La Comedia Humana III

Estructura de la Comédie humaine

El plan final de Balzac para la Comedia humana data de 1845 y es como sigue (no se incluyen las obras no escritas):

Études de Mœurs (Estudios de costumbres)

Scènes de la vie privée (Escenas de la vida privada)

La Maison du chat-qui-pelote, 1830. La casa del gato que juega a la pelota
Le bal de Sceaux, 1830. El baile de Sceaux
Mémoires de deux jeunes mariées, 1842. Memorias de dos novias
La bourse, 1832. La bolsa
*Modeste Mignon (1844)
*Un début dans la vie, 1844. Un début en la vida
*Albert Savarus (1842)
La Vendetta, 1830
Une double famille, 1830. Un segundo hogar
La paix du ménage, 1830. La paz doméstica
*Madame Firmiani (1832)
Étude de femme, 1835. Estudio sobre la mujer
La fausse maîtresse, 1842. La falsa amante
*Une fille d'Ève, 1835. Una hija de Eva
*Le Message, 1832. El mensaje
La Grenadière (1833). La granadera
La femme abandonnée, 1834. La mujer abandonada
*Honorine (1845)
*Béatrix (1839)
Gobseck (1830)
La femme de trente ans, 1832. La mujer de treinta años
*Le père Goriot, 1835. Papá Goriot
*Le Colonel Chabert (1844). El coronel Chabert
*La messe de l'athée, 1837. La misa del ateo
*L'interdiction (1836).
Le contrat de mariage, 1835. El contrato de matrimonio
Autre étude de femme, 1842. Otro estudio sobre la mujer

Scènes de la vie de province (Escenas de la vida en provincias)

Ursule Mirouet (1842)
Eugénie Grandet (1834)
Illusions Perdues, 1843. Las ilusiones perdidas

Les Célibataires (Los solteros)

Pierrette (1840)
Le curé de Tours, 1832. El cura de Tours
La Rabouilleuse, 1842. La oveja negra

Les Parisiens en province (Parisinos en provincias)

L'Illustre Gaudissart, 1834. El ilustre Gaudissart, novela que Balzac publcita en varias otras obras
La Muse du département, 1843. La musa del departamento (en el sentido de provincia francesa)

Les Rivalités (Las rivalidades de la vida en el campo)

La Vieille Fille, 1837. La solterona
Le Cabinet des Antiques, 1839. El gabinete de antigüedades

Scènes de la vie parisienne (Escenas de la vida parisina)

Histoire de la grandeur et de la décadence de César Birotteau, 1837. Historia de la grandeza y decadencia de César Birotteau
La Maison Nucingen, 1838. La casa de Nucingen
Splendeurs et Misères des courtisanes, 1847. Esplendores y miserias de las cortesanas
Les Secrets de la princesse de Cadignan, 1840. Los secretos de la princesa de Cadignan
Fascino Cane (1836)
Sarrasine (1831)
Pierre Grassou (1839)
Un homme d'affaires, 1846. Un hombre de negocios
Un prince de la Bohème, 1840. Un príncipe de Bohemia
Gaudissart II (1844)
Les Employés, 1838. Los oficinistas
Les Comédiens sans le savoir, 1848. Los comediantes sin ingenio
Les Petits Bourgeois, 1855. Los pequeños burgueses
L'envers de l'histoire contemporaine, 1848. El lado oscuro de la historia contemporánea

Histoire des Treize (Los trece)

Ferragus (1834)
La Duchesse de Langeais, 1834. La duquesa de Langeais
La fille aux yeux d'or, 1835. La muchacha de los ojos de oro

Les parents pauvres (Los parientes pobres)

La Cousine Bette, 1847. La prima Bette
Le Cousin Pons, 1847. El primo Pons

Scènes de la vie politique (Escenas de la vida política)

Un épisode sous la Terreur, 1830. Un episodio durante el Terror
Une ténébreuse affaire, 1841. Un Negocio sucio
Le député d'Arcis, 1847. El diputado de Arcis
Z. Marcas (1841)

Scènes de la vie militaire (Escenas de la vida militar)

Les Chouans, 1829. Los chuanes
Une passion dans le désert, 1830. Una pasión en el desierto

Scènes de la vie de campagne (Escenas de la vida en el campo)

Les Paysans, 1855. Los campesinos
Le Médecin de campagne, 1833. El doctor rural
Le Curé de Village, 1841. El cura de pueblo
Le Lys dans la vallée, 1836. El lirio del valle

Études philosophiques (Estudios filosóficos)

La Peau de chagrin, 1831. La piel de zapa
Jésus-Christ en Flandre, 1831. Jesucristo en Flandes
Melmoth réconcilié, 1835. Melmoth reconciliado
Le Chef-d'oeuvre inconnu, 1831. La obra maestra desconocida
Gambara (1837)
Massimilla Doni (1839)
La Recherche de l'Absolu, 1834. La búsqueda del absoluto
L'Enfant maudit, 1831. EL hijo maldito
Adieu, 1832. Adiós
Les Marana, 1834. Los Marana
Le Réquisitionnaire, 1831. El recluta
El Verdugo [sic] (1831)
Un drame au bord de la mer, 1834. Un drama en la costa
Maître Cornélius (1832)
L'Auberge rouge, 1832. La posada roja
Sur Catherine de Médicis, 1842. Sobre Catalina de Médicis
L'Élixir de longue vie, 1831. El elixir de la larga vida
Les Proscrits, 1831. Los exiliados
Louis Lambert (1832)
Séraphîta (1835)

Études analytiques (Estudios analíticos)

Physiologie du Mariage, 1829. Fisiología del Matrimonio
Petites misères de la vie conjugale, 1846. Pequeñas miserias de la vida conyugal
Pathologie de la vie sociale (Patología de la vida social), que comprende:
Traité de la vie élégante. Tratado de la vida elegante
Théorie de la démarche
Traité des excitants modernes

Personajes principales

Algunos de los personajes principales de la Comedia humana serán:

Personajes recurrentes

Eugène de Rastignac - estudiante, dandy, financiero, político (es el más recurrente, aparece en 28 obras, y se puede seguir a través de ella toda su carrera, desde estudiante hasta ministro y par de Francia)
Lucien Chardon de Rubempré - Protagonista de las Ilusiones Perdidas, periodista, advenedizo. Aparece activamente en tres novelas, mencionado en otras 16.
Jacques Collin, alias Abbé Carlos Herrera, alias Vautrin, alias Trompe-la-Mort-(burla la muerte) un criminal huido de la justicia, inteligente, homosexual.
Camusot - magistrado taimado, abogado que asciende socialmente intrigando contra su cliente el pobre primo Pons.
Emile Blondet - periodista, hombre de letras, político.
Raoul Nathan - apararece en 19 obras, escritor y político.
Desroches hijo - aparece en 10 obras.
Charles Claparon -arribista, en 6 obras.
Daniel d'Arthez
Delphine de Nucingen (nacida Goriot) -baronesa, amante de Rastignac, quien acaba por casarse con la hija de ésta.
Baron Frederic de Nucingen -uno de los personajes más recurrentes de la vida parisina, generalmente sólo se le menciona. Aparece en 20 obras.
Roger de Granville
Louis Lambert - álter ego de Balzac
Madame la duchesse de Langeais, la Duquesa de Langeais es objeto de la trágica historia de amor homónima, de la que existe una película del mismo nombre
Madame la comtesse de Mortsauf
Jean-Jacques Bixiou - en 19 obras, artista.
Joseph Bridau - en 13 obras, pintor
Marquis de Ronquerolles - en 20 obras
la comtesse Hugret de Sérizy - en 20 obras
Félix-Amédée de Vandenesse
Horace Bianchon - en 24 obras, doctor en medicina
des Lupeaulx - funcionario
Damas de Salón: Mesdames la Duchesse de Maufrigneuse et la Marquise d'Espard, Las señoras de L'Estorade,de Portenduere,Maria de Vandenesse,Duguénic
Dandys: Maxime de Trailles, Henri de Marsay (este se acaba arruinando)
Cortesanas: La Torpille (Esther van Gobseck), Madame du Val-Noble
Financieros: el taimado Ferdinand du Tillet (asciende desde la nada en César Birotteau) y su aliado Frédérick de Nucingen (el barón), los hermanos Keller (los banqueros buenos y generosos de París)
Actrices: Florine (Sophie Grignault, amante de Lucien de Rubempré, muere trágicamente y le deja a éste una gran herencia), Coralie.
Editores y periodistas: Finot, Etienne Lousteau, Felicien Vernou, todos retratados como unos salteadores de caminos.
Prestamistas: Jean-Esther van Gobseck, Bidault (alias Gigonnet)
Personajes que aparecen en varias obras pero sólo tienen un rol significativo en una: Birotteau, Goriot

Personajes que sólo aparecen en un libro

Raoul de Valentin -protagonista de la Piel de Zapa
le baron Hulot -en la Prima Bette
Balthazar Claës -en la Búsqueda del Absoluto.
Grandet (padre, hija, tío y sobrino) -en Eugenie Grandet
le cousin Pons - en la novela homónima, aunque muchos personajes de la misma aparecen en otras obras
Adam Mitgislas Langinski(conde polaco proscrito)-en La falsa amante.


Comentarios


Fue la lectura de la Zoología de Buffon, en callada alianza con los problemas financieros del autor, la que inspiró La Comedia Humana de Balzac, por raro que suene (pues la Zoología de Buffon es, para entendernos, la versión literaria de los documentales de animales de la 2, e imaginarse a un novelista viendo un documental sobre leones e hienas y que de repente se le ocurra que podría llevar esa plantilla a una serie de novelas que definieran “el estado social” no deja de causar perplejidad). No es que el proyecto se le fuera de las manos a Balzac: desde el principio supo que no había habido nunca escritor que se propusiera a sí mismo una obra tan descomunal. Sus cálculos iniciales, en vez de hacerle deponer las armas, lo animaron con el brillo de lo monumental, como si lo acompañase la anacrónica garantía de que si la Historia de la Literatura no se daba por enterada de su gigantomaquia, al menos lo haría el Libro Guinnes de los Records.

El desarrollo de lo que empezó con el pellizco de una ocurrencia y acabó en cartografía de una época lo ocupó el resto de su vida y aunque en literatura los números no sean fiables, en el caso de Balzac los números son lo primero que impresiona: 85 novelas terminadas -de las 137 en que fijó el proyecto- más los cuentos, más los ensayos (incluidos en sus Estudios Analíticos: la flexibilidad del proyecto dejaba sitio para cualquier género), más de 3.000 personajes retratados con distinta intensidad, dos décadas históricas en las que fijar el retrato de la sociedad -de la caída del Imperio Napoleónico a la Monarquía de Julio, que suspendió la libertad de prensa y acomodó los intereses del Rey disolviendo la Cámara de Diputados, con mayoría liberal, y alentando la primera revolución.

La obra se empezó a gestar hacia 1830, cuando Balzac decidió agrupar una serie de libros independientes bajo el título unitario de “Escenas de la vida privada”, que luego siguió con las “Escenas de la vida de provincias”. El hecho de que algunos personajes pasaran de unas novelas a otras pretendía fijar la unidad del proyecto, según Balzac contó en una carta a Madame Hanska en 1834. Unos años después, en 1842, las deudas le dieron un empujón decisivo al proyecto: para afrontarlas se decidió a reunir lo que llevaba escrito y publicado, que ya era mucho, en unas “Obras Completas”, pero el título no convence a los editores, que lo consideran demasiado gastado, poco ajustado a la empresa y poco comercial. Un amigo le habla entusiasmado de la obra de Dante, y Balzac da con el título definitivo de su obra. Escribió entonces el “Prólogo a La Comedia Humana” donde, después de confesar que “la modestia es atributo de los autores prolíficos”, narra su encuentro con la Zoología de Buffon (y de otros biólogos y naturalistas en plena querella acerca de si Dios sigue un solo patrón para todas sus criaturas).

Convencido de que la sociedad imita a la Naturaleza, Balzac se pregunta: ¿Por qué no hacer con la sociedad lo que Buffon hizo con el mundo animal, dado que existen “especies sociales” como hay especies zoológicas? Una de las diferencias entre la sociedad que se propone estudiar científicamente Balzac con la zoología de Buffon es que éste ha estudiado a las especies sin diferencias de sexo, mientras que el narrador, siempre que presente a una “especie social”, tendrá que habérselas con la evidencia de que habrá de multiplicar por dos, hombre y mujer. “La descripción de las especies sociales es, pues, por lo menos doble que la de los animales, sólo considerando los dos sexos. Entre los animales se dan pocos dramas, la confusión no se suscita entre ellos apenas, se lanzan los unos contra los otros, eso es todo. Los hombres también se lanzan los unos contra los otros, pero su mayor o menor grado de inteligencia hace que el combate se complique de otra forma. Si algunos sabios no admiten que la animalidad se transfunda en Humanidad por medio de una inmensa corriente de vida, el tendero llega ciertamente a par de Francia y el noble desciende a veces al último peldaño de la escala social”.

He aquí un párrafo que entusiasmaba a Marx. Y es que a pesar de confesarse monárquico y católico, de estar convencido de que la sociedad debía regirse por el temor a Dios y por la figura del monarca, Balzac sirvió a los críticos marxistas como perfecto espejo de la lucha de clases: Lukacs, en famoso ensayo, vio que la ideología que se desprendía del talentoso retrato de las especies sociales que Balzac ponía en juego en sus novelas no reflejaba un ápice de la ideología del ciudadano que las escribió. Si durante el siglo XIX la burguesía prefirió verse reflejada en aquellas novelas de La Comedia Humana en las que más favorecidas resultaban sus rasgos -las que resaltaban la delicadeza femenina y el paternalismo y el amor conyugal y la inteligencia en los negocios-, Lukacs devuelve a Balzac su visión totalizadora, la imagen plena de su puzzle, en el que la burguesía es una pieza fundamental, sí, pero tanto por sus delicias como por sus gangrenas.

En el prólogo de 1842, Balzac, para curarse en salud de las acusaciones de inmoralidad que le habían caído a algunas de sus novelas, ya lo había apuntado: “Al copiar toda la sociedad, aprehendiéndola en la inmensidad de sus agitaciones, tenía que suceder que tal composición ofreciese más mal que bien, que tal parte del fresco representa un grupo culpable y entonces la crítica condena su inmoralidad, sin llamar la atención sobre la moralidad de otra parte destinada a formar el contraste perfecto”. Y más adelante, en líneas definitivas: “La novela debe tender al mundo mejor, ha dicho la señora Necker. Pero la novela no sería nada si, dentro de esta augusta mentira, no fuese verdadera en los detalles (...) Captando el sentido de esta composición, habrá de reconocerse que concedo a los hechos cotidianos, secretos o patentes, a los actos de la vida individual, tanta importancia como la que los historiadores han atribuido hasta ahora a los acontecimientos públicos de las naciones”.

Y es ahí, en los detalles, donde Balzac es infalible: basta comenzar a leer La mujer de treinta años, con esa obertura en la que un padre enamorado de su hija se da cuenta de cómo mira ésta a un apuesto oficial de Napoleón, para quedar enjaulados en la prosa de Balzac. “Leyendo el cuadro de la sociedad vaciado, por decirlo así, en molde directo con todo su bien y todo su mal, se deduce que si el pensamiento o la pasión es el elemento social, es asimismo su elemento destructor. En esto la vida social se asemeja a la humana: no se les da a los pueblos longevidad sino moderando su acción vital”, nos dice, y puede que asintamos, no sin quedar convencidos luego de que si La Comedia Humana se ha mantenido vigente durante ya casi dos siglos, no es por los presupuestos teóricos de los que el autor partió sino por su insaciable capacidad para inyectarle vida a los personajes con los que, en sus novelas, trata de imitar el juego escabroso y magnífico de la vida social en un momento determinado de la Historia, que queda tan nítidamente retratado que, como es bien sabido, los historiadores prefieren acudir a ellas antes que a los documentos oficiales de la época. Lo apuntó Stefan Zweig, otro declarado discípulo de Balzac: “Balzac arranca de un tirón lo esencial de lo secundario, explotando con dinamita las minas de la vida para poner al sol sus vetas de oro”.


Hermida Editores comienza con dos tomos de las “Escenas de la Vida Privada” la publicación de La Comedia Humana, siguiendo el orden de publicación original. Ha decidido rescatar la traducción de Aurelio Garzón del Camino, español exiliado en México que, además de traducir a Balzac, fue un maestro tan importante para Sergio Pitol que este no se olvidó de recordarlo en el discurso que escribió para recoger el premio Cervantes.

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