domingo, 23 de noviembre de 2014

El viejo y el mar de Ernest Hemingway


 (The Old Man and the Sea) es una historia escrita por Ernest Hemingway en 1951 en Cuba y publicada en 1952. Fue su último trabajo de ficción importante publicado en vida y posiblemente su obra más famosa.
Aunque la novela ha sido objeto de numerosas críticas, es considerada como uno de los trabajos de ficción más destacados del siglo XX, reafirmando el valor literario de la obra de Hemingway. La novela ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones.
En 1953 Hemingway recibió el Premio Pulitzer y el Nobel de Literatura al año siguiente por su obra completa.

Argumento

La obra se desarrolla en La Habana -Cuba- y su protagonista se llama Santiago, aunque todo el mundo lo llama El viejo. Santiago es un pescador ya envejecido que lleva 84 días sin conseguir pesca alguna. Un buen día, decide salir solo de pesca y consigue atrapar un enorme pez espada con el que tendrá que luchar puesto que éste lo arrastra mar adentro debido a su gran tamaño. La lucha con el pez dura tres días, en los que Santiago recuerda su vida pasada, recuerda cuando la suerte estaba de su lado y conseguía una gran pesca. También, recuerda a Manolín, un muchacho que le había estado ayudando hasta hace poco a pescar. Manolín ya no le ayudaba porque sus padres le alejaron de él por su mala racha en el oficio.
 Sin embargo, el joven siempre estaba dispuesto a ayudarle y atenderle cuando fuese necesario. Cuando llega al puerto, El viejo está agotado, hambriento y herido por lo que se dirige inmediatamente a su pequeña cabaña a descansar. Al día siguiente, se encuentra con que todos están asombrados por su gran hazaña a pesar de que el gran pez haya llegado casi sólo en espinas pues sufrió el ataque de varios tiburones. Luego, ve a Manolín, quien le promete volver a pescar con él, ya que el muchacho se entristece al ver su estado físico.

Raíces del protagonista

Algunos críticos sostienen que, aunque nunca se alude en el libro específicamente a su nacionalidad, Hemingway deja suficientes pistas para deducir que el protagonista es un canario emigrado a Cuba en su juventud (por ejemplo, al hablar de sus recuerdos de la costa africana) y, debido a ello, argumentan que la lucha contra el pez es también un método para establecerse en la sociedad cubana. Como español, extranjero en Cuba y de ojos azules, su hazaña como pescador sirve como una forma de integrarse en la nueva comunidad.
Muchos críticos mantienen que Gregorio Fuentes, un hombre de ojos azules que nació en Lanzarote, fue modelo para Santiago. Fuentes trabajó como marinero por primera vez a los diez años en barcos que llegaban a puertos africanos. Inmigró a Cuba a los 22 años de edad y tras 82 años de residencia en Cuba, intentó recuperar su ciudadanía española en el 2001.

Tema Explicación

Lucha contra la adversidad El protagonista tiene que enfrentarse a varios obstáculos para conseguir atrapar al gran pez: la barca es más pequeña que el pez, es atacado por tiburones que se comen gran parte del pez espada, tiene pocas fuerzas debido a su edad.
La soledad El viejo se encuentra en medio del mar, lo único que tiene son sus recuerdos y no tiene a nadie cerca para que le ayude. La constancia y la valentía Consigue atrapar al pez tras haberse pasado tres días luchando con él para conseguirlo y se embarca en solitario mar adentro. La amistad Personificada en Manolín, quien siempre es fiel a El viejo.

La historia que cuenta Hemingway en "El viejo y el mar" es, en definitiva, un reto tardío del anciano pescador consigo mismo. Santiago, a sabiendas de que es su última oportunidad, le echa un pulso a la vida y de este combate, en el que sus únicas armas son el ímpetu, el esfuerzo y la valentía, sale fortalecido. Hay algo épico en el triunfo de un hombre contra el mundo, hay algo que se antoja grande y casi divino. Debe ser cuestión de carácter, de personalidad, porque como dice Hemingway: "El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado".

Biblioteca personal

Tengo este magnifico libro, la ora maestra de Ernest Hemingway.

sábado, 8 de noviembre de 2014

La Biblioteca mitológica

(Βιβλιοθήκη) es un libro elaborado en el siglo I o en el II d. C. que recopila, de manera detallada pero incompleta, la mitología griega tradicional, desde los orígenes del universo hasta la Guerra de Troya.

Contenido

La Biblioteca ha sido usada como referencia por los clasicistas desde la época de su compilación hasta la actualidad, y ha influido en la literatura sobre el mundo clásico desde la Antigüedad hasta Robert Graves. La Biblioteca proporciona una historia de los mitos griegos, contando la historia de todas las grandes dinastías de la mitología heroica y los episodios relacionados con los principales héroes y heroínas, desde Jasón y Perseo hasta Heracles y Helena de Troya. Como fuente primaria para los mitos griegos, como obra de referencia y como indicio de cómo los propios escritores griegos antiguos veían sus tradiciones míticas, la Biblioteca es indispensable para cualquiera que tenga interés por la mitología clásica.
La Biblioteca, originalmente en cuatro tomos, no se ha conservado completa. Parte del tercer tomo y todo el cuarto se perdieron. Por otra parte, existen siete Epítomes elaborados a partir de la edición completa que fueron descubiertos en 1885 por el helenista Richard Wagner (1860 - 1937) en el Codex Vaticanus 950; incluyen la parte perdida, lo que se considera un buen resumen de su contenido y, además, en 1887 Athanasios Papadopoulos-Kerameus (Αθανάσιος Παπαδόπουλος-Κεραμεύς: 1856 – 1912) descubrió los fragmentos safaíticos en Jerusalén.

Autor

En los manuscritos conservados se señala como autor a un cierto «Apolodoro». Este Apolodoro ha sido erróneamente identificado con Apolodoro de Atenas (n. c. 180 a. C.), un estudiante de Aristarco de Samotracia, principalmente porque se sabe —por referencias en el escolio menor sobre Homero— que este elaboró un exhaustivo repertorio sobre mitología parecido, en forma de crónica en verso. El texto que tenemos cita un autor romano, Cástor de Rodas, que fue contemporáneo de Cicerón en el siglo I a. C. La atribución errónea se realiza por los eruditos desde el patriarca Focio de Constantinopla en adelante. Dado que por razones cronológicas Apolodoro no pudo haber escrito el libro, como demostró en 1873 Carlos Robert en Berlín (De Apollodori bibliotheca. Disertatio Berolini, 1873), el Scriptor Bibliothecae (‘escritor de la Biblioteca’) suele llamarse «Pseudo-Apolodoro» por quienes desean ser escrupulosamente correctos. Las referencias tradicionales simplemente indican «Biblioteca y Epítome».

Ediciones

La editio princeps o edición primera en imprenta de la obra fue hecha en Roma a cargo de Benedictus Aegius, en 1555.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Ex libris de personajes historicos

Bookplate of Irish poet W.B. Yeats.
Albert Einstein’s bookplate.
Ian Fleming — the creator of James Bond.


Bookplate of King Gillette 


Andrew Carnegie’s bookplate.



kipling

Walt Disney’s bookplate.




 1).-Reinhard  Heydrich.
Jefe de la policía de Seguridad, y servicio secreto.

ex-libris

Detalle del ex libris



Ex libris de Reinhard Eugen Tristán Heydrich, 1904-1942. SS Obergruppenführer; Jefe de la Policía de Seguridad del III Reich, y SD.


 2).- Arthur & Getrude Seyss INQUART.
 Marked Book Plate



 3).-El magnate J.P Morgan.




 4).-El Rey Alfonso XII de España


Ex libris  George Washington







La escritura japonesa




El japones tiene un sistema de escritura cuya complejidad es única en el mundo; sin embargo, la potencia económica del país hace  un idioma extremadamente importante en el campo del comercio internacional,   el país del sol naciente no tiene por qué temer por su lengua, la cual ocupa con orgullo un puesto de honor entre las más importantes del orbe.
El japonés, idioma común de unos 120 millones de personas, adoptó del chino una parte importante de su vocabulario, así como la base de su escritura, pero aún así permanece fundamentalmente diferente de su gigantesco vecino. Aunque presenta notables similitudes con el coreano y con el grupo de lenguas llamadas altaicas (mongol, manchú, turco...), el japonés (y sus dialectos) constituye por sí mismo la parte esencial de la familia japonesa.

Dialecto 

El japonés estándar se denomina hyoojungo: se trata del dialecto de Tokio. Se pueden distinguir los diversos dialectos japoneses del Este al Oeste: el dialecto de Tokio, el dialecto de Kanazawa, el dialecto de Kyoto, el dialecto de Ehime y el dialecto de Okinawa. Mientras que los dialectos del Este son más próximos a la normativa oficial y los del Oeste, más cercanos al dialecto de Osaka, el dialecto de Okinawa (con aproximadamente un millón de hablantes) se mantiene alejado de todos los demás. Con más del 99% de sus ciudadanos hablando japonés como lengua materna, Japón es uno de los países más homogéneos del mundo desde el punto de vista lingüístico.

Sistemas escrituras

La escritura del japonés proviene de la escritura china, que fue llevada a Japón por medio de Corea, en el siglo IV. La escritura japonesa comprende tres sistemas de escritura clásicos y uno de transcripción:

-Hiragana (平仮名), silabario para palabras de origen japonés.
-Katakana (片仮名), silabario usado principalmente para palabras de origen extranjero.
-Kanji (漢字), caracteres de origen chino.

-Rōmaji (ローマ字), representación del japonés con el alfabeto latino.

El katakana fue creado por monjes budistas, mientras que el hiragana fue desarrollado por mujeres de la aristocracia. Por ello, incluso hoy en día, el hiragana está considerado como un sistema de escritura con cierto toque femenino o incluso infantil. En la actualidad, el katakana es usado para escribir fonéticamente palabras de origen extranjero (外来語), particularmente nombres de lugares y de personas. También se usa para escribir onomatopeyas y, en forma figurativa, para enfatizar palabras, de forma similar al uso exclusivo de mayúsculas, cuando se quiere llamar la atención.
El hiragana, por su parte, se combina con los kanji como parte de la gramática japonesa. Desde hace unas décadas, el japonés ha adoptado muchas palabras extranjeras, siendo la mayoría de origen inglés y unas pocas del alemán. También hay palabras que provienen del español, y que se adoptaron hace algunos siglos, cuando los misioneros españoles y portugueses llegaron a Japón por primera vez. Por ejemplo, カッパ(kappa, capa) y quizá también パン (pan)

El japonés hace uso del alfabeto romano bajo el nombre de rōmaji. Es utilizado para escribir nombres de marcas o compañías y también para escribir siglas internacionalmente reconocidas como CD. Existen distintos sistemas de romanización, de los cuales el más conocido es el sistema Hepburn, aunque el Kunrei-shiki es el oficial (gubernamental) en Japón.



Originalmente existía un escaso número de sílabas posibles, pero en los últimos años, debido a la creciente influencia de los idiomas extranjeros (sobre todo del inglés), han sido anexados algunos sonidos que sólo pueden ser escritos en katakana (ti, tu, di, du, tse, che, etc.)

Elección de escritura



Todas las palabras en japonés pueden ser escritas en katakana, hiragana, o romaji. Muchas palabras tienen su forma kanji también. La elección del sistema de escritura depende de muchos factores.

En hiragana se suelen escribir las palabras propias del japonés y las onomatopeyas(significa Imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo. Muchas palabras han sido formadas por onomatopeya.) .) producidas por seres vivos. El katakana se utiliza para las palabras extranjeras y para las onomatopeyas producidas por objetos.

Si bien cualquier palabra japonesa puede escribirse a base de hiragana y katakana (e incluso ha habido propuestas con el fin de abolir los kanji), el número relativamente limitado de sonidos del japonés hace que éste cuente con una gran cantidad de homófonos. Es decir, diversas palabras tienen la misma pronunciación pero su significado es diferente. Bajo esta premisa, el uso exclusivo de silabarios ocasionaría dificultades al leer, mientras que con kanji, esta barrera queda superada.

Por ejemplo, una palabra tan pequeña como hi (ひ) tiene varios significados, entre ellos, sol (日) y fuego (火). En estos casos, el uso del kanji es decisivo para el entendimiento de la palabra. De forma más sutil, los kanji pueden alterar una palabra de formas que son imposibles para los sistemas de escritura alfabéticos occidentales.
 El verbo japonés para "ver" se lee miru, pero se puede escribir con kanji como 見る, 観る, 診る, 看る, 視る. Cada versión significa de cierto modo "ver" pero con matices distintos: 見る= Ver, en general; 観る= Ver una película o un paisaje; 診る= Revisión médica; 看る= Atender, cuidar, vigilar, 視る= Ver, inspeccionar.

Silabarios Japoneses.

A diferencia de nuestro abecedario occidental, los japoneses usan silabarios para construir sus frases.
El Hiragana y el Katakana están compuestos por 46 sonidos cada uno, que nos permiten crear todo el idioma.
La estructura básica comienza con la única línea de vocales A, I, U, E, O para continuar con las sílabas KA, KI, KU, KE, KO / SA, SHI, SU, SE, SO / TA, CHI, TSU, TE, TO / NA, NI, NU, NE, NO / HA, HI, FU, HE, HO / MA, MI, MU, ME, MO / YA, YU, YO / RA, RI, RU, RE, RO / WA, WO y finalmente el sonido N.
Para componer los sonidos que faltan, a estas mismas sílabas se les suma en la parte superior derecha una pequeña marca denominada “nigori”, parecida a unas comillas o a un pequeño círculo dependiendo del sonido; el único sonido que jamás encontrarán en japonés es el de la letra “L”, el cual se reemplaza por el sonido de la “R” suave. Por lo tanto el nombre “Chile”, que deriva en “Chili”, se escuchará como “Chiri”.

El hecho que los occidentales estemos acostumbrados a la estructura A, E, I, O, U , versus el orden japonés A, I, U, E, O, es el primer obstáculo lingüístico que se aparece ante nosotros.

Aunque el Hiragana y el Katakana poseen los mismos sonidos, cada silabario se escribe diferente y posee una misión específica. Mientras el Hiragana se usa para nombrar vocablos nativos, el Katakana se utiliza para denominar palabras de origen extranjero (principalmente occidentales) y onomatopeyas.
Por ejemplo, mientras la palabra “sushi” se escribe con Hiragana, la palabra  "pan” (que hasta donde tengo entendido fue heredada de los viajeros portugueses) se escribe con Katakana.

En cuanto a los sonidos de las letras, algunas de las principales diferencias con el español son las siguientes:

La “H” suena como una “J” suave
La “J” suena como “Y”
La “Y” suena como “I”
La “G” siempre suena suave como en “gato”
La “W” suena como “U”
La “R” se pronuncia suave como en “arado”
La “Z” es una mezcla entre la “S” y la “Z” como si fuera un zumbido (este sonido no existe en español).

Ejemplo de pronunciación.

El uso de una pronunciación lo más correcta posible, independiente que seamos extranjeros, nos puede salvar de muchas incomprensiones y vergüenzas en Japón.
Por lo menos en mi país, Chile, el mayor error de pronunciación se produce con el uso del sonido “CH” versus el sonido “SH”. Debido a que el sonido “SH” en el español es considerado de un habla incorrecta, mucha gente no se atreve a pedir “sushi” sino que piden “suchi” (palabra que no existe en japonés).
Si después de esto piden “hashi” (que son los palillos para comer) pero pronuncian “hachi”, es probable que les traigan un cuenco o un macetero. La verdad es que esto no es nada comparado con errar a la inversa.
Si alguna vez están en Japón y dicen “Chiri kara kimashita”, que significa “Vengo de Chile”, no se les ocurra pronunciar “Shiri kara kimashita” porque se puede interpretar que vienen de su parte trasera, o sea de sus nalgas.

Silabario Hiragana






Silabario katakana



Francia Carolina Vera Valdes

Literatura japonesa

La literatura japonesa abarca un período de casi dos milenios de escritos. En las obras más tempranas vemos la influencia de la literatura china, pero Japón desarrolló su propio estilo con rapidez. Cuando Japón reabrió sus puertos al comercio y la diplomacia occidental en el siglo XIX, la literatura occidental influyó enormemente en sus escritores, la influencia occidental sigo hoy todavía patente.
Traducir obras japonesas no es fácil debido a las diferencias culturales tan notables, por eso es recomendable leer siempre que se pueda las obras originales, como pasa en todas las lenguas. Japón tiene una gran tradición literaria aunque sus escritores no sean tan conocidos como los europeos y los estadounidenses.

1.-Periodo Nara (710-794)

La literatura japonesa tiene sus orígenes en la tradición oral, los primeros registros de esta literatura se realizaron en el siglo VIII después de que se introdujese el sistema de escritura desde China. El Kojiki (registro de las materias antiguas) y Nihon shoki (crónica de Japón) fueron dos proyectos del gobierno que se acabaron en el 712 y 720 respectivamente. La obra más brillante de este periodo fue el Man'yoshu , una antología de 4500 poemas compuestos por personas de todas las razones sociales y se recopiló alrededor de 759. 
También empezó a trabajarse el "tanka" versos de 31 sílabas (5-7-5-7-7). En 905 se publicó bajo encargo del emperador la antología poética: Kokin wakashu o Kokinshu, una colección de poemas antiguos y modernos. Fue una publicación muy importante.

2.-Periodo Heian (794-1185)

En la resplandeciente cultura aristocrática que florecía en el siglo XI, cuando el uso del alfabeto hiragana derivado del chino estaba extendiéndose, las damas de la corte tuvieron el papel principal en el desarrollo de la literatura. Una de ellas, Murasaki Shikibu escribió una novela Genji monogatari (El relato de Genji) de 54 capítulos (a principios del siglo XI); Sei Shonagon escribió Makura no shosi (El libro de la almohada) una colección de ensayos y notas (alrededor de 996). Otras escribieron diarios e historias que siguen siendo leídas hoy en día. 
La aparición de Konjaku monogatari (Relatos de una tiempo que ya ha pasado) alrededor de 1120 añadió una nueva dimensión a la literatura. Esta colección de más de 1000 budistas y relatos seglares de la India, China y Japón es importante por la cantidad de descripciones de la vida de la nobleza y de la vida del pueblo en el Japón de aquel tiempo.

3.-Periodo Kamakura-Muromachi (1185-1573)

En la última mitad del siglo XII, los guerreros del clan Taira (Heike) se apoderaron del poder imperial de la corte, formando una nueva aristocracia. Heike mono-gatari (El relato de Heike) retrata los triunfos y derrotas de los taira en sus guerras con el clan minamoto (genji) y fue terminado en la primera mitad del siglo XIII. 
Este periodo también produjo literatura intimistas como Chomei's Hojoki de Kamo (Descripción de mi cabaña) (1212), que reflexiona sobre la incertidumbre de la existencia; Yoshida Kenko's Tsurezuregusa (Ensayos en el tiempo libre) (1330) una obra con impresionantes reflexiones sobre la vida. Los dos trabajos plantean la cuestión de la salvación espiritual.

4.-Periodo Edo (1603-1868)

En este periodo emergieron dos figuras muy importantes en la prosa: Ihara Saikaku que retrataba de forma realista la vida de los mercaderes de Osaka y Chikamatsu Monzaemin que estribió joruri, una forma de contar hostorias con canciones y obras kabuki. Estos dos escritores hicieron florecer a la literatura. Años más tarde Yosa Buson escribió haiku, obras excelentes que retrataban la naturaleza. El escritor Ueda Akinari produjo varias obras sobre historias góticas que se llamaron Ugetsu monogatari, Relatos de la luz de la luna y la lluvia (1776)

5.-Periodo Meiji a la actualidad

El periodo Meiji es la etapa en la que Japón bajo influencia occidental empezó a desarrollar una literatura más moderna. En esta época se abogó por la unificación del lenguaje escrito y hablado; y se aceptó una nueva forma de novela gracias a Futabatei Shimei's Ukigumo (Nubes sin rumbo) (1887). La traducción de poesía extranjera ayudó a la creación de un nuevo género poético y su correspondiente movimiento literario. Los novelistas Mori Ogai y Natsume Soseki estudiaron en Alemania y Gran Bretaña, respectivamente, y sus obras reflejan la influencia de estos países. Soseki encaminó a varias figuras literarias. 
Uno de ellos, Akutagawa Ryunosuke, escribió varias novelas basadas en su conocimiento de los clásicos japoneses. Su suicidio en 1927 fue tomado como un símbolo de la agonía que Japón estaba experimentando debido a los rápidos procesos de modernización, estos cambios también fueron temas de la literatura. 
En 1968 Kawabata Yasunari recibió el Premio Nobel de literatura, fue el primer japonés que lo consiguió, años más tarde en 1994 Oe Kenzaburo, también japonés, lo recibió también. Estos dos escritores y otros autores contemporáneos como Tanizaki Jun'ichiro, Mishima Yukio, Abe Kobo y Inoue Yasushi han visto sus obras traducidas a varios idiomas.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Ex Libris de personajes de la historia (II)


El ex libris, acta de propiedad y vínculo.


El exlibris, escrito todo junto por el hecho de ser sustantivo compuesto con sentido individual -como defendió el célebre y versátil Mariano Pardo de Figueroa, alias doctor Thebussem, y comparten tratadistas como Rojas o Albert-, en escritura separada (ex libris) -como ampara la Real Academia de la Lengua- o trabado mediante guión (ex-libris) -para asegurar su sentido unitario- es, según el diccionario de la RAE: «Etiqueta o sello grabado que se estampa en el reverso de la tapa de los libros, en la cual consta el nombre del dueño o el de la biblioteca a que pertenece el libro». Otros autores mantienen otras definiciones, así el marqués de San Juan de Piedras Albas precisó que ex libris es: «Marca que equivale a un título legítimo de propiedad sobre uno de sus libros hecha por el dueño de una biblioteca».


Reina Carlota


Enrique, príncipe de gales.


Carlos II de Inglaterra, Escocia e Irlanda.


Carlos Príncipe de Gales

Rey Enrique VIII de Inglaterra e Irlanda


Rey Carlos I de Inglaterra, Escocia e Irlanda.


Reina Consorte de Inglaterra e Irlanda, Catalina Parr

Rey Jorge II de Grna Bretaña e Irlanda 


Enrique Príncipe de Gales.

Rey Jacobo I de Inglaterra, Escocia e Irlanda.


Rey Enrique VIII de Inglaterra e Irlanda

Jacobo I de Inglaterra, Escocia e Irlanda



rey Eduardo VI de Inglaterra y Gales

 



Al margen de cómo se escriba ex libris, siempre tiene el mismo significado: «de (entre) los libros», o de modo más literal: «de entre los libros de». La locución latina con nombre en genitivo, se expresa en plural, pues hace referencia a que el libro no está solo, forma parte de una colección, es uno de los libros del propietario de una biblioteca. Es posible que alguien en los principios de la imprenta anotase de su mano una declaración de pertenencia, por ejemplo, sobre un ejemplar del Misal Auriense, el año 1494, escribiese su dueño: «De los libros de Juan Deza, arcediano de Bubal».
En las primeras formas de escritura (cuneiforme mesopotámica, egipcia, del Indo, china, precolombina, semítica y otras), sobre diferentes materiales (tablillas de barro, papiros, rollos?) el equivalente del ex libris era una simple nota o inscripción grabada con predominio o uso exclusivo de palabras. Con posterioridad, desde el siglo XII, la inscripción de propiedad se hacía a mano, como las miniaturas de los pergaminos.
No obstante, es cuando se incorpora la imagen a la marca y se establece la dualidad palabra-imagen, el momento en que se configura el ex libris propiamente dicho, que alcanzará su importancia y difusión a partir de 1450 con la invención de la imprenta de tipos móviles por el orfebre alemán Johannes Gutemberg, que facilitó no sólo la propagación de grandes tiradas de libros, sino también de ex libris, que al principio se confeccionaron por el procedimiento tipográfico (fundido en plomo) y el xilográfico (grabado en madera). Fue por lo tanto Alemania la cuna del ex libris, donde artistas como Durero, Cranach, Holbein el Viejo y otros hicieron de esta marca de propiedad autenticas obras maestras en miniatura. Después iría apareciendo ex libris en toda Europa, incluida Galicia, algunos de sumo interés, la exlibrística y su coleccionismo, a cuyo análisis, junto con otros datos, he de referirme en otra ocasión

Son varios los que dejan su marca en el libro: el editor que lo hace en la portada y cubierta, el impresor en el colofón en la última página -si bien en el libro antiguo portada y colofón pueden ir en la misma página-, el librero que puede fijarle una etiqueta o sello y el encuadernador, cuya marca suele dejarla en la parte interna de la cubierta o en un contracanto. A todas ellas pueden añadirse: la filigrana o marca de agua del papel, el anagrama del molino papelero, la marca o sello de la biblioteca y la marca del autor, como simple firma o con dedicatoria y/o pictograma. Finalmente cuando el libro llega al propietario, este le colocará su propio ex libris.
El ex libris del dueño puede ser una simple anotación manuscrita, un sello de caucho, un grabado en relieve con troquel o una cédula, hojita o tira de papel, siempre y cuando cualquiera de los ellos contenga los elementos le son propios y lo componen. El ex libris «típico» es esta hojita de papel que se pega en la cara interna de guarda fija de la tapa delantera o de la hoja en blanco de respeto o cortesía. En dicha cédula debe figurar la fórmula ex libris, el nombre latinizado o en lengua usual del propietario y las armas, una figura alegórica o simbólica relacionada o no con el bibliófilo, un anagrama o la reproducción de un cuadro o grabado. Sus medidas deben ser intermedias para que sirva para libros de diferentes tamaños (de 5 a 6 cm x 10 a 12 cm).
 Es preferible que sean engomadas o autoadhesivas para evitar huellas de rebaba de la cola. El material con que se confeccionan suele ser papel opaco de no mucho cuerpo, si bien pueden ser de otros constituyentes, incluso piel.

El que suscribe, carente de las dotes artísticas necesarias para elaborar su ex libris personal, seleccionó con tal fin, ya hace muchos años, una reproducción, sobre hoja de papel de la litografía Consulta de Médicos de 1760, ejecutada alrededor del año 1830. La estampa es obra del francés Louis-Léopold Boilly (La Bassée, 1761 - París, 1845), pintor autodidacta, cuya vida transcurrió durante los años más convulsos, apasionantes y con más cambios de la política francesa -periodo revolucionario, estado napoleónico y restauración monárquica-, lo que influenció y se reflejó en su propia vida y en su obra. Así, después de una etapa inicial como retratista, ejecutó una considerable producción de cuadros con escenas cotidianas de la época, en los que recogía los ambientes callejeros y hogareños, las actividades sociales y los tipos y las situaciones populares. Las escenas de sus cuadros, muy del gusto de la sociedad del momento, pronto le reportaron aceptación y éxito. Sin embargo, es a partir de 1804, justamente después de ser galardonado con la Medalla de Oro del París, cuando la reproducción masiva de su obra mediante litografías, muchas de carácter satírico, alcanza gran difusión y popularidad.
Consulta de Médicos es una litografía de carácter satírico que muestra un grupo de médicos viejos, muy apretujados entre sí, reunidos en consulta profesional. Los médicos aparecen ataviados con pelucas empolvadas y muestran grados de decrepitud e impotencia, de lo que son expresión el cuerno del oído o trompetilla para sordos, los bastones para caminar y sus miradas desconcertadas y de incredulidad. En la obra original aparece el año 1760 y el aspecto de las figuras es también del siglo XVIII por lo que se ha sugerido que se trata de una evocación crítica contra el caótico Antiguo Régimen, sistema social y político establecido en Francia bajo la antigua monarquía absoluta, que después sería eliminada por la revolución de 1789. Sin embargo, para otros, como Nina María Athanassoglou-Kallmyer, sería una crítica a la mala situación de la medicina de 1760, representada en un grupo de médicos impotentes que mantienen un diálogo confuso e ineficaz -diálogo de sordos-, es decir, muy ocupados celebrando la consulta entre sí, mientras descuidan a su paciente en lugar de tomar las decisiones adecuadas. Es algo que lamentablemente ha ocurrido en todos los tiempos: intercambio de opiniones entre personas en que ninguna parece escuchar a otra.
rey de España Alfonso XIII

 Es precisamente esta segunda interpretación, que yo comparto, la que me llevó a seleccionarla como motivo de mi ex libris, como recuerdo permanente de lo que nunca fue admisible, ni lo es en la actualidad, en que se imponen la medicina en equipo, la asistencia multidisciplinar, los comités médicos, los protocolos y los documentos de consenso, bajo la permanente información de la Medicina Basada en la Evidencia, cuya práctica significa integrar la competencia clínica individual con la mejor evidencia clínica externa disponible a partir de la investigación sistemática. Las mejores evidencias actuales son la información actualizada de la investigación relevante y válida sobre los efectos de las diferentes intervenciones en la asistencia sanitaria, el potencial daño debido a la exposición a agentes particulares, la exactitud de las pruebas diagnósticas y el poder de predicción de los factores de pronóstico (Testimonio médico personal. Faro de Vigo, 11.11.2012).
Boilly ejecutó una segunda litografía titulada Consulta de Médicos de 1823, que es otra impresión de su serie más conocida, Colección de muecas. De nuevo representa cinco médicos, también muy agrupados, si bien jóvenes y con expresiones faciales distintas. El médico de la parte inferior izquierda se muestra desesperado y parece increpar al de la parte inferior derecha, que se diría está entre extasiado y dubitativo, mientras el del centro contempla con admiración al increpante. Los dos de la parte superior parecen figurar actividades académicas el de la izquierda con lupa indicaría el enfoque científico y el de la derecha expresaría meditación y duda ante la busca de una solución para el enfermo sobre el que discuten. De nuevo las interpretaciones han sido dispares:
¿una caricatura satírica de la política de la Francia de 1823?
 ¿una representación de que la cosas, aunque cambian, son similares?
 ¿o simplemente un enfoque más realista y adecuado de lo que sería una consulta de médicos de esa época?



Por lo satírico, mordaz y crítico, a través de la deformidad física y moral, uno diría que estas obras de Boilly pertenecen al arte grotesco, si bien no hay acuerdo unánime de su significado. Para el diccionario de la RAE dos son las acepciones de grotesco: una es «ridículo y extravagante» y la otra es «irregular, grosero y de mal gusto».
En el intento de ver y agrupar esa diversidad, el Museo Pablo Picasso de Málaga, este mismo año, expuso una muestra a la que denominó «El factor grotesco», con la que quería significar su propia pluralidad. La dificultad es mayor a la hora de englobar o no a la caricatura como arte grotesco. Si la caricatura exagera una parte del cuerpo para denunciar o burlarse de un defecto moral a través de un defecto físico, o bien si lo afea hasta la deformidad, restándole equilibrio y dignidad, tal como afirma Hans Sedlmayr (El arte descentrado. Barcelona: Ed. Labor; 1959), estaría dentro de lo grotesco.




 Ahora bien, si como considera Karl Rosenkranz (Estética de lo feo. Madrid: Ollero ed.; 1992), la caricatura es una redención estética de lo feo y hace uso armónico de la deformación o bien como afirmaba Castelao, «la caricatura no consiste en exagerar los rasgos, sino en hacer selección de los esencialmente expresivos y estudiar a fondo el modelo real», esta no es arte grotesco. Mi criterio personal es que las obras de Boilly son a la vez grotescas y caricatura. Pero estas disquisiciones merecen un próximo artículo.