre, sino por el escudo estampado en las bolsas alrededor del cuello - monederos de los cuales "sus ojos parecían deleitarse" (Cantos XIV a XVII).

Octavo círculo (Fraude)

En los últimos círculos del Infierno se castigan los pecados relacionados con el fraude consciente o traición. A estos círculos solo se puede llegar descendiendo un gran acantilado, que Dante y Virgilio hacen en la espalda de Gerión, un monstruo alado tradicionalmente representado con tres cabezas o con tres cuerpos unidos, pero descrito por Dante con tres distintas naturalezas: humana, bestial, y reptil.18 Gerión es la imagen del fraude, con la cara que parece de un hombre honesto, su cuerpo hermosamente coloreado, pero con una punta venenosa en la cola (Canto XVII).
Dante ve al Caballo de Troya como un mal engaño, castigado en la Bolgia 8 y 10 (Guerra de Troya, por Johann Georg Trautmann).
Los fraudulentos de forma deliberada, a sabiendas del mal que causan están localizados en un lugar llamada Malebolge ("Malas fosas"), divididas en diez Bolgias, unidas por puentes:

Bolgia 1:

Rufianes (proxenetas) y seductores marchan en líneas separadas en direcciones opuestas, golpeados por demonios (Dante hace aquí referencia al tráfico del Jubileo del año 1300 en Roma: manteniéndose a la derecha ). Dado que los rufianes y los seductores usaron la pasión de otros para llevarlos a donde querían, ellos ahora están guiados por demonios a marchar por la eternidad.  En el grupo de los proxenetas, el poeta distingue a Venedico Caccianemico, quien vendió a su propia hermana a Obizzo II d'Este.
En el grupo de los seductores, Virgilio a Jasón, quien obtuvo la ayuda de Medea seduciéndola y casándose con ella, solo para después dejarla por Creúsa. Jasón también sedujo a Hipsípila, pero "la abandonó, sola y embarazada" (Canto XVIII).


Bolgia 2:

 Aduladores, que son descritos con un lenguaje bajo y vulgar. Están inmersos en excrementos humanos, que representa a las palabras que produjeron. Dorothy L. Sayers, quien trabajó en la industria de la propaganda, comenta "Dante no vivió para ver el desarrollo de la propaganda política, publicidad comercial, y periodismos sensacionalista, pero preparó un lugar para ellos" (Canto XVIII).


Bolgia 3:

Dante aquí expresa su condena a los que cometieron la simonía. Están puestos con la cabeza hacia abajo (como en la pila bautismal), con llamas que les queman los pies. Uno de los simoníacos, el papa Nicolás III, denuncia a dos de sus sucesores, al papa Bonifacio VIII y el papa Clemente V, por la misma ofensa. La similitud con la fuente bautismal la da a Dante la oportunidad para limpiar su nombre de la acusación de daño intencionado a la fuente en la iglesia de San Giovanni dei Fiorentini23 (Canto XIX).
Bolgia 4: Brujos, astrólogos, y falsos profetas tienen la cabeza mirando hacia atrás.24 Dado que quisieron ver hacia adelante sin mirar el presente, ahora están obligados a no poder ver hacia adelante, solo hacia atrás.25 En esta Bolgia, Dante ve a Anfiarao, Tiresias, Miguel Escoto, y Guido Bonatti, entre otros (Canto XX).
Bolgia 5: Políticos corruptos están inmersos en brea hirviente, que representa los dedos sucios y oscuros secretos de sus tratos corruptos. Los truhanes son los análogos políticos de los simoniacos, y Dante les dedica varios cantos a ellos. Ellos están custodiados por diablos llamados Malebranche (malasgarras), que proporcionan una salvaje y satírica comedia negra. El líder de los Malebranche, Malacoda, le asigna una tropa a Virgilio y Dante para llevarlos a la siguiente Bolgia. La promesa de un salvoconducto a los poetas resulta ser una mentira ya que los demonios se están aprovechando de ellos (y no hay "próximo puente" ), y entonces los poetas se ven obligados a trepar hacia la sexta Bolgia. (Canto XXI a XXIII).
Bolgia 6: En la sexta Bolgia, los poetas encuentran a los hipócritas, llevando aparentes capas doradas que resultan ser de plomo, de manera que los hace andar inclinados bajo su peso. Se simboliza su falsedad contrastando la apariencia dorada que los hipócritas muestran, con un interior innoble, agobiado por los malos pensamientos. Dante habla con Catalano y Loderingo, dos miembros de la Frailes Gaudentes, una orden que había adquirido reputación por no vivir de acuerdo a sus votos, y que fue eventualmente suprimida por el papa Sixto V. Una subcategoría particular de hipócritas está representado por los miembros del Sanedrín, que llevaron a Cristo a la muerte "en beneficio de todo el pueblo", pero causando la ruina de los Judíos: con evidente contrapaso están crucificados en tierra, en medio del camino, de modo que los hipócritas que caminan por el círculo los pisan a su paso.
Bolgia 7: Dos cantos están dedicados a los ladrones, quienes están custodiados por el centauro Caco, que escupe fuego (en la mitología romana, Caco no era un centauro, sino un monstruo que tiraba fuego asesinado por Heracles). Los ladrones están perseguidos y mordidos por serpientes. El horror de la pena de los ladrones se revela poco a poco: al igual que robaron la sustancia de otras personas en vida, aquí ellos son objeto del robo de su propia identidad,28 y al ser mordidos por una serpiente sufren una transformación. Vanni Fucci es convertido en cenizas y revivido; Agnello se mezcla con el reptil de seis patas que es Cianfia; y los cambios de Buoso forman las cuatro patas de Francesco: "El alma que se había hecho fiera / silbando huye por el valle, / y el otro tras de él hablando escupe."29 (Cantos XXIV y XXV).
Bolgia 8: En la octava Bolgia, se castiga a los consejeros fraudulentos, que andan revestidos en una llama que los abrasa. Ulises y Diomedes están aquí condenados por el engaño del Caballo de Troya. Ulises también cuenta la historia de su final y último viaje (una invención de Dante), donde él dejó su hogar y familia para llegar al fin de la Tierra, siendo que se hundió junto a sus hombres al llegar al monte del Purgatorio. Guido da Montefeltro cuenta su consejo al papa Bonifacio VIII para capturar el fuerte de Palestrina, ofreciéndole a la familia Colonna que se encontraba adentro un falso armisticio, y arrasando el suelo cuando se rindieron. Guido se transformó en Franciscano en el 1296, y murió dos años después. Guido describe como vino San Francisco a llevar su alma al Cielo, pero un demonio pidió antes su alma. A pesar que Bonifacio absolvió a Guido de sus pecados, Dante remarca la invalidez de esto, dado que la absolución requiere el arrepentimiento y un hombre no puede ser perdonado por un pecado, al mismo tiempo que desea cometerlo30 (Cantos XXVI y XXVII).
Bolgia : En la novena Bolgia, demonios con espada en mano dividen a quien en vida dividieron a las personas. Al curarse sus heridas, los demonios vuelven a lastimarlos. Dante encuentra a Mahoma, quien le dice que se cuide del cismático y hereje Fraile Dolcino.
Dante describe a Mahoma como un cismatico, que vio al Islam como una rama del Cristianismo, y similarmente Dante parece condenar a Ali por la división entre Sunitas y Chiitas. En este Bolgia, Dante encuentra también a Bertran de Born, quien lleva su cabeza en la mano, como castigo por (Dante cree) fomentar la rebelión de Enrique el Joven contra su padre Enrique II (Cantos XXVIII y XXIX).
Bolgia 10: En la última Bolgia, están varios tipos de falsificadores (alquimistas, falsificadores, perjurios, e imitadores), quienes están enfermos. La esposa de Putifar es mencionada aquí por su falsa acusación de José, al igual que Sinón, el espía griego que engañó a los troyanos a entrar el Caballo de Troya a la ciudad. En las notas de su traducción, Dorothy L. Sayers remarca que el descenso a través de las Malebolge "inicia con la venta de la relación sexual, y llega a la venta de la Iglesia y del Estado; ahora, el dinero está corrompido, cada afirmación es perjurio, y cada identidad una mentira;" es decir cada aspecto de la interacción social se fue progresivamente destruyendo (Cantos XXIX y XXX).

Noveno círculo (Traición) 
El noveno círculo está rodeado de gigantes clásicos y bíblicos, quienes quizás simbolizan el orgullo y otros defectos espirituales que se esconden detrás de los actos de traición.34 Los gigantes están echados en el suelo y por eso se pueden ver desde más arriba. Entre ellos está Nimrod, así como Efialtes, quien con su hermano Otus trató de derrotar al Olimpo. El gigante Anteo está en el pozo que forma el noveno círculo (Canto XXXI).
Los traidores se diferencian de los "simples" fraudulentos por el hecho de que sus acciones envuelven el engañar a alguien con quien se tiene una relación especial. Hay cuatro zonas concéntricas (o "rondas") de traidores, correspondientes, en orden de seriedad, a las traiciones hacia algún familiar, hacia alguien con lazos de comunidad, hacia los huéspedes, y hacia el señor feudal. En contraste con la imagen popular del Infierno como ardiente, los traidores están congelados en un lago de hielo conocido como Cocito, en donde cada grupo está encajado a profundidades cada vez mayores.
Ronda 1 es llamada Caina, el nombre proviene de Caín, quien mató a su hermano. Los traidores a la parentela están inmersos en el hielo hasta la cara - "hasta donde el rubor avanza, / estaban las sombras dolientes en la escarcha"35 Mordred, quien atacó al Rey Arturo, es uno de los traidores que se encuentra aquí: "ni la de aquel a quien fue roto el pecho y la sombra / con él, de un golpe de la mano de Arturo;" (Canto XXXII).
Ronda 2 se llama Antenora, en honor a Antenor de Troya, quien según la tradición medioeval, traicionó a su ciudad en favor de los griegos. Traidores a las entidades políticas, tales como partido, ciudad, o país, está aquí. Conte Ugolino deja de morder la cabeza de su rival, el Arzobispo Ruggieri para describir como Ruggieri lo encerró en una torre con sus hijos, condenándolos a morir de hambre. Una serie de correspondencias, como alusiones al mismo pasaje del Eneida, unen este pasaje a la historia de Paolo y Francesca del segundo círculo,37 indicando que el hielo del infierno de la traición es el resultado final del consentimiento del pecado37 (Cantos XXXII y XXXIII).
Ronda 3 es llamada Ptolomea, probablemente en honor a Ptolomeo, hijo de Abobi, quien invitó a Simón Macabeo y a su hijo a un banquete y después los mató.37 Los traidores a sus huéspedes están castigados aquí, echados supinos en el hielo, que les cubre todo salvo la cara. Están castigados más severamente que los anteriores traidores, porque la relación con las personas traicionadas es por pura voluntad.38 Fra Alberigo, que había armado a soldados para que mataran a su hermano en un banquete, explica que a veces el alma llega aquí antes que Atropos corte el hilo de la vida. Sus cuerpos en la tierra es inmediatamente poseído por un demonio, y entonces lo que parecía ser un hombre que caminaba para a ser un hombre incapaz de arrepentirse (Canto XXXIII).
Ronda 4 se llama Judeca, en honor a Judas Iscariote, el traidor de Cristo. Aquí están los traidores a sus benefactores. Todos los castigados aquí están completamente inmersos en el hielo, distorsionados en todas las posiciones imaginables. Dado que aquí no hablan con nadie, Dante y Virgilio se mueven rápido hacia el centro del Infierno (Canto XXXIV).

En el centro del Infierno, condenado por cometer el último pecado (la traición hacia Dios), está Satanás. Satanás es descrito como un gigante, espantosa bestia con tres caras, una roja, una negra y otra amarillo pálido:
Una delante y era bermeja,
las otras eran dos, que a aquella se unían
de cada hombro en el medio,
y se juntaban en el lugar de la cresta:
y la derecha parecía entre amarilla y blanca,
la izquierda a la vista era tal cuales son
los que vienen de donde el Nilo se encauza

Satanás está inmerso en el hielo hasta la cintura, llorando y babeando. Aletea como si intentase escapar, produciendo un viento que hiela todo el Cocito. Cada boca tiene un famoso traidor, con Bruto y Casio en las bocas de la izquierda y derecha respectivamente. Estos dos hombres estuvieron involucrados en el asesinato de Julio César - un acto que para Dante significa la destrucción de la unificación de Italia ya que mataron al hombre que debía gobernar al mundo.40 En el centro, está Judas. A él se le aplica la peor de las torturas, su cabeza es roída por la boca de Satanás. Lo que se ve aquí es una perversión de la trinidad: Satanás es impotente, ignorante, y está lleno de odio, en contraste con la omnipotencia, omnisciencia, y amor de Dios.
Los dos poetas salen del Infierno escalando sobre Satanás, pasando a través del centro de la tierra (con un cambio del sentido de la gravedad), y emergen en el otro hemisferio (descrito en el Purgatorio) justo antes del amanecer en Pascua, bajo un cielo lleno de estrellas (Canto XXXIV).





























































































































PURGATORIO.



El Purgatorio es el segundo de los tres cantos de La Divina Comedia de Dante Alighieri. La antecede la del Infierno y le sigue la del Paraíso. El Purgatorio de Dante se divide en Antepurgatorio, Purgatorio y Paraíso terrestre. La estructura moral del Purgatorio sigue la clasificación tomística de los vicios del amor mal dirigido, y no hace referencia a culpas específicas. Se divide en siete giros, en las cuales se expían los siete pecados capitales: soberbia, envidia, ira, pereza, avaricia, gula, lujuria.
Al pie de la montaña se encuentra el Antepurgatorio, y en la cima el Paraíso terrestre. Su estructura es especular a la del Infierno, pues si aquel es un abismo este es una montaña, y el orden de las penas sufre un giro de ciento ochenta grados: el camino de Dante va del pecado más grave al más leve (que es la lujuria, o amor que se excede en la medida). Cada giro tiene un custodio angélico, y precisamente los ángeles de la humildad, de la misericordia, de la mansedumbre, de la solicitud, de la justicia, de la abstinencia y de la castidad; en cada giro, además, los que expían las culpas tienen ante sí ejemplos del vicio castigado y de la virtud opuesta.
En la entrada del Paraíso terrestre, Virgilio debe separarse del poeta. Como guía en esta parte Dante tendrá al poeta latino Estacio, quien lo conducirá al jardín celeste, donde lo acogerá Matelda, quien es una anticipación de la aparición de Beatriz. Las almas del Purgatorio ya están salvadas, pero antes de llegar al Paraíso, para expiar sus pecados deben subir la montaña como hacían en los tiempos de Dante los peregrinos que se dirigían hacia Roma o Santiago de Compostela para hacer penitencia.
Cada alma debe por consiguiente recorrer todo el camino y purificarse en cada giro del pecado correspondiente. Para facilitar su encuentro con determinados personajes, el autor los coloca en el giro de su pecado más relevante. El Purgatorio tiene la función específica de expiación, reflexión y arrepentimiento, y es solo a través del camino, es decir de la peregrinación hacia Dios, que el alma puede aspirar a la redención. Esto también vale para Dante, quien al principio tiene grabadas en la frente siete P, que simbolizan los siete pecados capitales. Al final de cada giro el ala del ángel guardián borra una de ellas, indicando que el pecado específico ha sido expiado.

Introducción.

Algunas almas cristianas que llegan, van cantando y son escoltadas por un ángel en el Canto 2, en un grabado de Gustavo Doré.
Tras sobrevivir a las profundidades del infierno (descritas en el Infierno), Dante y Virgilio ascienden hacia la Montaña del Purgatorio en la zona opuesta del mundo. Se trata de una isla, la única en el hemisferio sur. Dante sitúa el infierno exactamente debajo de Jerusalén, en una apertura creada por la caída de Satán. El Monte Purgatorio, exactamente en la zona opuesta del mundo, se creó por el desplazamiento de tierra que siguió a ese evento.1 Dante anuncia su intención de describir el Purgatorio invocando a las míticas Musas, como hizo en el Canto II del Infierno:
"y cantaré a aquel segundo Reino,
donde se purifica el espíritu humano,
y se hace digno subir al Cielo.
Resucite aquí, pues, la muerta poesía,
¡oh santas Musas!, pues que soy vuestro,"
En un sentido alegórico el Purgatorio representa la vida penitente en la concepción cristiana. En contraste al barquero Caronte cruzando el Aqueronte en el Infierno, las almas de los cristianos llegan al purgatorio escoltadas por un ángel, cantando In exitu Israel de Aegypto4 (Canto II). En sus Cartas para Cangrande, Dante explica que esto hace referencia a la salida de Israel a Egipto referidas ambas acerca de la redención de Cristo y acerca de "la conversión del alma desde la agonía y la miseria del pecado hacia el estado de gracia."5 Apropiadamente, es el Domingo de Pascua cuando Dante y Virgilio llegan.
EL Purgatorio es notable porque muestra el conocimiento medieval acerca de que la tierra era esférica.7 8 Durante el poema, Dante discute las diferentes estrellas visibles en el hemisferio sur, la posición alterada del Sol, y las diferentes zonas horarias de la tierra. En este momento es cuando, según dice Dante, el sol se pone en Jerusalén, y es media noche en el río Ganges (con la constelación Libra en el cielo occidental), y Aurora en el Purgatorio:
"Ya estaba el sol al horizonte junto
cuyo meridiano círculo cubre
a Jerusalén en su más alto punto,

y la noche, que opuesta a el sol gira,
salía del Ganges con las Balanzas,
de cuyas manos se cae cuando se alarga;

de modo que las blancas y rosadas mejillas
donde yo estaba, de la bella Aurora
por la mayor edad ya eran naranjas."

AntePurgatorio

En las orillas del Purgatorio, Dante y Virgilio encuentran a Catón, un pagano que ha sido nombrado por Dios guardián del pie del monte. En la zona baja de la pendiente (llamada "Antepurgatorio" por los comentadores), ellos llegan a conocer dos clases principales de almas cuya penitente vida cristiana fue retardado o deficiente: Los excomulgados y los arrepentidos de forma tardía. Los Primeros son detenidos aquí por un periodo treinta veces largo como su periodo de contumacia o terquedad. Los segundos incluyen a los demasiado perezosos o preocupados por su arrepentimiento, y aquellos que se arrepintieron en el último minuto sin haber recibido formalmente la unción de los enfermos, como resultado de muertes violentas. Estas almas serían aceptadas en el Purgatorio gracias a su genuino arrepentimiento, pero tendrían que esperar ahí por un tiempo igual al tiempo que permanecieron en la tierra.
Entre los excomulgados se encuentra Manfredo de Sicilia (Canto III). Entre los perezosos se encuentra Belacqua, con lo que Dante se encuentra aliviado de encontrarlo aquí y no en el infierno(Canto IV):
"... Belacqua,
ya más de ti no me conduelo; ..."
Entre los que no recibieron la última unción se encuentra Pia d'Tolomei de Siena, quien fue asesinada por su esposo, Nello della Pietra de la Maremma (Canto V):
"Quizá recuerdes que soy La Pia;
Siena me hizo, y desechome Maremma :
saber tienes que quien, cuando casados fuimos, plegaria suya diome
y luego, como alianza nupcial una de sus gemas."
En esta categoría también esta Sordello, quien como Virgilio, era de Mantua. Cuando Sordello descubre la identidad del eminente poeta, llega a inclinarse en honor a él. Esto ayuda a mantener a Virgilio en primer plano dentro del poema, ya que (como residente del Limbo) Virgilio era el menos calificado como guía aquí que como lo era en el infierno.3 Como residente del Purgatorio, Sordello esta capacitado para explicar la Regla de la Montaña: que luego de la puesta del sol las almas son literalmente incapaces de seguir escalando más peñas. Alegóricamente, el Sol representa a Dios, significando que el progreso en la penitente vida cristiana solo puede llegar a hacerse mediante la Gracia divina3 (del Cantos VI al VII).
Desde que el Sol se pone, Dante sus compañeros se detienen para pasar la noche en un hermoso valle donde llegan a conocer a personas a quienes sus preocupaciones acerca de sus deberes públicos y personales obstaculizaron su progreso espiritual, especialmente fallecidos monarcas como Rodolfo I, Otakar, Felipe el Calvo, y Enrique III (Cantos VII y VIII).
A medida que se acerca la noche, las almas cantan las Completas Salve Regina y Te lucis ante terminum (otro canto cristiano de aquella época). La hermosa descripción de Dante acerca de la noche en el valle fue la inspiración de similares pasajes en la obra de Lord Byron Don Juan:
Purgatorio, Canto VIII, 1–6 (Longfellow) Don Juan, Canto 3, CVIII, 1–6

Era ya la hora cuando la nostalgia vuelve
a los navegantes y les enternece el corazón
el día que a los dulces amigos han dicho adiós;

y cuando del mar el nuevo peregrino de amor
se acongoja oyendo a lo lejos la esquila
como si el día llorara que se muere;
Dulce momento! tu que mueves los deseos y derrites el corazón
de aquellos que navegan el mar, en el primer día
cuando ellos de sus dulces amigos son alejados;
O cuando llenas de amor al peregrino en su camino
Tal como las camapanas vepertinas lo hacen comenzar,
Pareciendo que llorara la muerte del día que se va;

Caminando desde un sueño, Dante se da cuenta que había sido llevado a la puerta correcta del purgatorio. Esta puerta tiene tres caminos: Blanco pulido (reflejando la pecaminosidad del verdadero yo del penitente), Negro (el color del luto, con grietas en forma de Cruz), y Roja (simbolizando la sangre de Cristo y la restauración de la vida plena o verdadera)13 14 (Canto IX).
La puerta estaba custodiada por un ángel que usa la hoja de su espada para escribir la letra "p" (significando peccatum, pecado) siete veces en la frente de Dante, ordenándole "Haz que lave, cuando esté dentro, estas llagas." El ángel usa dos llaves, de plata (remordimiento) y de oro (reconciliación) para abrir la puerta, siendo ambas necesarias.