lunes, 27 de enero de 2014

PAPEL DE BECEITE (Teruel), siglos XVIII y XIX


Filigrana de papel de Beceite con el que Benito Monfort imprimió “Historia General de España” del P. Juan de Mariana, 1785
La fuerza de las aguas del rio Matarraña alimentó los molinos papeleros situados a lo largo de su cauce durante los siglos XVIII y XIX.
La calidad y pureza de su agua, utilizada tanto en el lavado de los pliegos como en la fermentado del papel contribuyó a la fabricación de un buen papel, considerado de una calidad superior a la media, que se caracterizó por su consistencia y opacidad, esta última característica conseguida mediante fórmulas secretas y guardadas por sus fabricantes.
Su decadencia comenzó a principios del siglo XIX, debido principalmente a la escasez de trapos y precariedad de las comunicaciones. Más adelante la fabricación del papel continuo, que llega a España a mediados del siglo XIX, provocará el abandono paulatino de estos molinos, que no podían competir con este tipo de fabricación.
La comarca del Matarraña, junto Valencia, Cataluña y País vasco fueron centros papeleros de gran importancia desde mediados del siglo XVIII hasta principios del XIX. En la mayoría de los casos se aprovecha el curso de los ríos para obtener la fuerza motriz.


Fuente: Revista de la Asociación para la Conservación y Estudio de los Molinos (ACEM). nº 6 – 2000

La monarquía española en el siglo  XVIII impulsó la fabricación y la mejora de las técnicas de fabricación del papel, muestra de ello fueron las distintas Ordenanzas [1] y Reales Cédulas, algunas de las cuales prohibían la salida de materias primas y el pago de arancel al papel importado.

As de oros de 1889. Fuente: "Historias de Vitoria-Gasteiz "(blog).
As de oros de 1889.
Fuente: “Historias de Vitoria-Gasteiz “(blog).


Se fabricó papel de barba, de estraza, papel de hilo, papel acuarela,  pero destaca particularmente, la cartulina de naipes por su consistencia e intransparencia, razón por la que fue  utilizado por Heraclio Fournier de Vitoria, a quién se vendió su patente en 1868. A partir de ese momento modificó el sistema de producción para hacerlo más económico.
Hasta prácticamente la desaparición de los molinos papeleros del Matarraña se fabricó el papel de forma artesanal,  con inclusión de algunas mejoras como la pila holandesa,  que comienza a utilizarse a finales del siglo XVIII o la máquina redonda o picardo a principios del XX, pero no pudo competir con la fabricación del papel continuo, que abarató y facilitó el trabajo pero con el que se perdió el carácter distintivo del papel de esta zona.

Grabado de Francisco de Goya perteneciente a la colección de Tauromaquia. Fuente: calcografía Nacional.
Grabado de Francisco de Goya perteneciente a la colección de Tauromaquia, realizado en papel de la fábrica Morató (Beceite)
Fuente: Calcografía Nacional.

Entre nueve y doce fueron las fábricas de papel instaladas en la zona del Matarraña, algunas conocidas por los nombres de los dueños, a otras se les atribuyó el nombre de algún acontecimiento histórico o nombre popular y otras conocidas por su ubicación. Enumero a continuación algunas de ellas:

Cremada
Pont Nou
Solfa
Taragaña
Batán
Morató
Martí
Solfa

Filigranas
Anllela camila hormazabla moya
Algunas filigranas de fabricas papeleras de Beceite (Teruel). Fuente: Comarca del Matarraña: Molinos papeleros de Beceite (blog)



[1] NUEVO ÁBALOS, José Luis: Elenco de legislación papelera española de los siglos XVII y XVIII

Bibliografía:

LOZANO LÓPEZ, Juan Carlos: Las fábricas de papel de Beceite. En: Artigrama, núm. 14, 1999, 109-133 – I.S.S.N.: 0213-1498.
GABARDA SANTACRUZ, Anna: El papel: veintidós siglos de historia y ¿ni uno más?. Universitat Jaume I, 2014.

La guerra de los judíos de Flavio Josefo

Edición en latín (ca. 1200).


La guerra de los judíos (Ἱστορία Ἰουδαϊκού πολέμου πρὸς Ῥωμαίους - Historía Ioudaïkoû polémou pròs Rhōmaíous) es una obra literaria escrita en griego en el siglo I por el autor judeorromano Flavio Josefo. Se centra en la historia del antiguo Israel desde la conquista de Jerusalén por Antíoco IV Epífanes en el año 164 a. C. hasta el final de la Primera Guerra Judeo-Romana en el año 73 d. C.

Composición

La obra fue escrita en un intervalo definido entre los años 75 y 79, ya que Josefo menciona en la misma obra la dedicación del Templo de la Paz en el año 75,1 así como que entregó una copia a Vespasiano, muerto en el 79. Originalmente fue escrita en arameo, el idioma materno de Josefo, siendo ésta una versión que no se ha conservado. La versión que ha llegado hasta nuestros días es una traducción al griego ático, en un estilo más clásico que el propio de la koiné, y supervisada por el propio autor; aunque Josefo era conocedor de la lengua y la cultura griegas, contó con la ayuda de colaboradores, como él mismo especifica en su Contra Apión.
 El hecho de que no escogiese el latín para traducir su obra puede fundarse en que éste no gozaba todavía de una amplia difusión en esa época, mientras que el griego suponía un vehículo más idóneo para transmitir su obra entre la comunidad judía de la zona oriental del Imperio, sumamente helenizada. También existe una traducción en antiguo eslavo eclesiástico que ha perdurado hasta la actualidad.

Motivación

A pesar de que el relato de Josefo es una de las escasas fuentes de conocimiento que existen acerca de la Primera Guerra Judeo-Romana (el Talmud también aporta información en el Gittin del Nashim), la neutralidad y el rigor historiográfico del texto quedan bastante cuestionados. Josefo fue uno de los líderes judíos durante este conflicto, y tras ser capturado por los romanos entró al servicio del futuro emperador Vespasiano, bajo cuyo reinado fue escrita esta obra. Mientras que las Antigüedades judías y el Contra Apión defienden el judaísmo, en La guerra de los judíos se advierte claramente un estilo apologético filorromano, con en el que se intenta exculpar a Roma del origen de la guerra, reflejada más como una revuelta interna del imperio que como una lucha meramente independentista.
Josefo tampoco inculpa al pueblo judío en su totalidad, sino que señala como causa del conflicto a una minoría judía (fariseos, zelotes, sicarios y otros grupos radicales) que odiaba a los romanos frente al resto de la población, silenciando el sentimiento generalizado antirromano. Josefo suele referirse habitualmente a estos grupos de forma denigrante, denominándolos "bandidos" y "tiranos". Tampoco llega a incidir en el mesianismo latente en el ideario judío como una de las causas de la inestabilidad política de Judea. Con todo, la obra es más laudatoria hacia Roma que exculpatoria hacia los judíos, debido fundamentalmente a las circunstancias de su redacción, ya que Josefo se hallaba radicado en Roma, acogido por los Flavios. El objetivo último de la obra sería el de desanimar cualquier futura rebelión contra el poder romano, firmemente establecido en una zona tan conflictiva como el Mediterráneo oriental, algo que Josefo llega a insinuar en la misma obra.
En cuanto a la figura de Josefo, hay que diferenciar la consideración que se arroga él mismo como autor de la obra y como partícipe de los acontecimientos bélicos durante la rebelión judía. Como autor intenta presentarse como un historiador objetivo y neutral, pese a que es evidente la finalidad persuasiva de su obra, y cómo su tratamiento de los hechos cede a la comprensión de uno y otro bando según el pasaje. Respecto a la figura de Josefo como personaje de su propia obra, queda patente su preocupación por aparecer ante su propio pueblo como un traidor, algo que queda bien reflejado en su discurso frente a Jerusalén.

Estructura

La obra se divide en siete libros, como ya avanza el propio Josefo en el proemio. El libro I narra los acontecimientos desde la sublevación de los Macabeos (167 a. C.) hasta la muerte de Herodes I el Grande, siendo el único de los reyes judíos sobre el cual Josefo se extiende con detalle. El libro II avanza desde ese momento (4 a. C.) hasta el año 66, centrándose en los sucesores de Herodes y el gobierno de los procuradores romanos, describiendo los inicios de la revuelta judía en Cesarea y las primeras actividades en Galilea del propio Josefo como líder militar. El libro III versa sobre la campaña de los romanos en Galilea hasta otoño del año 67, relatando la llegada al frente de Vespasiano, la toma de Jotapata y la rendición de Josefo. El libro IV da cuenta de las últimas actividades de los romanos en Galilea, la conquista de Gamala y el ascenso al trono de Vespasiano tras la muerte de Nerón en el llamado año de los cuatro emperadores (69).
Los libros V y VI son los más destacados de la obra, al narrar el asedio y la caída de Jerusalén (70) y la destrucción del Segundo Templo por orden de Tito, hechos a los que asistió el propio Josefo como testigo directo. Por último, el libro VII es un añadido posterior y menos riguroso que se centra en las últimas operaciones militares romanas en Judea, como la conquista de las tres últimas fortalezas judías rebeldes (el Herodión, Maqueronte y Masada), los honores recibidos por los Flavios en Roma y las postreras revueltas judías de Egipto y Cirene.

martes, 14 de enero de 2014

El caballero de los siete reinos”: La “precuela” de Canción de Hielo y Fuego


Este libro compila en un solo volumen tres novelas cortas ambientadas 90 años antes de los acontecimientos narrados en canciones de hielo y fuego.


Es el mismo autor, escribiendo historias en el mismo mundo. Todos los nombres, las casas, paisajes o leyendas te recuerdan a lo que leíste antes en la saga. El lector fanático del trabajo más conocido de Martin puede sentirse en Westeros nuevamente y en esto, “El caballero de los siete reinos” es una apuesta segura.

Sin embargo, hay un pero que considero que los seguidores de la saga deben tener en cuenta. Me parece que la calificación de “precuela” para este libro —destacada en portada— es una exageración. Las historias se sitúan en Westeros, sí, y son anteriores a los eventos que narra Canción de Hielo y Fuego, también. Pero las tramas que desarrolla el autor en este libro no tienen prácticamente ninguna relación con los hechos de “Juego Tronos” y los títulos que le sucedieron. De hecho, las aventuras aquí narradas no tienen gran importancia en el contexto del mundo y la política de Westeros.
Dejando de lado eso, “El caballero de los siete reinos” es un trabajo —tal como nos tiene acostumbrados Martin— con un gran desarrollo de personajes, muy entretenido y con vuelcos totalmente sorprendentes en la trama, capaces de dejarnos sorprendidos y enojados a la vez.
Este libro es una compilación de tres relatos cortos que narran las aventuras del caballero errante Dunk, y su escudero Egg: “El caballero errante”, “La espada leal” y “El caballero misterioso”. Aunque ninguna de las tres historias relata eso, ambos tendrán papeles importantes en el futuro de los siete reinos. (Algo que sabemos porque está esbozado muy ligeramente en algunos de los libros de la saga principal).

Los mejor del libro es que al centrarse en dos personajes —y no en las decenas de protagonistas que tiene Canción de Hielo y Fuego— es muy fácil para el lector encariñarse con los protagonistas. Al adentrarnos en la lectura, llegamos a conocer todo de ellos. Sus inseguridades, sus personalidades, lo que ocultan al resto, sus momentos ridículos o de estupidez (que son muchos) y sus actos valerosos. Pero sobre todo, descubrimos el compañerismo y la química entre Dunk y Egg.
Otro punto destacable es que Martin permite al lector echar un pequeño pero interesante vistazo al Westeros gobernado por los Targaryen. 
¿Cómo era la dinastía del dragón en su momento de esplendor? 
No se resuelven todas las preguntas, pero si se calma un poco la curiosidad.

Análisis

Como la mayoría de los personajes de Martin, estos son dos héroes improbables, Dunk es un caballero cuya nobleza no viene de los grande castillos; alguna vez fue solo un huérfano de Lecho de Pulgas en Desembarco del Rey, sino de la sabiduría y enseñanzas del caballero errante al cual sirvió. Es duro de entendimiento, pero en un mundo donde los “caballeros regulares” han vendido sus lealtades y desoyen el llamado del inocente a quien juraron servir, Dunk es un verdadero caballero. A su lado tenemos a Egg (inglés para huevo) ya que usa la cabeza rapada para esconder el cabello de su verdadera familia. Él es un niño que, aunque Dunk al comienzo confunde con un huérfano cualquiera, lleva la sangre del dragón. Juntos forman una peculiar pareja donde ambos aprenden del otro, Dunk le enseña el arte de la caballería a Egg, le muestra el sufrimiento del pueblo y curte su alma con experiencias, y el niño le enseña a Dunk sobre el mundo en los palacios y la manera de comportarse en sociedad que le faltan.
Sus historias son entretenidas y sencillas, pero aún así entregan valiosísima información de la saga y del contexto en que se mueve. ¿Quieres conocer el mundo bajo en reinado de los Targaryen? Estos relatos son la mejor forma de hacerlo ¿Quieres saber si alguna vez hubo alguna relativa paz en los Siete Reinos y donde comenzaron los problemas? Entonces, debes leer El Cabellero de los Siete Reinos.
El mundo de Ser Duncan El Alto y de Egg es un mundo más amable, parecido al de los cuentos de caballería que Sansa disfrutaba, donde las disputas se centran en cuestiones cotidianas como el agua de un arroyo, o de quién gana un torneo, pero estos eventos que podrían parecernos simples son los que desencadenan la cadena de sucesos que moldearán el destino de los Siete Reinos.

En definitiva, un libro entretenido, con personajes muy queribles, de lectura un poco más simple que la saga Canción de Hielo y Fuego que sirve de precuela para los magníficos y desgarradores eventos venideros.

lunes, 13 de enero de 2014

Choque de Reyes (Segundo Libro)


Choque de reyes (A Clash of Kings) es el segundo libro de la saga de fantasía épica Canción de hielo y fuego del escritor George R. R. Martin. Este volumen de la saga continúa con el estilo de su predecesor: múltiples protagonistas, personajes ambiguos en sus intenciones y con personalidad compleja, giros inesperados de la trama y sutiles elementos mágicos que irán ganado intensidad en los volúmenes siguientes.


Escenario


La acción de la novela Choque de reyes transcurre mayoritariamente en el continente de Poniente y en una época semejante a la Edad Media europea. Allí, en cambio, las estaciones duran años y a veces incluso décadas.

Resumen del argumento


Choque de reyes continua donde acabó el Juego de tronos. La guerra civil se ha extendido por Poniente y pasará a conocerse como la Guerra de los Cinco Reyes. Mientras, la Guardia de la Noche envía un grupo de reconocimiento al norte en la Gran Exploración de Mormont, más allá del muro. A su vez, en el lejano este, Daenerys Targaryen dirige a su khalasar para volver a los Siete reinos para conquistarlos, pero en el camino se encuentra con tres personajes misteriosos.

En los Siete Reinos


La guerra civil entre las casa nobles de los Stark, los Lannister y los Baratheon se complica todavía más con la entrada en escena de la casa Greyjoy. Los intentos de Robb Stark de aliarse con los Greyjoy fallan hasta el punto que estos lanzan una ofensiva masiva a lo largo de la costa oeste del Norte. En Invernalia, el hermano pequeño de Robb, Bran, está al mando y conoce a dos nuevos amigos, Jojen y Meera Reed que llegan de la Atalaya de Aguasgrises y se interesan por sus extraños sueños.


Stannis Baratheon se autoproclama Rey de Poniente aconsejado por Melisandre, la sacerdotisa roja. Furioso porque su hermano Renly Baratheon también haya reclamado el trono, Stannis decide asediar el castillo de Renly, Bastión de Tormentas, y forzar así a su hermano a marchar hacia el este para defenderlo. Catelyn Stark se une a un parlamento entre Renly y Stannis para discutir una posible alianza de Stark y Baratheon con su mutuo enemigo, los Lannister. La negociación termina en desacuerdo y Renly decide usar su ejército, inmensamente mayor que el de su hermano, para acabar con él al día siguiente; pese a todo, una sombra misteriosa mata a Renly en su tienda antes de que dé comienzo la batalla. Dos personas presencian el asesinato: Catelyn y la guerrera Brienne de Tarth pero ambas huyen del lugar del crimen para salvar sus vidas. La mayor parte de los que apoyaban a Renly pasan al bando de Stannis excepto los Tyrell, y Bastión de Tormentas sólo cae cuando Melisandre crea otra sombra mágica para matar al castellano de la fortaleza.


En Desembarco del Rey, Tyrion Lannister ejerce de Mano del Rey, el consejero real de más confianza. Mientras conspira contra su hermana Cersei, viuda del anterior rey Robert Baratheon y madre del actual rey Joffrey Baratheon, Tyrion mejora las defensas de la ciudad. Habiendo aprendido la lección de la muerte de Renly, el enano envía a Meñique para negociar con los Tyrell y consigue que Lord Mace Tyrell acepte casar a su hija Margaery con Joffrey. También prepara el matrimonio de la hermana de Joffrey, la princesa Myrcella Baratheon, con Trystane Martell a cambio del apoyo de su casa a la corona.


Aprovechando que las defensas de Invernalia son precarias, Theon Greyjoy captura la ciudad y toma a Bran y Rickon Stark como rehenes. Mientras, su hermana Asha sugiere que arrase la fortaleza y se marche antes de que las casas que apoyan a los Stark la reclamen, pero Theon se niega. Un día Bran y Rickon desaparecen y Theon finge que los ha hecho ejecutar usando las cabezas empaladas de dos niños de la misma edad. Posteriormente algunas casas vasallas de los Stark atacan el castillo pero la Casa Bolton les da la espalda: rechaza el ataque y les causa grandes daños en sus filas. Theon abre la puerta a sus supuestos aliados pero estos se vuelven contra él y el pequeño contingente de Greyjoys que controlan la ciudad. Así, Invernalia es arrasada hasta los cimientos y los Bolton vuelven a su hogar, Fuerte Terror. Bran y Rickon salen entonces de su escondrijo y junto con Meera, Jojen y Osha, una sirviente del castillo, deciden viajar hacia el Muro y poner a Rickon a salvo.


Por su parte, Robb Stark dirige su ejército hacia Occidente, al territorio de la casa Lannister, donde gana varias batallas. Tywin Lannister avanza a regañadientes a su encuentro pero sus intentos de acabar con Robb fallan y su ejército marcha rápidamente hacia el sur para unirse a sus nuevos aliados, los Tyrell.


Arya Stark, bajo el nombre masculino de Arry, continua su viaje hacia el Norte junto a los nuevos reclutas de la Guardia de la Noche pero son atacados por soldados Lannister y los llevan a Harrenhal. Allí Arya trabaja de sirvienta y salva la vida de uno de los reclutas cautivos, Jaqen H'ghar. Él antes de escaparse la recompensa matando a los tres hombres que ella decide y le regala una extraña moneda y una frase misteriosa, valar morghulis, que deberá usar si alguna vez desea encontrarlo. Más tarde Roose Bolton conquista el castillo y Arya se convierte en su paje poco antes de escapar de allí con algunos de los otros reclutas de la Guardia de la Noche.


El ejército de Stannis Baratheon llega a Desembarco del Rey y lanza un ataque por tierra y mar contra la ciudad conocido como la Batalla del Aguasnegras. Bajo el mando de Tyrion Lannister, y gracias a los refuerzos de las tropas de los Tyrell y Tywin Lannister consiguen rechazar el ataque. El enano sale malherido de la batalla como consecuencia de un ataque de Mandon Moore, uno de los guardaespaldas del rey Joffrey que trata de asesinarlo. Stannis consigue escapar con sólo unos miles de soldados y unos pocos navíos.


En el Muro


La Guardia de la Noche avanza hacia el norte más allá del Muro y se adentran en la región conocida como el Bosque Encantado. Se detienen en el Torreón de Craster, dónde un salvaje llamado Craster sirve de informante para la Guardia. Después siguen hacia el norte para colocarse en un enclave desde dónde preparar una buena defensa en caso de verse atacados. Ese sitio es el Puño de los Primeros Hombres y sirvió como fortín miles de años atrás. Preocupado por las actividades del Rey-más-allá-del-Muro Mance Rayder, el lord comandante Mormont envía a Jon Nieve y a Qhorin Mediamano en una misión de reconocimiento hacia el Paso Aullante.


Jon Nieve y Mediamano descubren que desde Paso Aullante hay mucho movimiento de las hordas de salvajes en las montañas y se ven rodeados por un grupo de guerreros salvajes que los hacen prisioneros. Entonces Qhorin ordena a Nieve que se haga pasar por desertor de la Guardia y se infiltre entre los salvajes y descubra sus planes. Para ello Jon debe luchar a muerte con Mediamano, a quien mata con la ayuda de su lobo albino, Fantasma. Así Jon consigue descubrir que Rayder ya está avanzando hacia el Muro con un ejército de varias decenas de miles de salvajes.

En el Este


Daenerys Targaryen avanza hacia el oeste a través de la llanura roja acompañada del caballero Jorah Mormont, unos pocos seguidores leales y sus tres dragones recién nacidos. Encuentran una ruta segura hacia la gran ciudad comercial de Qarth. Allí, Daenerys busca una alianza con los poderosos señores de la ciudad y así asegurarse su apoyo en su conquista de Poniente, pero no la consigue ya que lo único que parece interesarles de Daenerys son sus dragones. Más tarde, la joven reina busca ayuda del consejo de brujos de la ciudad, los Eternos, y para hacerlo debe entrar en la Casa de los Eternos. Allí, le muestran vagas profecías a la vez que amenazan su vida. Cuando Daenerys se encuentra en peligro, su dragón Drogon quema los viejos brujos y hasta los cimientos la casa de los Eternos y por ello es expulsada de la ciudad. En el puerto de la Qarth, intentan asesinarla pero dos desconocidos la salvan y se presentan como agentes del magíster Illyrio Mopatis: el soldado eunuco Belwas el Fuerte y su escudero, un viejo guerrero llamado Arstan Barbablanca. Junto con ellos, Illyrio le envía tres barcos para llevarla hasta la ciudad de Pentos.

Personajes


Choque de Reyes está dividida en setenta capítulos, narrado desde la perspectiva de diez personajes:


Prólogo: Cressen, maestre de Stannis Baratheon en Rocadragón, un anciano.
Arya Stark, hermana menor de Robb Stark, una niña de diez años. Desaparecida.
Sansa Stark, hermana mayor de Robb Stark, una doncella de doce años. Prisionera en Desembarco del Rey.
Tyrion Lannister, hermano enano de la Reina Cersei y Ser Jaime Lannister. Mano del Rey en funciones.
Bran Stark, hermano menor de Robb Stark, heredero de Invernalia y del Norte, un niño de ocho años.
Jon Nieve, hermanastro de Robb Stark, un bastardo de quince años, hombre de la Guardia de la Noche.
Catelyn Stark, de la Casa Tully, madre de Robb Stark y viuda de Lord Eddard Stark.
Davos Seaworth, apodado el "Caballero de la Cebolla", ex contrabandista aliado del Rey Stannis.
Theon Greyjoy, pupilo de Lord Eddard, heredero de Pyke y de las Islas del Hierro.
Daenerys Targaryen, apodada Daenerys de la Tormenta, khaleesi de los Dothrakis y Madre de Dragones, una viuda de catorce años.


Biblioteca personal

Tengo una copia en mi biblioteca.

miércoles, 1 de enero de 2014

Rubáiyát de Omar Khayyam

Anllela hormazabal moya

Rubaiyat (Ruba`iyyat) es un corpus de poemas (en persa: رباعیات rubāʿiyāt  o "cuartetas"), series de cuatro versos (ruba'i) escritos en persa. Hay discrepancias sobre los versos que constituyen las Rubaiyat, ya que estas han sido en gran mediada reconstruidas a partir de varias copias diferentes, y es posible que en 0alguna recopilación haya versos no debidos a la mano del poeta. 
En las Rubaiyat nos trasmite sus ideas acerca de temas tan diversos como la ciencia y el conocimiento, la moral y el comportamiento personal, religión y teología, cómo ser feliz, la nostalgia por lo vivido, el disfrute de la vida antes de la muerte, de dónde venimos y adónde vamos.
Las Rubaiyyat fueron expurgadas y fijadas por el escritor iraní Sadeq Hedayat (1903-1951), quien nos habla de Jayam desde dos vertientes: como filósofo y como poeta. Del primero nos dice que era un filósofo materialista, pesimista y escéptico. Según Jayam, la naturaleza ciega y sorda continúa el ciclo: el cielo está vacío y no atiende a los gritos de nadie. Su pensamiento está empapado de tristeza, pena, inexistencia y muerte.
Para Jayam, más allá de la materia no existe nada, el mundo está hecho a partir de la unión de partículas que funcionan por mera casualidad. Percibe la naturaleza con una delicadeza y sutileza especiales, acentuadas por la belleza de su lenguaje.

Comentario sobre Omar Jayam y los versos del Rubaiyat

Saborea un instante de gozo. La vida no es más que eso

Imagino a este hombre en una noche lejanísima del S. XII, sentado al aire libre bajo el parpadeo cósmico de las estrellas. El aire está intensamente perfumado por el aroma que escapa de las flores en la oscuridad. Con la mandíbula reposando sobre las manos, semicerrados los ojos, medita aún sobre los misterios de los astros que acaba de estudiar y, consecuentemente, del papel representado por el ser humano en nuestro mundo, dentro del devenir inalcanzable del tiempo. Ya no le preocupan los enigmas acerca de la creación del universo. Sabe que no puede saber, que no sabrá nunca lo suficiente y que todas estas constelaciones se apagarán antes de que alguien desentrañe tanto misterio. Entonces se incorpora inclinándose sobre la ciudad dormida, aspira la magia del momento único y busca una mesa donde apoyarse para escribir poemas. Los versos esperan.
Es Omar Kayyan, si lo encontramos escrito de acuerdo a la transcripción inglesa, Omar al-Jayyan según la versión árabe, matemático, astrónomo y poeta persa nacido en Nishapur hacia el año 1048. Se cree que murió aproximadamente en 1131.

Jayan, que significa “fabricante de tiendas”, nombre adoptado para honrar el oficio que ejerció su padre, recibió una sólida educación en ciencias y filosofía y tuvo la fortuna de poder consagrarse al estudio de materias que le hechizaban tanto. Junto a otros astrónomos y matemáticos recibió el encargo por parte del sultán Malek Shah (nieto del fundador de la dinastía selyúcida) de construir un observatorio en la ciudad de Marv. Años después era el sabio más célebre de su época.
Estuvo vinculado a la corte, donde desempeñó labores de historiador y juez y dio clases de matemáticas, astronomía, historia, medicina y filosofía. Realizó relevantes investigaciones: elaboró tablas astronómicas, un método para la extracción de raíces cuadradas y cúbicas y demostraciones de problemas de álgebra. Como director del Observatorio de Merv emprendió en 1074 la reforma del calendario musulmán. Y todo eso en los “oscuros siglos del Medievo”.
Estudió a fondo las ecuaciones y a él se debe el que la incógnita de las mismas se llame x: Jayam la llamaba shay (“cosa” o “algo”, en árabe). El término pasó a xay en castellano y de ahí quedó sólo la inicial x.

Los astrónomos designaron con su nombre a un importante cráter de la Luna. También un asteroide descubierto en 1980 se llama en su honor “Omarkhayyam”.
Si bien muy poco ha llegado de sus trabajos científicos hasta nosotros, en cambio es poderosa la sombra de su lírica que ha necesitado siglos para empezar a ser debidamente valorada. Un buen día en un libro que andaba yo leyendo se citaban unos versos sueltos muy antiguos y de rara belleza. Su autor: Omar Jayan. Nada sabía de él hasta entonces. Ahora ya no podía dejar de investigarlo.
Se dice que en el año 1094, poco después de la muerte de su padre, comenzó a escribir un trabajo literario en su lengua materna, el farsi. Se conoce como el Rubaiyat, estrofas de cuatro versos cada una que hablan de la naturaleza y el ser humano con honda perspectiva filosófica, sabia, hasta burlona a veces.

Las Rubaiyyat fueron depuradas y fijadas en la primera mitad del S. XX por el escritor iraní Sadeq Hedayat y en gran medida reconstruidas a partir de varias copias diferentes. Es bastante posible que entre tantas manos y traducciones el resultado ofrezca algunas cosas no debidas a la pluma del poeta. No creo que importe demasiado. En este cuerpo poético nos trasmite su visión acerca de temas tan distintos como la ciencia y el conocimiento, la moral y el comportamiento personal, la religión, cómo ser feliz, la nostalgia por lo vivido, el disfrute de la vida antes de que nos pise la muerte, de dónde venimos y a dónde vamos… Poesía con mayúsculas.
Otros poetas han escrito miles de versos. Omar Jayam se inmortalizó con sólo unos cuartetos que de manera discreta legó a la posteridad, versos de deslumbrante delicadeza y sutil lenguaje.
Toma Jayam sus alusiones, imágenes y comparaciones, de las creencias populares y de las leyendas persas. Las tradiciones musulmanas le proporcionan temas magníficos.

En la visión de Jayam la naturaleza es indiferente a nuestros ruegos. Así pues, continúa su ciclo inexorable: el cielo está vacío y no atiende a los gritos de nadie. Es un pensamiento impregnado por la tristeza ante lo efímero y la muerte inevitable. Pero, con todo, se empeña en reclamar los placeres de la vida: antes de que la desesperación nos ahogue debemos dejar sitio siempre para una sonrisa. Ese es su mensaje.
A ver si aprendemos a atender más al presente”, parece decirnos:

Mi ración de existencia ha volado en escasas horas.
Se deslizó como el agua en el río, como el viento en la estepa.
Hay dos días que jamás me perturban:
El que habrá de venir y el que se ha disipado.

Desprecia los rigores de la religión oficial y el falso misticismo Y cada pocos versos nos aconsejará que bebamos vino. ¡Me encanta este tío!

Lo mejor es que abandones tus estudios y rezos.
Abrázate a una novia que despierte en ti el éxtasis.
Escancia en tu copa la sangre de los racimos
Antes de que las horas derramen la tuya.

Hace unos novecientos años de esto:

Supón que se hayan cumplido todos tus deseos: ¿Y después?
Figúrate que han acabado tus días: ¿Y después?
Presume de que has sido feliz durante cien años: ¿Y después?
Imagina que te esperan otros cien años: ¿Y después?

Se muestra indulgente con las debilidades, como buen conocedor de la naturaleza humana:

Escucho decir que los amantes del vino serán condenados.
No existen verdades comprobadas, pero hay mentiras evidentes.
Si quienes aman el vino y el amor van al Infierno,
vacío tiene que estar el Paraíso.


A lo largo de su vida buscó la verdad en la ciencia, en la filosofía, todo para concluir que el fruto de tan constante meditación es más bien estéril. Solamente encontró verdadero consuelo en los pequeños placeres de la vida que los prejuicios hacen que olvidemos con frecuencia. Y entonces llegaron los cuartetos del poeta, secos como latigazos, conmovedores como lágrimas.

El sabio persa aparta de sí -y nos invita a hacer lo mismo- los juicios fanáticos e intolerantes de sus contemporáneos, pone en duda todo aquello que se venera a su alrededor y proclama la falsedad de los dogmas. No hay que reverenciar a dioses ni a ley alguna. No cree en la verdad absoluta ni afirma nunca nada tajantemente:

Todos saben que jamás murmuré una oración.
Todos saben también que jamás traté de disimular mis defectos.
Ignoro si existen una Justicia y una Misericordia.
Si las hay, estoy en paz, porque siempre fui sincero.

El hombre que ha llegado a este punto será muy probablemente solitario y un poco triste pero valeroso al confesar su ignorancia y libre al fin. Tan sólo el aroma de una flor a medianoche, el susurro de la brisa o la sonrisa de una doncella pueden traernos la certeza más sincera.
Simplemente fue alguien que hace novecientos años escribia libremente como nadie lo hacia entonces ni en Asia ni en Europa, con la serenidad que solo tiene un desengañado.
Amin Maalouf recreó la vida de Jayyam en su novela “Samarcanda“.

He aquí una selección del Rubaiyat:

V
Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Toma un cántaro de vino, siéntate a la luz de la luna
y bebe pensando en que mañana
quizá la luna te busque inútilmente.

X
¡Cuan pobre el corazón que no sabe amar,
que no puede embriagarse de amor! Si no amas,
¿Cómo te explicas la luz enceguecedora del sol
y la más leve claridad que trae la luna.

XI
Toda mi juventud retoña hoy. ¡Sírveme vino!
No importa cuál… ¡No soy exigente!
En verdad, al mejor lo encontraré
tan amargo como la vida.

XII
Sabes que no tienes poder sobre tu destino.
¿Por qué esa incertidumbre del mañana ha de causarte miedo?
Si eres sabio, goza del momento presente.
¿El porvenir? ¿Qué te puede traer el porvenir?

XV
Más allá de los límites de la Tierra, más allá del límite Infinito,
buscaba yo el Cielo y el Infierno.
Pero una voz severa me advirtió:
“El Cielo y el Infierno están en ti.”

XXI
¿Cuándo nací?¿Cuándo moriré?
Nadie recuerda el día de su nacimiento ni es capaz de prever el de su muerte.
¡Ven dócil bienamada!
Quiero olvidar en la embriaguez el dolor de nuestra ignorancia.

XXVI
El mundo inabarcable: un grano de polvo en el espacio.
Toda la ciencia del hombre: las palabras.
Los pueblos, las bestias y las flores de siete climas son sombras.
La Nada es el fruto de tu constante meditación.

XXXIV
Gira la rueda de la fortuna sin reparar en los pronósticos de los sabios.
Renuncia a la vanidad de contar los astros y medita mejor sobre esta certeza:
Has de morir, no volverás a soñar y los gusanos del sepulcro
o los perros vagabundos devorarán lo que quede de tu cuerpo.

XLI
Renuncia a la recompensa que merecías. Sé feliz.
No te lamentes por nada. No anheles nada.
Lo que te ha de suceder,
escrito está en el Libro que hojea al azar el viento de la Eternidad.

XLVIII
Hace infinidad de siglos que se suceden crepúsculos y auroras.
Hace infinidad de siglos que los astros trazan su ronda.
Amasa la tierra con cuidado, acaso el terrón que vas a aplastar
fue antaño el ojo lánguido de un adolescente.

LI
El bien y el mal luchan por obtener la primacía en este mundo.
El cielo no es responsable de la gloria o la desgracia que el destino nos depara
Ni le agradezcas ni le acuses.
Está lejos tanto de tus goces como de tus penas.

LVIII
Los retóricos y los sabios silenciosos murieron sin poder entender
sobre la cuestiones del ser y el no ser. ¿Qué nos importa ser ignorantes?
Sigamos saboreando el zumo del racimo
y dejemos a estos grandes personajes consolarse con las pasas.

LIX
Mi nacimiento no trajo ningún bien al mundo.
Mi muerte no disminuirá ni su esplendor ni su grandeza.
Nadie pudo jamás explicarme para qué he venido,
ni por qué he venido ni por qué me iré.

LXIX
Escucho decir que los amantes del vino serán condenados.
No existen verdades comprobadas, pero hay mentiras evidentes.
Si quienes aman el vino y el amor van al Infierno,
vacío tiene que estar el Paraíso.

LXXII
Un poco de pan, un poco de agua fresca
La sombra de un árbol y tus ojos.
Ningún sultán más feliz que yo.
Ningún mendigo más triste que yo.

LXXXIII
¿ En qué meditas amigo?¿En tus antepasados?
Polvo son en el polvo. ¿En sus valores? Deja que me sonría.
Toma éste cántaro y bebamos escuchando
sin temor el gran silencio del Cosmos.

LXXXIV
El alba colma de rosas la bóveda del cielo. En el aire cristalino se apaga el canto del ultimo ruiseñor.
El perfume del vino es más leve.
¡ Y pensar que en éste instante hay alucinados que sueñan con gloria y honores!
¡Cuan suaves son tus cabellos amada mía!

CXII
¡Señor, Señor; respóndenos! nos distes ojos
y permitiste que la belleza de tus criaturas nos deslumbrase.
Nos diste el don de ser felices. ¿Y pretendes que renunciemos al goce de los bienes terrenales?
Tan imposible es esto, como dar la vuelta a un cáliz sin derramar el vino que contiene.

CXXIV
Pesa el rocío cada mañana sobre tulipanes, jacintos y violetas,
pero el sol los descarga de su brillante peso.
Pesa más, cada mañana, mi corazón en el pecho,
pero tu mirada lo alivia de su tristeza.

CXXXI
El halo que envuelve esta rosa,
¿es un arabesco de su aroma o la frágil defensa que le abandonó la bruma?.
La cabellera sobre tu rostro, ¿es la noche que tu mirada ha de disipar?
¡Despierta bienamada! El sol dora nuestros cálices.¡Bebamos!

CLV 
Ebrio o sediento, sólo quiero dormir. Renuncio a saber
lo que es el bien y lo que es el mal.
Para mí, el placer y el dolor son semejantes. Cuando llega un placer,
le brindo lugar modesto porque sé que un dolor le sigue.

CLXIV
Infeliz ; nunca sabrás nada.
Jamás resolverás ni uno solo de los misterios que nos rodean.
Desde que las religiones te prometen el Paraíso.
Intenta crearte uno en la tierra; porque el otro quizá no exista.

CLXV
Lámparas que se apagan, esperanzas que se encienden:
la aurora.
Lámparas que se encienden, esperanzas que se apagan:
la noche.